LAS BRAGAS CARDENALICIAS

bragas Aún lo recuerdo. Hace más de veinte años y me persigue aquel tiempo, quizás por la primavera que acechaba y mi juventud en plenilunio de sol lleno. Un día cualquiera, me asomé por la ventana de la cocina del lar paterno… y observé a lo lejos, en un tenderete exterior de otra casa unas bragas colgadas, tendidas, solitaria.
Las estuve observando lo que dura un cigarro. No perdí comba, mis ojos no se desprendieron de ella, me atraparon como un síndrome de estocolmo previo secuestro cognitivo temporal diestro. Terminé de fumar, terminó la percepción.
Al día siguiente, a la hora de echar humo recalé por propia acotación paraláctica en aquellas braguitas, en su color, textura, forma de estar colgadas y no pude más que pensar en su dueña. Empecé a vestirme por los zapatos, reconstruí a esa mujer por lo último que tenía que ver si una conquista trovadora se hubiera escrito, dado, con yelmo y rocín.
Pasaron días, meses, y allí seguían suspendidas. Sólo ellas.
Nunca vi a su presunta portadora pero el calor, la amistad y el hogar que me dieron aquellas bragas y mi imaginario colectivo de la ninfa que las calzaba individual e inexorablemente perturbadora al misterio juvenil, a mis cincuenta años vuelvo a revivir aquellos momentos que como una onda en el agua con epicentro lencero me hace recordar aquellos maravillosos años.
Gracias a ti, mujer que nunca conocí ni vi, que nunca sé de donde vino ni adonde fue, pero que dejó colgado en mi un aroma para siempre…
Aquellas bragas de satén color cardenalicio…

G.R-M.

CARDINAL PANTIES
I still remember it. More than twenty years ago and that time haunts me, perhaps because of the spring that lurked and my youth in full sun full. One day, I peeked out the kitchen window of the paternal lar … and observed far away, in an outside stall of another house hanging panties, lying, lonely.
I was observing what a cigar lasts. I lost no sag, my eyes did not detach themselves from her, they trapped me like a Stockholm syndrome with a right-handed temporary cognitive sequestration. I finished smoking, ended the perception.
The next day, when it was time to smoke, I went down with my own parallactic dimension in those panties, in their color, texture, shape of hanging and I could not help thinking about their owner. I started to dress for the shoes, I reconstructed that woman for the last thing I had to see if a troubadour conquest had been written, given, with a helmet and a nag.
Days passed, months, and there they remained suspended. Just them.
I never saw his alleged carrier but the warmth, the friendship and the home that gave me those panties and my collective imaginary of the nymph that individually and inexorably impeded them to the youthful mystery, to my fifty years I return to relive those moments that as a wave in the water with epicenter lencero makes me relive those wonderful years.
Thanks to you, a woman I never knew or saw, who never knew where he came from or where he was, but who left a scent in me forever …
Those cardinal colored satin panties …

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s