EL TIMADO TIMADOR

Que un timador intente engañarte, es propio de la cultura, la vida y la sociedad (por desgracia), ahora bien, si el mismo timador tima cien veces al timado, este se vuelve, a parte de la idiotez suprema, un timador de sí mismo y hacia los demás, porque arrastrará muchas penurias a su alrededor a parte de las suyas. Vamos a por la 101:

Estudian una posible caída de la efectividad de la vacuna con datos obtenidos en Israel.

No saben por donde salir, es una mentira detrás de otra prostituyendo a la ciencia. Entre timos y prostitución, el universo científico, sanitario y académico se ha convertido en El Patio de Monipodio y encima subvencionado por otros peor que ellos. Recuerdo que el Juramento Hipocrático es un texto ético que recoge las obligaciones morales de los médicos para con sus pacientes, no para con sus patrocinadores, pagadores, orientadores o empresas de la salud o farmacéuticas. Un poco de Honor, al que le quede algo. Os recuerdo también que con toda la inocencia y candidez os estáis convirtiendo en timadores, porque algún día diréis que fuisteis timados pero os han timado tanto que sois jueces y verdugos ¿Dónde está la Ciencia?

Leer un poco timadores o timados, que lo mismo da ya:

2. La vacuna COVID-19 de Pfizer carece de eficacia (Y vale para todas) Aquí estudio completo
2.1. ¿Qué demuestran las pruebas?

Pfizer insiste en la eficacia del 95% de su vacuna, basándose en los ensayos clínicos que sirvieron de base para las aprobaciones de emergencia concedidas por la FDA [29] y la Unión Europea [30]. En un estudio más reciente realizado en adolescentes [31], la eficacia declarada se ha elevado nada menos que al 100%. Sin embargo, estas afirmaciones no pueden tomarse al pie de la letra.

2.1.1. Eficacia absoluta frente a eficacia relativa
En el primer ensayo clínico de Pfizer/BioNTech del que se tiene constancia, se asignaron al azar 43.548 participantes, de los cuales 43.448 recibieron inyecciones: 21.720 con la vacuna experimental (BNT162b2) y 21.728 con placebo. En ambos grupos se registró un total de 170 «casos» de COVID-19, de los cuales 162 se produjeron en el grupo del placebo, mientras que se observaron 8 casos en el grupo de BNT162b2. Sobre la base de estas cifras -8/162 ≈ 5%-, Pfizer procedió a reclamar una eficacia del 95%. Sin embargo, está claro que esta eficacia es sólo un valor relativo; en términos absolutos, menos del 1% del grupo de placebo desarrolló COVID-19 y, por lo tanto, menos del 1% del grupo de la vacuna estaba protegido contra ella.
La situación es similar con la prueba posterior, más pequeña, realizada en adolescentes de 12 a 15 años [31]. En este caso, el grupo de la vacuna comprendía 1131 individuos, mientras que el grupo del placebo incluía 1129 personas. En este último grupo, 16 individuos fueron diagnosticados posteriormente con COVID-19, mientras que no se produjo ningún caso de este tipo en el grupo de la vacuna. Fiel a su estilo, Pfizer/BioNTech convirtió esta eficacia absoluta del 1,4% en una relativa del 100%; sólo este último valor se destaca en el resumen del estudio publicado.

2.1.2. Impacto negativo de la BNT162b2 en la morbilidad general de los adolescentes
En el citado estudio sobre la vacuna en adolescentes, se determinó un «caso» de COVID-19 de la siguiente manera: La definición de COVID-19 confirmado incluía la presencia de ≥ 1 síntoma (es decir, fiebre, tos nueva o aumentada, dificultad respiratoria nueva o aumentada, escalofríos, dolor muscular nuevo o aumentado, pérdida nueva del gusto o del olfato, dolor de garganta, diarrea, vómitos) y dar positivo en la prueba NAAT para el SARS-CoV-2 [= positivo en la PCR] durante el periodo sintomático, o en los 4 días anteriores o posteriores al mismo (ya sea en el laboratorio central o en un centro de pruebas local y utilizando una prueba aceptable).
Así, un solo síntoma de una lista de síntomas no característicos, más un resultado positivo de una prueba de laboratorio poco fiable (véase la sección 1.2.6), se consideró suficiente para establecer el diagnóstico. Aunque el estudio enumera varios criterios clínicos de enfermedad grave, no indica que ninguna de las personas sometidas a la prueba sufriera realmente alguno de ellos. Por lo tanto, cabe suponer que en toda la población de prueba se produjeron muy pocos casos no graves y ningún caso clínicamente grave de COVID-19.
En marcado contraste con estas cifras relativas a la enfermedad de la que se supone que la vacuna protege, los efectos secundarios de la vacunación fueron excesivamente comunes. Aparte del dolor en el lugar de la inyección que se produjo en un alto porcentaje del grupo de la vacuna (79% a 86%), abundaron la fatiga (60% a 66%) y el dolor de cabeza (55% a 65%). La fatiga y el dolor de cabeza severos fueron reportados por varios por ciento de las personas de la prueba. El dolor de cabeza severo, en particular, puede estar asociado a eventos trombóticos subyacentes (véase la sección 3.1.3.2). Por lo tanto, está claro que, si consideramos tanto los efectos adversos de la COVID-19 como los de la vacuna, la morbilidad general fue mucho mayor en el grupo vacunado que en el grupo placebo.

2.1.3. Afirmaciones inverosímiles y contradicciones en las pruebas de Pfizer sobre la
eficacia

Ya hemos visto que la eficacia declarada de la vacuna de Pfizer es muy modesta cuando se expresa en términos absolutos. Sin embargo, ni siquiera esta baja eficacia puede aceptarse al pie de la letra. Esto se desprende de los informes de evaluación elaborados por la FDA [29] y la EMA [30].

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