LAS IDEAS ECONÓMICAS NACIONALSOCIALISTAS (V)*

images (1)Rajoy, esta frase es para tí: “El Pueblo no vive para la Economía, y la Economía no existe para el Capital, sino que el Capital sirve a la Economía y la Economía al Pueblo”. Adolfo Hitler.

La Economía en la Nueva Alemania

Según las ideas predominantes se entiende por política económica a la reglamentación de todas las medidas relativas a la producción, distribución y consumo de aquellos productos capaces de satisfacer las necesidades vitales del hombre. Imagen

Estas cuestiones han permanecido esencialmente iguales a través de los tiempos y no se modifican, cualquiera que sea el carácter cultural, social y político del país en que se desarrollan. Sin embargo, el camino de su realización ha sufrido grandes variaciones en los diversos períodos históricos y en los distintos países; e igualmente, las clases sociales que han sacado beneficio del desarrollo económico no han sido siempre las mismas. En la economía capitalista predominaba el principio del beneficio egoísta de la explotación de la fuerza productiva humana para asegurar al patrono el máximo de ganancia. Como reacción lógica contra este sistema, que en la Alemania de hoy está eliminado para siempre, surgió la teoría económica marxista-socialista, que tiene como fundamento la lucha de clases, la quimera de la separación completa entre el obrero y el patrono, la victoria absoluta del proletariado sobre el capitalista- aún a riesgo de que al desaparecer este se puede llevar a la Economía a su completa ruina.

Las Ideas Económicas Nacionalsocialistas Imagen

El principio fundamental de la Economía en la nueva Alemania, que como todas las otras exteriorizaciones de la ideología nacionalsocialista está inspirada en la noción de la comunidad, es completamente distinto al de la doctrina marxista. Según la concepción nacionalsocialista, las fuerzas que un pueblo puede desarrollar por si mismo psicológica y físicamente, así como aquellas que encierra el país por él habitado y que hace aprovechables, representan la totalidad de las posibilidades nacionales y constituyen el patrimonio efectivo de la nación. La Economía de un pueblo, el desarrollo y el progreso de estas fuerzas son a la vez el custodio y el símbolo del patrimonio nacional. Por esta razón todo el que intervenga en la Economía, sin distinción del lugar que le esté designado, ni el grado de su actividad, deberá sentirse responsable frente a la comunidad de ese pueblo. Imagen

En el Estado nacionalsocialista, la calidad de colaborador en la obra económica crea una obligación, tanto mayor cuanto más importante sea la parte que toma el individuo en la administración del patrimonio colectivo. En realidad, todo alemán tiene una parte, mayor o menor, en la administración de este patrimonio, aún cuando no tenga más que administrar las horas de trabajo que realizan sus manos o las fuerzas naturales de su cuerpo, de las cuales dispone.

Así, el obrero cumple con su deber hacia la colectividad cuando, imbuido del sentimiento de camaradería y con una conducta digna como miembro del personal de una empresa cualquiera, ejecuta con el máximo esmero el trabajo que se haya impuesto, haciendo uso cuidadoso de los materiales o herramientas que se le hayan confiado. Así también, el campesino cumple con su deber como miembro de la comunidad entera cuidando con el mayor afán el suelo que le ha sido entregado por el pueblo para trabajarlo y obtener de él el mayor Imagenrendimiento posible. El campesino, en su calidad de encargado de suministrar la alimentación del país, debe hacer llegar al pueblo los frutos de su campo en condiciones tales que estén al alcance de todos sus compatriotas trabajadores. Del mismo modo, el jefe de una empresa cumple con su deber cuando en su calidad de fabricante, industrial, artesano o comerciante se siente como investido de una cargo oficial; esta convicción interior influye en el éxito de su obra, es decir, en la rentabilidad del trabajo a que se dedica su empresa.

Decía hace dos años el Dr. Hjalmar Schacht, presidente del Erichsbank y ministro de Economía, en su conocido discurso de Königsberg: “Todos estamos metidos en un barco; no nos queda más que un camino: confiar en su navegabilidad y en el capitán que lo gobierna: El Reich y su Führer”.

En la nueva Alemania esta subordinación de la economía a la comunidad nacional está claramente expresada en el programa del Gobierno, expuesto por el Führer en su primer discurso ante el Reichtag. En aquella ocasión decía Adolfo Hitler: “El Pueblo no vive para la Economía, y la Economía no existe para el Capital, sino que el Capital sirve a la Economía y la Economía al Pueblo”. Imagen

La Economía nacionalsocialista se caracteriza, además, por los postulados del “derecho al trabajo” y el “deber de trabajar bien”. La economía política de Adolfo Hitler es la suma de todas las medidas de carácter económico que tienden a facilitar la conservación del pueblo en su totalidad y la existencia de cada uno de los compatriotas dedicados al trabajo y es considerada por él como el cumplimiento general del deber para la conservación de la comunidad y del poder del Estado. Imagen

La misma ideología se aplica también a las relaciones comerciales. “Oferta y demanda” permanecen los factores que regulan los precios en este terreno. Sin embargo, de acuerdo con la doctrina nacionalsocialista, deberá ser desarrollado un orden económico
que incorpore el deber moral de la Economía -basado en la comunidad de todos los elementos productores que pertenecen a un pueblo- a todas sus manifestaciones, lo mismo en la producción que en el mercado. Por esta razón, el Estado nacionalsocialista Imagen
se ha hecho cargo de la organización de la producción y del mercado. El egoísmo, desde luego comprensible, del empresario particular no puede dañar más a la colectividad, cual era el caso en la Alemania anterior a Hitler; la utilidad obtenida por el particular resulta en provecho de la comunidad entera.

Otro postulado de la Economía política nacionalsocialista dice que la Economía es también una “cuestión de capacidad”. Hitler lo ha expresado ya claramente en una ocasión, en que uno de sus más fanáticos partidarios insistía en la “unificación” en el sentido de que empresarios inteligentes, que no fueran del Partido debían ser Imagenlanzados fuera de sus puestos y sustituidos por camaradas, que, si bien eran buenos combatientes políticos, carecían del necesario talento comercial y técnico. La experiencia adquirida en los primeros meses de la toma del poder obró en esta cuestión de una manera convincente; y puso de manifiesto los peligros de tal acción para la estabilidad de la Economía. La Economía es un organismo de una sensibilidad excepcional “y todo trastorno, cualquiera que sea el sitio de donde provenga, es de acción tan perturbadora como la de la arena echada en una máquina”.

*Cesare Santoro. “El nacionalsocialismo” Escrito en 1938. Periodista.

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