No Duda Razonable = Dictadura Sanitaria

Artículo de Jon Ander Etxebarría, Decano del Colegio de Biólogos del País Vasco. 10 de junio del 2021.

Cuando no se permite ni la más mínima duda razonable en un asunto de nueva aparición como es esta pandemia a nivel de la ciencia es porque lo que se pretende no es atajar un problema de salud pública y más bien las intenciones van en otra dirección que no tiene nada que ver con la sanidad, eso si, se ha utilizado el estamento sanitario con su total connivencia precisamente para que no se admita una mínima duda razonable y de esa manera establecer lo que es de hecho una dictadura sanitaria.

– No se admite una duda razonable en el origen del virus si es de una zoonosis o su origen está en el laboratorio de Wuhan.

– No se admite como una duda razonable sobre si el confinamiento no ha servido ni desde un punto de vista sanitario ni socioeconómico.

– No se admite duda razonable sobre si la técnica de la PCR sirve para diagnosticar una enfermedad.

– No se admite una duda razonable sobre si la PCR da los mismos resultados con pocos o con muchos ciclos.

– No se admite una duda razonable en si los asintomáticos son o no enfermos, y si éstos, sin desarrollar la enfermedad, pueden seguir dando positivo a lo largo del tiempo y ser considerados enfermos.

– No se admite una duda razonable en considerar a estos asintomáticos sin sintomatología alguna como supercontagiadores.

– No se admite una duda razonable en considerar que las mascarillas no previenen del contagio de un virus con tamaño bastante menor que las bacterias, que es para lo que están diseñadas las mismas.

– No se admite una duda razonable sobre el sector de actividad donde se contagia la gente.

– No se admite una duda razonable sobre las franjas horarias en las que el virus es más peligroso y si es más dañino por estar de pie o sentado.

– No se admite una duda razonable en considerar un estadístico que cuantos más test se hacen más positivos hay, y por lo tanto más IA [Incidencia Acumulada].

– No se admite una duda razonable sobre la utilización al albur de quien gobierna de la realización de test y con ello la estrategia seguida para justificar las medidas de restricción.

– No se admite una duda razonable en que si se hubiese utilizado el % de positivos, se hiciera el nº de test que se hiciera, no se hubiesen podido tomar las medidas que se han adoptado durante la pandemia.

– No se admite una duda razonable sobre que si en Euskadi se han hecho más de tres millones de test, eso supondría que toda la población ha sido chequeada -y más de una vez- pero, sin embargo, cada positivo contabiliza como una persona diferente en la IA.

– No se admite una duda razonable de considerar que la mayoría de los fallecidos se ha dado en la franja de edad de 80 años, y principalmente en residencias, que son las personas que tienen patologías y el sistema inmunológico debilitado.

– No se admite una duda razonable en considerar que la vacuna es de nueva creación y por lo tanto con falta de estudio como para que se esté aplicando en la población, para que con ello se continúe la investigación utilizando a las personas en el experimento.

– No se admite una duda razonable para considerar que por mucho dinero que se haya invertido en la vacuna, lo que este dinero no puede comprar es el tiempo necesario para una investigación.

– No se admite una duda razonable para considerar que los efectos secundarios puedan tener una significancia más importante de la que inicialmente se suponía precisamente por la falta de tiempo en la investigación.

– No se admite una duda razonable para considerar que una persona que haya pasado la covid tenga anticuerpos, no siendo necesario que se fuerce a la persona (y más en ciertas edades) a que cree de forma exagerada más anticuerpos.

– No se admite una duda razonable para considerar que igualmente con una dosis y sobre todo en ciertas franjas de edad es más que suficiente para que se produjesen los anticuerpos mínimos necesarios que pudieran necesitar esas personas, no necesitándose esa segunda dosis.

– No se admite una duda razonable en considerar que si con la vacuna pueden darse positivos de covid, contabilizándolos en la IA cuando son provocados por la propia vacuna.

– No se admite una duda razonable para considerar que estos positivos vacunados sean un porcentaje importante de hospitalizados y UCIs.

– No se admite una duda razonable para considerar que lo del pasaporte verde no tiene base científica, ya que una persona que haya pasado la covid o que se haya vacunado con probabilidad después de unos meses puede no dar anticuerpos y, por lo tanto, al final ese pasaporte verde sigue enmascarando el continuar con el test de PCR que da del orden de 70% de positivos asintómaticos a los cuales se les denegaría ese pasaporte verde, es decir, se llegaría a denegarlo incluso a personas que han pasado la covid y vacunados.

– No se admite una duda razonable sobre la intención de vacunar antes del curso escolar en esa franja de edad cuando prácticamente no ha habido fallecidos en la misma.

– No se admite una duda razonable en que, si lo que se pretende es que la población se inmunice, no hubiese sido mejor la inmunidad natural de toda la vida que esta inmnidad provocada por un medicamento que no se sabe, por falta de estudios, lo que pudiera provocar.

Con toda esta carencia de admisión de dudas razonables por parte de los gobiernos, los políticos de todo el arco parlamentario y con la connivencia de la profesión sanitaria (médicina, biólogía, enfermería) utilizando como verdadera herramienta armamentística a los medios de comunicación, que ejercen de tribunales sobre toda aquella duda razonable, es por lo que se puede decir No Duda Razonable = Dictadura Sanitaria.