Ex funcionarios “bipartidistas” de Washington insertos en el mundo privado revelaron su plan para desatar el caos si Trump gana las elecciones.

Un grupo de republicanos neoconservadores “bipartidistas” y demócratas del establishment han “simulado” múltiples escenarios de catástrofe para la elección de 2020, incluyendo una simulación en donde una clara victoria del titular provoca medidas “sin precedentes”, la cual podría ser tomada por la campaña de Biden para frustrar una nueva llegada al poder de Trump.

Por Whitney Webb 

Un grupo conformado por exfuncionarios de Gobierno insertos en el mundo privado del Partido Demócrata, por exfuncionarios de la era de Obama y Clinton y también por una facción de republicanos neoconservadores del movimiento “Nunca Trump” han realizado, durante los últimos meses, simulaciones y “juegos de guerra” sobre los diferentes escenarios apocalípticos de la elección de 2020. 

Según varios informes de los medios sobre el grupo, llamado Proyecto de Integridad en la Transición” (TIP, por su sigla en inglés), justifican estos ejercicios como una preparación específica para un escenario donde el presidente Trump pierde la elección del 2020 y se niega a dejar el poder, lo que causaría una posible crisis constitucional. Sin embargo, según documentos propios del TIP, incluso sus simulaciones que implican una “victoria clara”  para Trump en la próxima elección podrían causar una crisis constitucional, tal como predijeron la campaña de Biden, la cual haría movimientos atrevidos para asegurar la presidencia, sin importar el resultado de la elección.  

Esto es particularmente alarmante, dado que TIP tiene vínculos importantes con el gobierno de Obama, en donde Biden fue vicepresidente, así como con varios grupos que están fuertemente a favor de Biden, además de su campaña misma. En efecto, el hecho de que un grupo de exfuncionarios de gobierno insertos en el mundo privado que apoyan abiertamente a Biden hayan creado escenarios para posibles resultados electorales y sus consecuencias, todos terminando en Biden llegando a la presidencia o en una crisis constitucional, indica que fuerzas poderosas que influencian a la campaña del candidato demócrata lo impulsan a negarse de conceder la elección, incluso si la pierde.

Por supuesto, esto debilita gravemente la afirmación de TIP de garantizar la “integridad” en el proceso de transición presidencial y en cambio, indica que el grupo planea abiertamente la manera de asegurar que Trump deje la presidencia sin importar el resultado o la forma de fabricar la propia crisis constitucional que el grupo dice prevenir a través de sus simulaciones. 

Dichas preocupaciones se amplían por las recientes afirmaciones hechas por la candidata presidencial del 2016 del Partido Demócrata y ex secretaria de Estado del gobierno de Obama, Hillary Clinton, que dicen que Biden “no debe ceder bajo ninguna circunstancia”. “Creo que esto se prolongará, y creo que ,eventualmente, él ganará si no cedemos ni un centímetro, y si es que estamos igual de concentrados e implacables que el otro lado”, indicó Clinton en una entrevista con Showtime en septiembre.  El resultado de las simulaciones del TIP ha hecho un eco importante a las afirmaciones de Clinton de que Biden “eventualmente” ganará si el proceso para determinar el resultado de las elecciones se “prolonga”.

Los juegos de guerra unipartidistas

Los miembros del TIP se reunieron en junio para realizar cuatro “juegos de guerra” que simularon unas oscuras 11 semanas entre el día de la elección y la investidura presidencial en las cuales “Trump y sus aliados republicanos usaron todos los aparatos del gobierno, como el Servicio Postal, legisladores del Estado, el Departamento de Justicia, agentes federales y los militares, para mantenerse en el poder y los demócratas se tomaron las cortes y las calles para tratar de detenerlos”, según un informe de The Boston Globe.Sin embargo, una de estas simulaciones que examinó lo que podría ocurrir entre el día de la elección y el día de la investidura presidencial si Trump obtiene una “victoria clara”, mostró que el TIP no solamente simuló como los republicanos pueden usar todo lo que tengan a su disposición para “mantenerse en el poder”, también simuló cómo los demócratas podrían hacer lo mismo si no ganan la elección del 2020.

Si bien, algunos medios de comunicación principalmente de derecha, como este artículo de The National Pulse, señalaron que las simulaciones del TIP involucran a la campaña de Biden negándose a ceder, el documento del TIP sobre las maniobras reveló que se tomarán acciones específicas por parte de la campaña de Biden luego de que la campaña de Trump obtuviese una “victoria clara”. Como no es de extrañar, estas acciones podrían agravar las tensiones políticas actuales en los Estados Unidos, un resultado final que el TIP afirma que ellos fueron creados para evitarlo, lo que debilita la justificación oficial para sus simulaciones, junto con la razón oficial para la existencia del grupo.

En el escenario del TIP que muestra una victoria clara de Trump (véase la página 17), Joe Biden, dirigido en el juego de guerra por John Podesta, el director de la campaña del 2016 de Hilary Clinton, se retractó de su concesión de la noche de las elecciones y posteriormente convenció a “tres estados con gobernadores demócratas (Carolina del Norte, Wisconsin y Michigan) para que pidieran recuentos” Luego, los gobernadores de Wisconsin y Michigan “envió listas separadas de electores para contrarrestar a los enviados por la legislatura estatal” al Colegio Electoral, en donde Trump había ganado, en un intento de debilitar, si no evitar, esa victoria.

Luego, “la campaña de Biden alentó a los estados del oeste, particularmente a California, pero también a Oregon y Washington, que colectivamente se conocen como “Cascadia”, a separarse de la Unión a menos que los republicanos del Congreso accedieran a hacer un conjunto de reformas estructurales. (de una manera enfática)”. Posteriormente “aconsejado por el ex presidente Obama”, la campaña de Biden estableció esas “reformas” de la siguiente manera:

  1. Otorgar condición de Estado a Washington, DC y Puerto Rico.
  2. Dividir a California en cinco estados “para representarlos en el Senado de una manera mucho más fiel a su población.
  3. Exigir que los jueces de la Corte Suprema se jubilen a los 70.
  4. Eliminar el Colegio Electoral

En otras palabras, éstas “reformas estructurales” implican la creación de lo que esencialmente equivale a tener a Estados Unidos compuesto por 56 estados, con los nuevos estados establecidos para asegurar una mayoría continua para los demócratas, ya que sólo las áreas con una mayoría demócrata (DC, Puerto Rico y California) reciben la estatidad. Destacadamente, en otros escenarios donde Biden gana el Colegio Electoral, los demócratas no apoyaron su eliminación. 

También es destacado el hecho de que, en esta simulación, el TIP culpó a la campaña de Trump por la decisión de los demócratas por haber tomado “acciones provocativas y sin precedentes” expuestas anteriormente, al afirmar que tal campaña había “creado las condiciones para forzar a que la campaña de Biden” tome estas acciones al hacer ciertas cosas, como dar “una entrevista” a The Intercept en donde Trump indicó que el habría perdido la elección si es que Bernie Sanders hubiese sido nominado” como candidato presidencial demócrata, en vez de Biden.  

El TIP también afirmó que la campaña de Trump buscaría pintar estas “acciones provocativas y sin precedentes” como “un intento de los demócratas de intentar orquestar un golpe de estado ilegal”, a pesar de que eso es esencialmente lo que implican todas estas acciones. De hecho, otras simulaciones en donde la campaña de Trump se comportó en esta línea, la retórica del TIP sobre esta categoría de acciones extremas es claramente diferente.

Sin embargo, las acciones simuladas de la campaña de Biden en este escenario no terminaron allí. Posteriormente la campaña de Biden “provocó un colapso en la sesión conjunta del Congreso (el 6 de enero) al lograr que la Cámara de Representantes acordara otorgarle la presidencia a Biden”, y agregó que esto se” basó en las presentaciones alternativas con apoyo a Biden enviada a los gobernadores que apoyan al ex vicepresidente. Obviamente, el Partido Republicano no consintió e indicó que Trump había ganado la elección a través de su victoria en el Colegio Electoral. En la simulación de la “victoria clara de Trump” terminó con ningún presidente electo para la investidura del 20 de enero, con el TIP indicando que “no está claro lo que harían los militares en esta situación”. 

Por supuesto que algunos miembros de TIP, incluyendo a la cofundadora Rosa Brooks, ex-consejera del Pentágono en la era de Obama y actual miembro del think tank “New America”, tienen su preferencia en “que harían los militares en esta situación.” Por ejemplo, Brooks,  escribiendo 2 semanas después de la investidura de Trump del año 2017, explicó en Foreign Policy que “un golpe militar o al menos una negación de ciertas órdenes de parte de los militares” fue una de las cuatro posibilidades de remover a Trump del mandato previa a la elección del 2020.

¿Quién está detrás del TIP?

El TIP se creó a fines del año 2019 supuestamente “debido a la preocupación de que la Administración de Trump pueda manipular, ignorar, debilitar o interrumpir las elecciones presidenciales del 2020 y su proceso de transición.  Fue cofundado por Rosa Brooks junto con Nils Gilman y su actual directora es Zoe Hudson.  Brooks, como se mencionó previamente, fue consejera para el Pentágono y para el Departamento de Estado dirigido por Hilary Clinton durante el gobierno de Obama. Rosa también formó parte del consejo general del presidente del Instituto Open Society (OSF, por su sigla en inglés), una organización polémica financiada por el multimillonario George Soros. Zoe Hudson, directora del TIP, también es una figura importante en el OSF desempeñándose como analista política superior y enlace entre las fundaciones y el gobierno de los Estados Unidos por 11 años.

Los vínculos del OSF con el TIP son una bandera roja por un número de razones, concretamente debido al hecho de que el OSF y otras organizaciones financiadas por Soros tuvieron un rol fundamental en fomentar las llamadas “revoluciones de colores” para derrocar a gobiernos no alineados, particularmente durante el gobierno de Obama. Ejemplos de vínculos del OSF con todas estas “revoluciones” fabricadas, incluyendo la de Ucrania en el 2014y la “Primeravera Arabe,” que empezó el año 2011 y vio a varios gobiernos en el Medio Oriente y África del Norte que eran problemáticos para los intereses occidentales convenientemente quitados del poder.  

Unos correos filtrados posteriormente revelaron los estrechos vínculos entre Soros y la ex-secretaria de Estado Hilary Clinton, incluyendo un correo electrónico en el que Soros dirigió la política de Clinton al respecto de los disturbios en Albania, diciéndole que “se necesitan hacer dos cosas urgentemente” que eran “hacer que todo el peso de la comunidad internacional recaiga sobre el primer ministro Berisha” y “nombrar a un alto funcionario europeo como mediador”. Ambas tareas “urgentes” fueron perpetradas posteriormente por Clinton, posiblemente, a petición de Soros.

Además de sus vínculos con el gobierno de Obama y el OSF, Brooks es actualmente una académica en el  Instituto de Guerra Moderna de la Academia Militar de West Point, en donde se enfoca en “la relación entre los militares y la política interna” y también en el Programa de Innovación y Liderazgo de la Universidad de Georgetown. Actualmente ella es un actor clave en el empuje liderado por OSF para “capitalizar” los llamados legítimos de la reforma policial para justificar la creación de una policía federalizada con el pretexto de retirar fondos o eliminar departamentos de policía locales. El interés de Brooks por la “difusa línea” entre los militares y la policía es importante dado por su defensa pasada hacia un golpe militar para remover a Trump del mandato y la conclusión posterior del TIP que los militares “podrían” intervenir si Trump logra ganar la elección del 2020, según los “juegos de guerra” del grupo descritos con anterioridad.

Brooks también es una alta miembro del think tank New America. La declaración de misión de New America señala que la organización está enfocada en “enfrentar de forma honesta los desafíos causados por el rápido cambio tecnológico y social, y aprovechar las oportunidades que esos cambios crean”. Está financiado en gran parte por multimillonarios de Silicon Valley, incluidos Bill Gates (Microsoft), Eric Schmidt (Google), Reid Hoffman (LinkedIn), Jeffrey Skoll y Pierre Omidyar (eBay). Además, ha recibido millones directamente del Departamento de Estado de los EE. UU. para investigar la “clasificación de los derechos digitales”. En particular, de estos patrocinadores, Reid Hoffman fue sorprendido “entrometiéndose” en las primarias demócratas más recientes para debilitar la candidatura de Bernie Sanders durante el Caucus de Iowa y mientras otros, como Eric Schmidt y Pierre Omidyar, son conocidos por sus estrechos vínculos con la familia Clinton e incluso por vínculos con la campaña de Hillary Clinton en 2016.

Los nunca trumpistas

Además de Brooks, el otro cofundador de TIP es Nils Gilman, quien es el actual vicepresidente de proyectos del Instituto Berggruen y que antes trabajó para Salesforce, una importante empresa contratista gubernamental y de tecnología. Gilman está particularmente enfocado en la inteligencia artificial y el transhumanismo. De hecho, hace poco le dijo al New York Times que su trabajo en el Instituto Berggruen se centra en “construir [unas] redes transnacionales de filósofos + tecnólogos + políticos + artistas que están pensando en cómo las IA y la edición de genes están transfigurando lo que significa ser un humano”. Nicholas Berggruen, quien le da su nombre al Instituto Berggruen, es parte de la facción liderada por multimillonarios, junto con Steve Schwarzman y Eric Schmidt de Blackstone. Todos ellos buscan desarrollar las IA y la llamada “Cuarta Revolución Industrial” en conjunto con los líderes políticos y la élite económica de China.

Ellos critican y rivalizan con aquellos en el bando “nacionalista” con respecto a las IA y China, el cual prefiere “ignorar” de forma agresiva las capacidades del país asiático en cuanto a las IA, con el objetivo de mantener la hegemonía global de Estados Unidos frente a un “nuevo orden” promovido por Berggreun, Schmidt, Schwarzman y Henry Kissinger, otro miembro clave de la facción de la “cooperación”. La batalla por la futura política estadounidense de IA con respecto a China parece ser una de las razones principales, aunque enormemente ignorada, de la antipatía que los miembros de la facción de la “cooperación” le tienen a Trump, incluidos los que contratan a los fundadores del TIP. Esto se debe a la tendencia del presidente de los EE. UU. a apoyar, al menos de forma pública, las políticas “America First” y de aumentar las tensiones con China. Por el contrario, la familia Biden invierte en las empresas chinas de IA, lo que indica que Biden estría más dispuesto en seguir los intereses de la facción de la “cooperación” que los de Trump.

Si bien las identidades de los fundadores y el actual director del TIP se han hecho públicas, su lista completa de miembros es desconocida. Sin embargo, la organización “hermana” del TIP, llamada Grupo de Trabajo Nacional sobre Crisis Electorales (NTFEC, por sus siglas en inglés), cuenta con una lista pública de sus miembros y también se sabe que varios de ellos son miembros de TIP. Algunos de estos miembros coincidentes son Michael Chertoff, exjefe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Michael Steele, ex presidente del Comité Nacional Republicano, y Lawrence Wilkerson, jefe de gabinete del exsecretario de Estado, Colin Powell. Chertoff, Steele y Wilkerson, a pesar de ser republicanos, son parte del movimiento llamado “Nunca Trump”, al igual que otros conocidos miembros del TIP que son del mismo partido. Por lo tanto, si bien la naturaleza “bipartidista” del TIP puede se precisa en términos de afiliación partidaria, todos sus miembros conocidos, independiente de su partido, están unidos por su oposición a otro mandato del actual presidente.

Otros miembros conocidos del TIP son David Frum (the Atlantic), William Kristol (Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, The Bulwark), Max Boot (the Washington Post), Donna Brazile (ex-CND), John Podesta (es director de campaña de Clinton en 2006), Chuk Hagel (ex Secretario de Defensa), Reed Galen (cofundador del Proyecto Lincoln) y Norm Ornstein (American Enterprise Institute).

De sus miembros más conocidos, el más directo es Lawrence Wilkerson, quien se ha convertido a sí mismo en el portavoz “no oficial” del grupo, al haber hecho la mayoría de las entrevistas con los mediosdonde le hizo promoción al grupo y sus “juegos de guerra”. En una entrevista a finales de junio con el periodista Paul Jay, Wilkerson señala que el TIP carece de transparencia y que, además de sus “juegos de guerra”, sus otras actividades son en gran parte confidenciales.

Específicamente declaró que:

“Existe cierta confidencialidad sobre lo que acordamos hacer público, lo que hemos hecho público y quien es el responsable de eso, y otros aspectos de nosotros haciendo eso. Hasta este punto el Proyecto de Integridad de Transición es muy, muy cercano, completo y confidencial”.

En esa misma entrevista, Wilkerson también señaló que la actual “combinación de eventos” que involucran los recientes disturbios en varias ciudades de Estados Unidos, la crisis del coronavirus, el debate nacional sobre la vigilancia policial, la recesión económica y las elecciones de 2020 fueron la base para una revolución en los EEUU. Él le dijo a Jay que:

 “Quiero decir que así es como son las cosas, como 1917 y Rusia, como 1979 y Teherán y como 1789 en Francia. Así es como comienzan este tipo de cosas. Así que debemos tener mucho cuidado con la forma en la que tratamos con estos asuntos. Y eso me preocupa porque no tenemos un individuo muy cuidadoso en la Casa Blanca”.

Caos preplanificado: ¿quién se beneficia?

Si bien es realmente posible que en caso de una clara victoria de Biden, el presidente Trump puede negarse a dejar la Casa Blanca o tomar otras acciones que desafíen la fe de muchos estadounidenses en el sistema electoral nacional. Sin embargo, aunque en el TIP afirman que están específicamente preocupados de esta eventualidad y de “salvaguardar” la democracia sin favorecer a ninguno de los candidatos, claramente no es el caso, ya que su simulación de una clara victoria de Trump muestra ese comportamiento extremo y “antidemocrático”, en su opinión tal comportamiento es permisible si evita otros cuatro años de Trump en el mandato. Sin embargo, este claro doble estándar revela que un grupo influyente de ex funcionarios “bipartidistas” de gobierno insertos en el sector privado tiene la intención de crear una “crisis constitucional” si Trump gana y están planeando una crisis similar independientemente de los resultados de las elecciones de 2020.

Mucho antes de que surgiera el TIP o cualquiera de sus grupos afiliados para realizar estas simulaciones electorales apocalípticas, otros grupos participaron de forma similar en “juegos de guerra” que predijeron un completo caos en los Estados Unidos el día de las elecciones, así como la imposición de la ley marcial seguida de la aparición de disturbios y desórdenes sin precedentes en el país.

Varios de estos los detallé en una serie a principios de este año, donde me enfoque  principalmente en las simulaciones de la “Operación Blackout” realizadas por la empresa estadounidense-israelí Cybereason. Esa empresa tiene vínculos considerables con la inteligencia estadounidense e israelí y su mayor inversor es Softbank. En particular, Softbank es nombrado por la Comisión de Seguridad Nacional sobre IA de los EE. UU. (NSCAI, por su sigla en inglés) liderada por Eric Schmidt como la “columna vertebral” de un marco global de empresas impulsadas por IA favorecidas por la facción de la “cooperación” como un medio para promulgar la “Cuarta Revolución Industrial” en colaboración con la élite económica y política de China.

Además de Cybereason, varios informes de los principales medios de comunicación y una serie de “predicciones” sospechosas de la inteligencia de los Estados Unidos y otras agencias federales publicadas el año pasado habían sembrado la narrativa que las elecciones de 2020 no solo fracasarían de forma espectacular, sino que la democracia estadounidense “nunca se recuperaría”. Actualmente, con las simulaciones del TIP agregadas a la mezcla y el advenimiento del caos previamente predicho en todo el país con las próximas elecciones de 2020, está claro que las elecciones del 3 de noviembre no solo serán un completo desastre, sino que eso estaba planificado de antemano.

La pregunta entonces es, ¿quién se beneficia del caos total durante y después de las elecciones de 2020? Como señaló el TIP en varias de sus simulaciones, el papel poselectoral de los militares en términos de vigilancia nacional. Por cierto, la experiencia exacta de la cofundadora del TIP, Rosa Brooks, cobra gran importancia, ya que la mayoría de las simulaciones electorales apocalípticas antes mencionadas terminaron con la imposición de la ley marcial o la intervención de los militares para volver al orden y supervisar la transición.

El marco nacional para imponer la ley marcial en los EE. UU., a través de los protocolos de “continuidad del gobierno”, se activó a principios de este año bajo el disfraz de la crisis del coronavirus y sigue en vigor. Actualmente, una serie de grupos profundamente ligados al establishment de Washington, las agencias de inteligencia nacionales y extranjeras han predicho las formas exactas para diseñar una elección fallida y manipular sus consecuencias.

¿Quién sería el más beneficiado con la imposición de la ley marcial en los Estados Unidos? Yo diría que uno no necesita mirar más allá de la batalla dentro de las facciones de poder de Washington sobre el futuro de las IA, tema que el sector público, privado y los prominentes think tank consideraron de importancia crítica para la seguridad nacional. La NSCAI liderada por Schmidt y otros organismos que determinan las políticas sobre IA del país planean implementar una serie de políticas a las que la mayoría de los estadounidenses se resistirán, estas van desde la eliminación de la propiedad individual de automóviles hasta la eliminación del dinero en efectivo, así como la imposición de sistema de vigilancia orwelliana, entre otras cosas.

Todas estas agendas han avanzado bajo el disfraz de combatir el coronavirus, pero su progreso sólo puede seguir usando esa justificación durante un tiempo. Para grupos como la NSCAI, los estadounidenses deben dar la bienvenida a estos avances impulsados por las IA, incluso si eso significa que los ciudadanos se enfrentan a perder sus trabajos o sus libertades civiles. De lo contrario, estos grupos y sus multimillonarios patrocinadores argumentan que a Estados Unidos se le “dejará fuera” y se le “dejará atrás” cuando llegue el momento de establecer los nuevos estándares globales para la tecnología de las IA, ya que la creciente industria de IA de China, la cual se alimenta de su propia implementación de estas tecnologías, superará a la de EE. UU. Al mantener a los estadounidenses enojados y distraídos por la división partidista a través del caos electoral preplanificado, un “Nuevo Estados Unidos” espera entre bastidores, uno que se avecina independientemente de lo que suceda el día de las elecciones. Por su puesto, eso pasará a menos de que los estadounidenses se den cuenta de la treta.

Autor: Whitney Webb

Whitney Webb ha sido escritora profesional, investigadora y periodista desde 2016. Ha escrito para varios sitios web y, de 2017 a 2020, fue escritora y reportera senior de investigación para Mint Press News. Actualmente escribe para The Last American Vagabond.

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