ENSIMISMADA

EnsimismadaEnsimismada era ágil, despierta, en reflejos rápida, sentía un calor electrizante que subía de los pies a la cabeza en cuartos de décimas que le acarreaba un especial calor en la cabeza antes de pronunciar palabra, sentía una lectura interior que vislumbraba como si lo que fuera a decir estuviera escrito de antemano y antes de abrir la boca ya había cerrado el cerebro como una válvula mecánica preparada para soltar de nuevo cualquier pensamiento que pudiera comunicar a otro semejante o para sí misma, después respiraba, andaba resumía escaparates en una calle comercial, no se le escapaba nada, tiraba de todo, era energía pura, con trenza, cola o cabellos al aire se sentía mirada y admirada por el reflejo de la luna de los escaparates y los maniquíes la desnudaban con sus ojos de trapo, si paraba, paraba el mundo a su alrededor, un ecosistema propio por donde Ensimismada pisaba o más bien volaba, lenta, como planeando, segura, fuerte, imparable, flexible y aromatizada, una figura que a los que la rodeaban les daba pasaporte de ciudadanos, les reconocía moral, intelectual y físicamente, ser mejores durante una transición de tiempo que dejaba un sabor a cúrcuma y maca andina en un espacio de duración de minutos al incauto y de horas a cualquiera que viera el sol nacer, era un poder tal que la calle se doblaba para nunca acabar aquellos paseos donde Ensimismada enquistaba su poder benigno en cerebros opacos y corazones ilustrados, con lastre incluido, que dejaban conchas incrustadas primitivas en las piedras al pisar y flotaban en el mar acerado de las esquinas de arena y neón atrapados por la luz gigante que aparecía al abrir la puerta de su palacio transparente agitado por el ruido de un silencio lítico desplomado al vacío, era una oda visceral con abrigo del mañana y piel de ruina de un templo imaginario que se dejaba ver cuando la mano leía y el ojo apretaba las tapas de un libro al cerrarse, cuando Ensimismada giraba y enfilaba la calle hacia su hogar pendiente del hilo que había dejado enganchado a la puerta, su paseo duraba lo que el vestido daba de sí, y Ensimismada de la Concha Pérez era preguntada por el astro más grande y luminoso si quería que la noche se hiciera realidad, la puerta se cerraba y la calle, la ciudad y el país esperaban ansiosos que la Concha abriera su corazón para que la mañana fuera mañana. Así era Ensimismada, indescriptible. Ensimismada2

G.R.M.

ENSIMISMADA (self-absorbed)

Ensimismada was agile, awake, in quick reflexes, she felt an electrifying heat that rose from the feet to the head in quarters of tenths that carried a special heat on her head before uttering a word, she felt an inner reading that glimpsed as if what I was going to say it was written beforehand and before I opened my mouth I had already closed my brain like a mechanical valve ready to release any thoughts that I could communicate to another like it or for myself, after breathing, I was walking down shop windows in a shopping street , nothing escaped her, she threw everything away, it was pure energy, with braid, tail or hair in the air she felt looked and admired by the reflection of the window of the window and the mannequins undressed her with her rag eyes, if she stopped , the world around him stopped, an own ecosystem where Ensimismada stepped on or rather flew, slow, as if planning, safe, strong, unstoppable, flexible and flavored, a a figure that to those around her gave citizens’ passport, she recognized morally, intellectually and physically, to be better during a time transition that left a taste of turmeric and Andean maca in a space lasting from minutes to unsuspecting and hours to anyone who saw the sun rise, it was such a power that the street was bent to never end those walks where Ensimismada enclosed his benign power in opaque brains and illustrated hearts, with ballast included, that left primitive shells embedded in the stones when he stepped on and floated in the steely sea of ​​the corners of sand and neon trapped by the giant light that appeared when opening the door of his transparent palace agitated by the noise of a lithic silence collapsed into emptiness, it was a visceral ode with tomorrow’s coat and skin of ruin of an imaginary temple that was seen when the hand read and the eye squeezed the covers of a book when closed, when Ensimismada turned and lined the street has He had his home hanging on the thread he had left hooked on the door, his walk lasted what the dress gave of himself, and Ensimismada de la Concha Pérez was asked by the largest and brightest star if she wanted the night to come true, the The door closed and the street, the city and the country waited anxiously for the shell to open its heart so that tomorrow was tomorrow. So it was Ensimismada, indescribable.

¿Murieron realmente seis millones de Judíos en la Segunda Guerra Mundial?

¡Angela Merkel, no es verdad que la memoria de los crímenes nazis sean “inseparables” de la identidad alemana. Lo que dice es tan inmoral como que la inmoralidad se hereda!

Al Otro Lado del Espejo

descarga¿Murieron realmente seis millones? es un libro revisionista del Holocausto judío, escrito por el británico Richard Harwood. Se trata de un completo trabajo de recopilación de documentos, testimonios y análisis, que según el autor, concluyen en la refutación de la versión oficial del Holocausto que defiende el Lobby judío. Desde el comienzo de la obra, Harwood advierte que mas allá de su orientación política y creencias, se ha comprometido a estudiar y analizar este acontecimiento histórico en forma objetiva y en búsqueda de la verdad. Intentando acallar la verdad fue asesinado con un coche bomba en 1978 el escritor revisionista François Duprat, que había publicado y difundido la versión en francés del libro.

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