Vacunas COVID-19. Luego de seis meses de su uso, ¿existe alguna razón para alarmarse?

Artículo extenso pero necesario. Si los médicos, trabajadores de la salud y científicos no tienen tiempo ni ganas de leer escritos como este, más vale mantenerte lejos de ellos.

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Un resumen de los asuntos principales bajo examen, junio 2021

Por Aldo Mazzucchelli

PARTE 1. Signos preocupantes más allá de la supervisión oficial

Al momento de preparar este reporte, poco más de seis meses después de iniciada la vacunación en el mundo, algunas señales de preocupación están adquiriendo un volumen y una visibilidad que los va haciendo discutidos en círculos algo más amplios a los de los grupos críticos más duros. Esos problemas demandan explicación. ¿Cuáles son esos problemas, para empezar pues?

Sigamos la recopilación realizada hasta el día 11 de junio por Austin Walters para Estados Unidos. En ese país de más de 330 millones de habitantes, aproximadamente la mitad de la población ya está vacunada (53% una dosis; 47% dos dosis), y sólo están usando vacunas de nueva tecnología (ARNm o vectorizadas). Por tanto, Estados Unidos, país enorme y diverso, sirve como una muestra de razonable relevancia. 

El VAERS (Sistema de Reporte de Efectos Adversos de Vacunas) norteamericano reporta a esta altura un número de fallecimientos vinculados a las vacunas contra COVID muy alto, en términos comparativos, respecto de todas las vacunas conocidas antes en todos los años de existencia del mecanismo VAERS. Esta es meramente una comparación interna que no permite extraer conclusiones finales sobre lo que esté pasando, pero el gráfico inicial es llamativo: 

Reportes de muerte en VAERS desde 1990 al 28 de mayo de 2021. Números absolutos.

Estos datos han sido inmediatamente recibidos con una andanada de críticas de parte de los usuales «fact-checkers» que, lejos de ser fuentes objetivas de verificación, son organizaciones ideológicas y políticas totalmente comprometidas con la defensa del discurso ortodoxo relativo a Covid-19. De modo que si el lector intenta hacer una verificación superficial de cualquier crítica que se haga a las vacunas, lo primero que encontrará si usa Google será una gran cantidad de «verificaciones independientes» que dirán lo contrario. Así funciona la censura y el control mental de las grandes compañías tecnológicas estos días, de modo que el lector que quiera realmente avanzar en la veracidad de las cosas deberá ir más allá de esta primera barrera de desinformación que se le tira encima. 

Lo llamativo es que incluso PolitiFact, uno de los fact checkers más conocidos, parciales y comprometidos con la ortodoxia Covid, no puede negar totalmente los hechos. Lo que hace es relativizarlos, y decir que el VAERS no debe usarse como mecanismo para «sacar conclusiones definitivas», sino que «es bueno para detectar patrones de eventos que podrían indicar un problema, lo que a su vez podría desencadenar una mayor investigación de un posible problema de seguridad«.

Obviamente, solo un tonto sacaría conclusiones exclusivamente por los datos del VAERS. Pero es justamente el patrón de eventos que notablemente y sin lugar a muchas dudas emerge del VAERS, lo que debería «desencadenar una mayor investigación». De modo que, incluso siguiendo las recomendaciones de cosas como PolitiFact, hay patrones preocupantes que deberían llamar a la cautela respecto de estas vacunas.

Además de ello, el reporte de efectos indeseados, muchos de ellos graves, es extremadamente alto también. 

Hagamos pues una crítica más equilibrada del VAERS y lo que permite ver, y complementémosla con algunas fuentes más duras. Por ejemplo, con las muertes reales y oficiales reportadas por el CDC.

1.1 Primero, el VAERS es definitivamente una sub-representación de lo que pasa. 

En efecto, el mecanismo VAERS no reporta más que una pequeña fracción de los eventos (incluidos  fallecimientos) reales. Esto es conocido y admitido por las propias autoridades del VAERS, y ocurre por un conjunto de causas. El reporte no es obligatorio; el reporte genera responsabilidades incluso penales -en caso de falsificación- para la persona que se hace responsable; y el reporte es muy engorroso en términos del tiempo y detalles que insume llenarlo. De modo que sean cuales sean las cifras que arroja el VAERS, estas son necesariamente sólo una fracción de las ocurrencias reales, y de qué fracción se trata es materia especulativa -algunos indican que es el 1% y otros que es el 25%, por ejemplo. Ver por ejemplo un estudio para el nivel de subreporte de anafilaxis aquí

1.2 Segundo, existe un problema de definición conceptual respecto de qué es lo que se está reportando. 

En efecto, los problemas y síntomas experimentados por algunos o muchos de los vacunados tienen un amplio espectro que complica cualquier panorama simplista. Muchos de ellos -especialmente los más graves- involucran problemas circulatorios que llegan hasta el infarto fulminante, o el ACV provocado por coagulación, pasando por diversas formas de parálisis, inflamaciones y dolores persistentes, miocarditis, problemas con la coagulación, sangrados, pérdida de la visión y el habla, y desórdenes de la función menstrual, abortos espontáneos, entre otros. Pero -y debido al ambiente obviamente enrarecido y las presiones que son cosa de todos los días en relación al asunto de las vacunas, su efectividad, sus riesgos relativos, etc.- se desarrolla una verdadera guerra dialéctica y de «papers» encontrados, de donde es muy difícil obtener una visión clara. 

1.3 Tercero, «correlación no es causalidad», y «cercanía en el tiempo de dos eventos» no es demostración de que existe conexión causal entre ellos.

Esto es perfectamente lógico, y debe tenérselo en cuenta. Pero si nada impotante cambió en el mundo de la vacunación en diciembre de 2020 salvo que se comenzó a vacunar contra COVID-19, y los eventos reportados en conexión con esta vacuna suben hasta golpear el techo, no es la hipótesis más plausible decir que ambos hechos no tienen nada que ver, ni ignorarlo. Es preciso profundizar.


1.4 La mortalidad inexplicada

Veamos pues otra fuente de datos. Sea el CDC, el lugar más oficial y autorizado de Estados Unidos que lleva el conteo de fallecimientos y sus causas. 

Un elemento que parece significativo, entre otros y además del aumento indiscutible y astronómico de reportes VAERS, es el aumento de muertes desde que se comenzó a vacunar, en Estados Unidos, por lo que se conoce como «Signos, síntomas y hallazgos clínicos y de laboratorio anormales, no clasificadas de otra forma» (categoría R00-R99). 

Esto, en palabras más simples, son todas las muertes que aun el CDC no puede explicarSteve Kirsch tiene una interpretación más detallada -y más extrema- que la que sugeriremos aquí.

Abajo se ve una captura de pantalla con los datos del CDC para esa categoría al 16 de junio, donde se ve que existe un aumento muy significativo de esa categoría «R00-R99». En el gráfico se ve la curva (en rojo) de esas muertes, aumentando abruptamente a partir de la vacunación; se la compara con un evento estacional que característicamente lleva a un aumento de fallecimientos en esos meses invernales, la categoría J09-J18, «Influenza y neumonía», (en azul):  

Cuenta provisional de muertos semanales en estsdos de Estados Unidos. Fuente: Centers for Disease, Control and Prevention (CDC)

Las muertes no explicadas trepan a un total muy por encima de lo normal desde el mes de Febrero 2021, un mes y medio después de comenzar la vacunación. 

Para que se aprecie con claridad cuán anormal este aumento es, compáreselo con los casos de la misma categoría, R00-R99 en los últimos 7 años. Las muertes «inexplicables» son la línea azul. En este caso, la línea roja muestra las muertes por influenza:

Serie histórica de muertes atribuidas a la categoría «Signos, síntomas y hallazgos clínicos y de laboratorio anormales, no clasificadas de otra forma«. Fuente: Centers for Disease, Control and Prevention (CDC)

El reporte de muertes asociadas en VAERS directamente a la vacuna es de casi 6.000 al momento de escribir este reporte . Recuérdese que el VAERS sub reporta de un modo significativo -pero en este momento imposible determinar cuán significativo.

El lector puede conectar los dos datos recién brindados -fallecimientos reportados por el CDC como «no explicados» desde que se comenzó a vacunar en Estados Unidos, y reporte de muertes en VAERS asociadas a la vacunación contra COVID-19. Acaso no sea insensato aventurar que la unión de ambos eventos, y cada uno por sí solo, alcanzan para plantear la hipótesis de que podría estar habiendo efectos secundarios graves, y muertes, asociadas a las vacunas con aprobación de emergencia contra COVID-19. 

Mientras que esos son los datos más relevantes que pueden citarse para Estados Unidos, hay sistemas similares en Canadá, países de la Unión Europea o Israel que también podrían consultarse. En todo caso esta es información suficiente ya para dar una alarma seria, sin contar los numerosos eventos anecdóticos de fallecimientos con una o dos dosis de vacunas, a menudo por causas similares a COVID-19 o por muertes vinculadas a fallas cardiovasculares, que -como casi todo el mundo hoy- conocemos, y que hemos dejado fuera a propósito y para mantener este reporte en la mayor neutralidad posible.


PARTE 2. La aprobación de las vacunas y la versión por el momento oficial y autorizada: la proteína espiga no viaja

Como el lector verá si consulta los textos que componen este dossier -y si quiere profundizar, también le remitimos a otros materiales fundamentales en inglés, citados en este número- el problema fundamental reside en el hallazgo -que se ha intentado negar por parte de las mismas voces de los «fact checkers» y por campañas de ataque personal llevadas adelante a menudo en base a anónimos, como se verá- de que la proteína espiga generada por las vacunas, que se creía era biológicamente inactiva, y que se creía permanecía en la zona de la inyección, en realidad se acaba de descubrir que se libera y viaja por todo el cuerpo, instalándose en diversas partes del cuerpo, con un alto potencial de crear daños a corto, mediano o largo plazo.

El problema por ahora reside, pues, en si es correcto este hallazgo, y si la proteína espiga se comporta como estaba previsto por quienes diseñaron las vacunas, o no.

Demos primero el argumento que niega que haya cualquier problema. Derek Lowe, desde su blog en Science Translational Medicine, afirma que no los hay, apoyando la versión oficial sostenida por las empresas fabricantes. Traducimos aquí el párrafo fundamental, donde Lowe explica por qué no puede compararse el comportamiento y efectos de la proteína espiga generada por la vacunación con la proteína espiga original del virus:

Ahora llegamos a una diferencia clave: cuando una célula recibe el efecto de una nanopartícula de ARNm o de un vector de adenovirus, por supuesto comienza a expresar la proteína Spike (espiga). Pero en lugar de ensamblarse en más partículas virales infecciosas, como ocurriría en una infección real por coronavirus, esta proteína se traslada a la superficie de la célula, donde permanece. Ahí es donde se presenta al sistema inmunitario, como una proteína intrusa anormal en la superficie celular. La proteína Spike no se libera para vagar libremente por el torrente sanguíneo por sí misma, porque tiene una región de anclaje transmembrana que (como su nombre indica) la deja pegada. Así es como se asienta en el propio virus, y hace lo mismo en las células humanas. Véase la discusión en este artículo sobre el desarrollo de la vacuna Moderna, y lo mismo se aplica a todas las vacunas de ARNm y vectores que producen la espiga. Ciertamente, no se da la situación de infección real de los virus cubiertos de Spike que se arrastran por todas partes a través de la circulación. La proteína Spike producida por la vacunación no se libera de manera que llegue a encontrarse con las proteínas ACE2 en la superficie de otras células humanas en absoluto: está asentada en la superficie de las células musculares y linfáticas en el hombro, no vagando por los pulmones causando problemas.

Esa es la versión que dieron por buena las agencias reguladoras, la FDA norteamericana, la Agencia Europea del Medicamento, etc. al momento de aprobar las vacunas condicionalmente. Y hasta el momento, esas reguladoras siguen manteniendo su confianza en que los resultados anunciados por las empresas eran correctos. 

Dificultades en la evaluación de la seguridad de las vacunas experimentales

En este punto, conviene profundizar en algunos detalles de los mecanismos según los cuales estas vacunas recibieron sus aprobaciones de emergencia. Puesto que la noción generalizadamente transmitida por los medios tradicionales de comunicación es que las vacunas no ofrecen ningún problema de seguridad, corresponde preguntarse de dónde sale esa afirmación y qué la sustenta.

En principio las agencias reguladoras, por ejemplo en Estados Unidos y Canadá, aun no han tomado medidas sobre los potenciales efectos secundarios negativos que, en diverso volumen, se han venido conociendo para las vacunas experimentales contra la Covid-19. Pero esto está comenzando a cambiar.

Por ejemplo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) anunciaron, el 11 de junio de 2021, que se celebraría una reunión de emergencia el 18 de junio de 2021 para discutir los informes de inflamación del corazón resultantes del uso de las vacunas Pfizer y Moderna en hombres jóvenes de 16 a 24 años de edad. 

Según el experto canadiense Byram Bridle -de quien hablaremos más adelante- existen diversas razones por las cuales recién ahora estas revisiones estén ocurriendo. Él las enumera:

* «Dificultad nº 1: Es demasiado pronto para saberlo con seguridad. 

Tanto Pfizer como Moderna iniciaron grandes ensayos de fase 3 aleatorizados, doblemente ciegos y controlados con placebo. El grupo de placebo es importante porque sirve como grupo de referencia y ayuda a interpretar los efectos secundarios experimentados en el grupo de la vacuna. 

En el momento en que se concedió la autorización de uso de emergencia a las vacunas, cada empresa tenía datos de seguridad y eficacia para una media de sólo dos meses después de la administración de la segunda dosis de la vacuna; en el estudio de los adolescentes, la mayoría de los sujetos tenían datos de seguridad y eficacia sólo para uno o dos meses. 

Según los protocolos originales, se supone que cada individuo del estudio debe recibir seguimiento durante un total de dos años después de la segunda dosis. 

Dificultad nº 2: Abandono del grupo de control 

Las vacunas han sido autorizadas bajo uso de emergencia en muchos países clave, a nivel mundial; y las presiones basadas en el miedo impuestas por las agencias de salud pública para vacunar a todo el mundo han desencadenado que los participantes en el estudio quisieran saber a qué grupo del estudio habían sido asignados, para que los del grupo de placebo pudieran ser vacunados. Por lo tanto, los estudios se han desenmascarado, lo que significa que que ya no hay un grupo de placeboEsto significa que una evaluación rigurosa de la seguridad en el contexto de un estudio clínico bien controlado ya no es posible, y hay que confiar más en sistemas de vigilancia pasiva posteriores a la aplicación de la vacuna.

Por supuesto, esto, en sí mismo, es un reto, dado que hay incertidumbre tanto en el numerador (el número de eventos adversos relacionados con la vacuna) como en el denominador (el número que es típico para ese evento, también conocido como la «incidencia de fondo» del acontecimiento). Además, es muy difícil demostrar definitivamente que un acontecimiento está causado por la vacunación (y no sólo asociado a ella) cuando se utilizan sistemas de vigilancia pasiva.

Dificultad nº 3: Notificación insuficiente de los acontecimientos adversos 

El problema de los sistemas de notificación pasiva de acontecimientos adversos, que es el tipo de sistema que tanto Canadá como los Estados Unidos utilizan, es que existe un problema notorio de subnotificación de los efectos adversos. Esto se debe a que la notificación es voluntaria; la gente puede desconocer que hay formas de notificar los acontecimientos adversos; a menudo se disuade a la gente de notificar los acontecimientos adversos; la gente (incluidos los médicos) asumen que la afección no está relacionada con la vacunación; o las personas pueden no ser capaces de notificar sus efectos adversos (si están gravemente discapacitados, enfermos o han fallecido). 

Lo más desconcertante es la situación, como vemos en Canadá, en la que los informes de eventos adversos que intentan presentar los profesionales médicos son preseleccionados, y a veces rechazados por las autoridades de preselección. En consecuencia, las bases de datos de acontecimientos adversos pueden fácilmente no identificar posibles problemas, o subestimar los problemas en un grado desconocido y, por lo tanto, no son una fuente de  cifras exactas para calcular el verdadero riesgo. 

Por ejemplo, utilizando el VAERS de Estados Unidos, se estimó que el riesgo de anafilaxia era de 4,7 por millón para la vacuna Pfizer y de 2,5 por millón para la Moderna; sin embargo, en un estudio de vigilancia activa de 64.900 trabajadores sanitarios vacunados, la tasa fue en realidad de 216 por millón , lo que representa una tasa potencial de subnotificación de 46 a 86 veces. A pesar de estas limitaciones, los sistemas de vigilancia pasiva son útiles. 

Dificultad nº 4: Falta de consistencia global y de rigor en la definición de los eventos de especial interés para identificar posibles riesgos que podrían investigarse en estudios de seguridad adecuadamente diseñados.

Mediante el VAERS de EE.UU. y otros sistemas similares de notificación de acontecimientos adversos en todo el mundo, existe un seguimiento continuo de los acontecimientos adversos de especial interés. Pero se deja a cada jurisdicción la decisión de decidir qué acontecimientos adversos de especial interés, si los hay, serán objeto de un examen más minucioso. Por ejemplo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha elaborado una lista de eventos médicos importantes (EMI) que siempre deben clasificarse como graves. Los EMI que se notifican con mayor frecuencia tras la vacunación con COVID-19 (en orden descendente) son

– Desmayo (síncope) 

– Coágulo(s) de sangre en los pulmones 

– Reacción anafiláctica 

– Trombosis venosa profunda 

– Neumonía 

– Recuento bajo de plaquetas (trombocitopenia)

– Coágulo(s) de sangre o hemorragia en el cerebro

– Alucinaciones 

– Derrame cerebral 

– Pérdida de conocimiento 

Todavía no se han establecido relaciones definitivas de causa y efecto para estos acontecimientos; se espera que, con más vigilancia y tiempo, se comprenda mejor el papel de las vacunas en la causa de estos acontecimientos. Mientras tanto, dado que la proteína de la espiga está biológicamente activa y que existen mecanismos que podrían explicar algunos de estos EMI, hay buenas razones para preocuparse de verdad


PARTE 3. Los desafíos a la versión oficial sobre la seguridad de las vacunas. Las opiniones de Robert Malone, el creador de la tecnología de vacunas ARNm

¿Cuál es el problema con esa versión oficial, que es la que usted encontrará en la mayoría de narrativas «centrales» u «oficiales» hoy respecto de la vacuna? Aparentemente, los científicos que crearon la vacuna creyeron que este sería el caso, e intentaron incluso asegurarse de que lo sería. Pero, al no haberse realizado los estudios con la extensión y profundidad requerida, hay acontecimientos científicos que parecen comenzar a revelar desde hace unas semanas que, en realidad, la vacuna no se comporta como se esperaba.

¿En quién podemos apoyar esta afirmación? Encontramos una voz que es considerablemente experta como para escucharla. Se trata del creador mismo de la tecnología ARNm empleada en estas vacunas, Robert Malone.

Robert Malone ha descrito recientemente su trayectoria profesional así: «Soy un médico y científico afincado en Estados Unidos con un amplio historial de innovaciones exitosas en ciencia básica y aplicada, patología, virología molecular, inmunología, desarrollo de vacunas, biodefensa, gestión de proyectos, desarrollo clínico, asuntos normativos y bioética. Llevo trabajando en esta área desde 1984 y he intervenido en múltiples hallazgos, normalmente apoyando a clientes farmacéuticos o al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. He recibido autorización de nivel «secreto» para el Departamento de Defensa. Desempeñé un papel clave en el avance del candidato a vacuna contra el ébola rVSV-ZEBOV de PHAC y en la participación de Merck en el desarrollo, lo que dio lugar a la eventual concesión de licencias para este producto tan importante de la investigación canadiense de PHAC.

También soy el inventor original de las vacunas de ARNm y de ADN. Esta afirmación está corroborada por publicaciones académicas, así como por un amplio conjunto de patentes estadounidenses y mundiales con fecha de presentación de 1989.»

Veamos pues lo que explica Malone al ser entrevistado en el podcast DarkHorse del biólogo, profesor universitario y divulgador científico Dr. Bret Weinstein –le pasamos el link a BitChute aquí porque, desde luego, el podcast original en YouTube ha sido censurado. 

Aunque el lector puede interesarse en saber que Weinstein está republicando la conversación (originalmente de 3 horas) en varios y muy interesantes fragmentos, aquíaquíaquí y aquí. Todos son invalorablemente valientes e interesantes -hasta que los censuren de nuevo, ahí están.

Robert Malone (izq), Bret Weinstein (centro) y Steve Kirsch (derecha) discutiendo sobre la seguridad de las vacunas ARNm. Malone es el creador inicial de la tecnología en discusión

Así iba la parte relevante a nuestro asunto de aquella conversación:

Bret Weinstein: La teoría es que la vacuna codifica la proteína espiga sola (sin el resto del virus). Es decir, el material genético estabilizado y recubierto por un lípido es enviado a células del cuerpo y ahí da la orden a la propia célula del cuerpo para que produzca una proteína, la «espiga». En qué consiste lo que se va sabiendo: en que la proteína espiga por sí misma es muy peligrosa. Es citotóxica. ¿Es esta una descripción justa?

Dr. Robert Malone: Más que justa. Y yo alerté a la FDA acerca de este riesgo hace muchos, muchos meses… Simplemente para dejarlo bien claro: Ellos sabían. Les mandé los manuscritos, y su determinación fue que no pensaban que esa documentación fuese suficiente respecto del riesgo de la que espiga estuviese activa biológicamente.

B. WeinsteinHoy sabemos que la spike es muy peligrosa. 

R. Malone: Si la proteína espiga hiciese lo que los prospectos de estas vacunas dicen que hace, que es alojarse en la membrana de la célula que está haciendo la transcripción, sería mucho menos destructiva. No se trata solo de la literatura que acompaña a la vacuna, se trata de la literatura publicada por la gente que la desarrolló -que desarrolló estos clones. Ellos sabían que existía un riesgo de que la espiga estuviese biológicamente activa y que hubiese eventos adversos, si no se quedaba adherida a las células que estaban siendo transfectadas -las que recibieron el ARN y crearon esas proteínas espiga.

Entonces, usaron un método de ingeniería genética, de poner un dominio transmembrana en ellas, para asegurarse de que se mantuviese aislada y se mantuviese quieta en esa célula. Luego hicieron estudios no clínicos limitados. Y dijeron «parece que se queda quieta. Nosotros la ingenierizamos para que se quedase quieta». Y publicaron eso.

El problema es que eso, en general, no es considerado suficientemente bueno. Un paquete de datos no clínicos. Normalmente, antes de liberar una vacuna para que sea usada en humanos, no nos apuramos. Tenemos que hacer en animales una serie muy rigurosa de pruebas. 

Revelar que la espiga se separa de la célula en la que se supone debe permanecer y queda liberada es algo que absolutamente debió ser conocido y comprendido bien mucho antes de arriesgarse a ponerla en seres humanos.

[…]

Yo soy un regulador profesional, y hablé con la FDA, y tengo buenos amigos ahí en posiciones de mando. Ellos estaban conscientes, ya cuando se estaban haciendo los ensayos clínicos al azar, que estaban ocurriendo estos eventos adversos. Muchos se demoraban de manera extraña, y eran atípicos para lo que es un estudio para una vacuna. Esta es una tecnología totalmente nueva, y eso como que va al centro del problema. Creo que una de las cosas que pasan es que se asume que esta es una vacuna como cualquier otra. Y no lo es.  

[…] 

Yo no sabía… yo recibí el paquete de datos que los canadienses obtuvieron via FOIA, dentro de las 24 horas de que se liberó, lo revisé -en nombre de TrialSite, a pedido- y francamente me alarmé de lo que vi. Muy inusual. De modo que le pedí a un regulador aun más experimentado y senior que yo que lo mirase. Y él descubrió más cosas. Como la ausencia del Reprotox -Paquete de Toxicidad Reproductiva-, que normalmente debe hacerse e incluirse. Así como la Genotoxicity -que es la toxicidad a los genes del sistema en prueba. Ese es algo como el Nivel 1 para genotoxicinomas. Pero, estos son ensayos imperfectos. Si hay un truismo en la investigación no-clínica es, como siempre decimos, que los ratones mienten, los monos engañan, y los seres humanos son los únicos que prueban si algo es seguro y efectivo para humanos. Pero uno debe hacer algo antes de permitir que un material sea testado inicialmente en humanos. En fin, lo que fue alarmante, es que lo que se había hecho, al menos en ese paquete. Y me dijeron… hablé con Peter Marks, el director de CBER [el Centro para Evaluación e Investigación Biológicas de la FDA] sobre estas preocupaciones, y me dijo que Pfizer había presentado un nuevo paquete de datos en las últimas dos semanas, y que estaban evaluándoloDe modo que pienso que tenemos que tomar esos datos con un poco de cautela, porque están siendo actualizados, y aun no sabemos lo que hay de nuevo.»  

S. Kirsch: ¿Pero estos datos nuevos son sobre humanos?

R. Malone: No, son en roedores

S. Kirsch: Bueno, ¡pero los roedores no tienen la misma afinidad a los receptores ACE2!

R. MaloneEstamos en terreno confuso. Y pienso que todos podemos estar de acuerdo -Tony Fauci podría estar de acuerdo- que se tomaron atajos debido a la emergencia, y cuando uno hace eso… Estos son procesos para confirmar la seguridad que han evolucionado durante décadas…


PARTE 4. Las alertas de Byram Bridle

El Dr Byram Bridle es Profesor Asociado de Inmunología Viral de la Universidad de Guelph, en Canadá. El Dr. Bridle es exactamente lo contrario a un «antivacunas». Se trata de un doctor en inmunología viral que ha pasado buena parte de su carrera investigando y creando… precisamente, vacunas. Él mismo describe lo que hace: -«Trabajo mucho. He pasado mi carrera desarrollando vacunas. Nunca he recibido financiación para esta investigación de ninguna fuente de la industria farmacéutica. He recibido financiación de las agencias gubernamentales que he enumerado aquí. Así que tenemos dos agencias federales de financiación, los Institutos Canadienses de Investigación Sanitaria, y otra, el Consejo de Investigación de Ciencias Naturales e Ingeniería de Canadá«. 

Dr. Byram Bridle

Bridle está en este momento en el ojo de una tormenta que amenaza con quitarle su trabajo y su título profesional -al final transcribimos la ejemplar carta de apoyo que, sin conocerlo, le escribió Robert Malone hoy 19 de junio-, luego de que divulgase y comentase una información que obtuvo antes que nadie, junto a un grupo de colaboradores internacionales. Esa información surge de un reporte hecho al gobierno japonés por Pfizer, que Bridle encontró en una referencia a un reporte del British Medical Journal que transcribimos también en este número.

Entre la campaña de ataques personales a Bridle se incluye la creación anónima de un sitio web que usurpa su nombre, donde se intenta destruir -con argumentos que hemos revisado y no merecen mayor destaque, pues se limitan a citar un conjunto de trabajos no arbitrados creados todos en un solo hospital de Israel y sobre un número minúsculo de casos-, junto a una cita al mismo párrafo de la misma entrada del blog de Derek Lowe que citamos al comienzo de este reporte, el cual está cuestionado posteriormente por todo lo nuevo que ha aparecido. 

Byram Bridle -preocupado fundamentalmente por las posibles efectos de las vacunas en la población más joven, que según opinan muchos expertos, no la necesita- ha reunido su posición en este documento, titulado «Las Vacunas Covid-19 y los niños: guía de un científico para padres» 

Transcribimos a continuación el Resumen Ejecutivo y los capítulos más sustanciales de esta guía.


«Las vacunas Covid-19 y los niños: guía de un científico para padres»

Resumen Ejecutivo

«La vacuna de ARNm COVID-19 de Pfizer BioNTech ha sido autorizada en virtud de una orden provisional por Health Canadá para su uso en canadienses a partir de los 12 años, con compromisos obligatorios para el seguimiento de seguridad y eficacia a largo plazo. La autorización en virtud de una orden provisional significa que se necesita información adicional sobre la seguridad, la eficacia y la calidad de la vacuna, incluso en niños y adolescentes, para para respaldar la futura autorización completa de la vacuna en el mercado y su licencia.

Existe cierta incertidumbre respecto a la seguridad a largo plazo de la vacuna COVID-19 de Pfizer BioNTech en todos los en todos los individuos, y especialmente en niños, jóvenes y adultos jóvenes en edad fértil. De hecho, algunos estudios de seguridad parecen haberse dejado de hacer, en la prisa por lanzar las vacunas, y cada día se aprende más sobre ellas. 

Por ejemplo, antes se suponía que la vacunación con las vacunas de ARNm es segura porque es un evento localizado en el cuerpo, pues la vacuna queda limitada al músculo del hombro tras la inyección, y desencadena una respuesta inmunitaria en los nódulos linfáticos locales. Sin embargo, hay pruebas de que la vacuna COVID-19 de Pfizer no permanece en el lugar de la inyección. De hecho, una vez inyectada, el contenido de la vacuna parece viajar ampliamente por todo el cuerpo, hasta el cerebro y otros tejidos sensibles, como la médula ósea, el bazo, el hígado, las glándulas suprarrenales, los ovarios etc. No se sabe si estos sitios del cuerpo están involucrados en la producción de la proteína de la espiga, ya que esto nunca fue estudiado. No obstante, se han publicado nuevos datos según los cuales, tras la vacunación con la vacuna Moderna (una vacuna de ARNm muy similar a la vacuna de ARNm de Pfizer), la proteína de la espiga puede entrar en el sistema circulatorio. Presumiblemente, esto significa que la proteína de la espiga puede viajar extensamente por todo el cuerpo.

Es importante entender qué órganos producen la proteína de la espiga, qué factores hacen que la que la proteína de la espiga entre en la circulación, cuánto tiempo circula la proteína de la espiga y en qué fluidos corporales (por ejemplo, el semen, la saliva, la leche materna, la orina) la proteína de la espiga está presente. Esta información es increíblemente importante porque recientemente se ha descubierto que la proteína de la espiga es «biológicamente activa».

Esto significa que la proteína de la espiga no es sólo un antígeno que el sistema inmunitario reconoce como extraño. Significa que la proteína de la espiga, por sí misma, puede interactuar con receptores en todo el cuerpo, llamados receptores ACE2, causando potencialmente efectos indeseables como daños al corazón y al sistema cardiovascular, coágulos de sangre, hemorragias y efectos neurológicos. 

Aunque algunos podrían argumentar que el riesgo de que la proteína de la espiga cause este tipo de daños es sólo un riesgo teórico, cuando estamos vacunando en masa a una población predominantemente sana, incluidos niños, adolescentes y adultos en edad fértil, no tenemos absolutamente ningún margen de error.

Las incertidumbres científicas actuales exigen que sea interrumpida la administración de la vacuna COVID-19 de Pfizer a niños, adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil hasta que se realicen estudios científicos adecuados que se centren en la seguridad, la farmacocinética y la biodistribución de las vacunas y de la proteína de espiga codificada en la vacuna. La interrupción de la vacunación puede hacerse de forma segura porque:

– El riesgo de COVID-19 grave y potencialmente letal en estas poblaciones específicas es tan bajo que necesitamos estar muy seguros de que los riesgos asociados a la vacunación masiva no son mayores;

– Los miembros asintomáticos de esta población no representan un riesgo sustancial de transmitir el COVID-19 a otros; y 

– Existen estrategias eficaces de tratamiento precoz para los pocos niños, adolescentes y jóvenes adultos en edad fértil que pueden estar en riesgo de desarrollar COVID-19 grave, como la ivermectina, fluvoxamina y budesonida.

No es apropiado utilizar una vacuna «experimental» en un grupo de población a menos que el beneficio de la vacunación supere el riesgo de la misma en ese grupo de población. Siendo ya tan bajo el riesgo de COVID-19 grave en niños, adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil, no se puede concluir que el beneficio de vacunar a estos grupos de población con una vacuna de la que no se conoce ni la seguridad ni la eficacia a largo plazo supere el riesgo. En otras palabras, el riesgo de COVID-19 grave es tan bajo en niños adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil que los estándares de seguridad deben ser mucho más altos para ellos.

[…]

Pruebas de que las vacunas COVID-19 basadas en ARNm pueden distribuirse por todo el cuerpo

Cuando se diseñaron las vacunas COVID-19, no se apreció que la proteína spike podría dañar las células del cuerpo. Como consecuencia, la administración de las actuales vacunas COVID-19 puede poner a las personas en riesgo de dañar sus células, especialmente si la expresión de la proteína spike no se limita al lugar de inyección de la vacuna. Se hizo una suposición con estas vacunas que ha demostrado ser incorrecta. La suposición era que las vacunas de ARNm, que son una nueva tecnología, se comportarían igual que las vacunas tradicionales. Muchos pensaron que las vacunas de ARNm se quedarían en el lugar de la inyección y que el único lugar al que irían es a los nódulos linfáticos de drenaje en las inmediaciones del lugar de la inyección. Más concretamente, se pensaba que las células del sistema inmunitario llegarían al lugar de la inyección y crearían trozos del virus y llevarían estos trozos a los ganglios linfáticos donde se mostrarían a las células B y T (es decir, a los linfocitos B y T). Los linfocitos B y T se activarían, se multiplicarían en gran número

(por eso los ganglios linfáticos se hinchan cuando una persona está montando una respuesta inmune) y luego se dirigen a buscar el patógeno en el cuerpo. En particular, las células B son la fuente de los anticuerpos.

Por desgracia, los investigadores han llegado a saber que las vacunas de ARNm no se quedan en el músculo del hombro. De hecho, tienen el potencial de extenderse por todo el cuerpo a través de la sangre. Obviamente, esta es una conclusión muy seria, así que vamos a repasar la sólida evidencia científica que demuestra este potencial de biodistribución.

Un informe que Pfizer proporcionó al gobierno japonés (véase el Apéndice 2) fue publicado como referencia #25 en un artículo publicado en BMJ que se puede encontrar en este enlace. En la sección 2.6.5.5B del informe al gobierno japonés hay una tabla que contiene datos de biodistribución de las nanopartículas lipídicas.

Esta tabla muestra dónde se encuentra su «vacuna» sustituta (es decir, representada en laboratorio por pequeñas burbujas de grasa sustitutiva que contienen un marcador de detección analítico) acabó en el cuerpo de las ratas inmunizadas, utilizadas en el laboratorio como sustitutos de los humanos. A continuación se reproduce una parte de la tabla se reproduce a continuación. Por favor, revise los datos para que pueda obtener la imagen completa. Me gustaría destacar algunas observaciones. En primer lugar, como se muestra en el rectángulo azul que he añadido a la tabla, una gran parte de la dosis de la vacuna sustitutiva permaneció en el lugar de la inyección, como era de esperar. 

Notablemente, sin embargo, la mayor parte de la dosis de vacuna se había ido a otra parte. 

Cuadro del estudio de biodistribución de vacuna Pfizer, reporte a la agencia reguladora japonesa
Cuadro del estudio de biodistribución de vacuna Pfizer, reporte a la agencia reguladora japonesa (continuación)

La parte derecha de la tabla (mostrada en el informe al gobierno japonés) enseña que entre el 50 y el 75% de la dosis de vacuna no permaneció en el lugar de la inyección. La gran pregunta es, ¿a dónde fue a parar? 

Mirando los otros tejidos se muestran algunos de los lugares a los que fue y se acumuló. El rectángulo rojo muestra que la vacuna sustituta circulaba en la sangre. También hay pruebas de que una cantidad sustancial de la vacuna fue a lugares como el bazo (rectángulo verde), el hígado (rectángulo marrón), los ovarios (amarillo rectángulo), las glándulas suprarrenales (rectángulo morado) y la médula ósea (rectángulo naranja). La vacuna también llegó a otros lugares, como los testículos, los pulmones, los intestinos, los riñones, la glándula tiroides, la hipófisis, pituitaria, el útero, etc. La vacuna sustituta probada en un laboratorio se distribuyó ampliamente por todo el cuerpo de los animales de laboratorio.

Basándose en los resultados de esta prueba de biodistribución, deberían haberse realizado más pruebas para evaluar los impactos en más tejidos y durante un tiempo antes de que se autorizara el uso de la vacuna, especialmente en niños en crecimiento, adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil. El fabricante de la vacuna, los investigadores y las autoridades reguladoras deberían haber examinado de forma más exhaustiva la posibilidad de que los animales de prueba eliminaran la vacuna mediante la evaluación de la saliva, la orina y las heces. Hay que tener en cuenta que hubo evidencia de cierto tráfico de la vacuna hacia la glándula salival y la vejiga, lo que indica que existe la posibilidad de que la vacuna se desprenda del cuerpo. Además, la biodistribución de la proteína de la espiga creada por el cuerpo después de la vacunación debió ser determinada cuidadosamente. Estos estudios deben realizarse en al menos dos modelos animales, uno de los cuales no debe ser un roedor, ya que los roedores tienen niveles de afinidad de unión al receptor ACE2 que es mucho menor que la de los humanos y puede, como resultado, subestimar el impacto de la proteína de la espiga en los seres humanos. También debería haber habido una evaluación de dónde iban la vacuna y la proteína de espiga en humanos en un ensayo clínico de seguridad de fase 1 muy limitado.

Esto podría no haber importado tanto si la proteína codificada por el ARNm fuese inerte, aunque los riesgos de autoinmunidad con la deposición de los nanomateriales lipídicos en diferentes órganos son ciertamente dignos de consideración. Pero ahora que sabemos que la proteína codificada por el ARNm tiene de sus propias actividades biológicas, existe un potencial aún mayor de daño a los órganos y tejidos derivados del material vacunal en circulación.

Aunque no son tan detallados como los datos del informe al gobierno japonés, el informe de Pfizer a la Agencia Europea del Medicamento establece conclusiones similares en cuanto a la amplia distribución de su plataforma de vacunas por todo el cuerpo. El informe se encuentra en el Apéndice 3. Es muy preocupante el siguiente extracto de la sección 2.3.2 en la página 45: «No se han realizado estudios tradicionales de farmacocinética o biodistribución con la vacuna candidata [Pfizer-BioNTech] BNT162b2«. Si esta es la primera vez que esta plataforma tecnológica de vacunas se ha puesto en marcha para su amplia distribución a los humanos, y si los datos de biodistribución japoneses mostraron evidencia de la propagación de la vacuna sustituta, hay que preguntarse ¿por qué se permitió el uso de esta vacuna experimental sin haber sido sometida primero a un estudio crucial de biodistribución? Esto nos habría dicho a dónde iba la vacuna en el cuerpo antes de su uso en las personas.

Apoyando la necesidad de abordar las incertidumbres y preocupaciones relativas a la biodistribución de la vacuna y la proteína resultante existe un artículo científico revisado por pares que acaba de ser aceptado para su publicación. En él se describe un estudio en el que se evaluó a 13 trabajadores sanitarios para la presencia de la proteína de la espiga en su sangre después de recibir la vacuna de Moderna (una vacuna de ARNm con una tecnología de plataforma esencialmente idéntica a la de la vacuna de Pfizer-BioNTech). En particular, la proteína de la espiga, (o la parte que se une al receptor ACE2), pudo encontrarse en la circulación en 3 de las 13 personas (y en 11 de las 13 personas), respectivamente42. La proteína de la proteína se pudo detectar en la sangre hasta dos semanas después de la vacunación en la mayoría de los individuos, y a los 28 días post-vacunación en un individuo. Algunos pueden argumentar que la concentración de la proteína era baja en la mayoría de las personas estudiadas. Sin embargo, una proteína que circula a una baja concentración durante dos o más semanas podría acumularse en las células a lo largo del tiempo, ya que la sangre perfunde constantemente (es decir, fluye a través de) los tejidos corporales. Además, los estudios de biodistribución en los apéndices sugieren que la proteína de la espiga podría concentrarse en muchos tejidos que que no serían evidentes si se observara sólo la sangre. También existe la posibilidad de que haya proteínas de espiga de la ACE2 en las células que recubren los vasos sanguíneos, pero esto no se investigó.

En cualquier caso, en este estudio a pequeña escala cabría esperar bajas concentraciones de la proteína de espiga en la circulación. Las altas concentraciones de una proteína que puede causar daños en los vasos sanguíneos en un gran número de personas no sería consistente con una baja incidencia de eventos adversos severos.

Recuérdese que el programa de vacunación de AstraZeneca fue suspendido en Canadá debido a una incidencia de 1:55.000 de coágulos de sangre. Si las proteínas de espiga en la sangre fueran responsables de un efecto secundario severo, uno esperaría ver altas concentraciones de esta proteína en sólo una entre muchas miles de personas; un fenómeno que probablemente no se detectaría en un análisis de sólo 13 personas. Es evidente que es necesario trabajar más para evaluar la biodistribución de las proteínas de la espiga en el cuerpo humano después de la vacunación.

Leche materna

En un artículo pre-impreso (nota: esto significa que el artículo aún no ha sido sometido a una revisión revisión científica independiente), hay datos que indican que el ARNm puede detectarse incluso en la leche materna después de la vacunación. Este aspecto del estudio fue minimizado, pero proporciona una prueba de principio de que esto puede ocurrir. Sabiendo lo que sabemos ahora, no sería sorprendente tener la proteína de la espiga

en la leche materna de algunas mujeres lactantes si se vacunaran. Las proteínas que circulan en la sangre suelen concentrarse en la leche materna. En particular, se han notificado algunos acontecimientos adversos de sangrado en el tracto gastrointestinal después de mamar de madres que habían recibido la vacuna COVID-19. 

Estos son algunos ejemplos del VAERS de EE.UU. (no he buscado más desde mayo de 2021):

Acontecimientos adversos graves relacionados con la lactancia después de recibir una vacuna COVID-19:

– VAERS ID #945282; una madre de 32 años hizo que su hija de 2 meses que estaba amamantando murió 7 días después de que la madre recibiera la vacuna de Pfizer-BioNTech

– VAERS ID #949926; una madre de 34 años hizo que su hijo de 4 meses en periodo de lactancia expulsara sangre y mucosidad en las heces a partir de 2 días después de que la madre recibiera la vacuna Moderna

– VAERS ID #992676; una madre de 30 años en período de lactancia, su hijo de 2 meses de edad experimentó anorexia, regurgitación, heces sanguinolentas descoloridas, vómitos de sangre, ulceración del estómago y hemorragia en el tracto gastrointestinal a partir de 2 días después de que la madre recibió la vacuna Moderna

También se produjeron otros tipos de acontecimientos adversos en lactantes asociados a la lactancia materna de madres que habían recibido recientemente la vacuna COVID-19. En aras de la brevedad, aquí he enumerado los números de identificación del VAERS; cualquiera puede buscarlos en la base de datos del VAERS disponible al público.

– VAERS ID #s: 903355, 911226, 913968, 913971, 918972, 921052, 927664, 936865,

939409, 974519, 978085, 978485, 984448 (madre) – 984602 (bebé), 1049482,

1105816, 1168901, 1171284

***

También hay un artículo preimpreso que describe cómo una vacuna basada en el adenovirus puede resultar en proteínas de espiga que dañan el sistema vascular. Este tipo de vacunas actualmente no se administradas a los niños en Canadá. El mecanismo es diferente al de las vacunas basadas en ARNm, pero el resultado es similar. Los autores de este artículo han acuñado un término interesante para describir el efecto de una vacuna contra el COVID-19 que causa el mismo daño en el cuerpo que el SARS-CoV-2; lo llamaron «síndrome de imitación de COVID-19 inducido por la vacuna»

PEG (Polietilenglicol)

Resulta que la sugerida amplia distribución de las vacunas de ARNm en todo el cuerpo tiene un precedente histórico, como la inmunización contra la gripe, por ejemplo. Sin embargo mucha gente no se da cuenta de que las nanopartículas lipídicas no fueron diseñadas para funcionar como vacunas. Fueron diseñadas para servir como terapias genéticas, o para transportar cargas de medicamentos por todo el cuerpo, incluso al cerebro, donde se podría intentar tratar enfermedades como el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y los cánceres cerebrales. El uso de PEG, se ha asociado a un shock anafiláctico en algunas personas tras recibir una vacuna de ARNm. 

El PEG se añadió a las nanopartículas lipídicas en los primeros días del desarrollo de fármacos para promover una distribución mucho más amplia en el cuerpo. En concreto, cuando el PEG se añade a las nanopartículas lipídicas, ayuda a las partículas evitan ser consumidas por las células en todo el cuerpo, especialmente las células del sistema inmunitario, lo que limitaría la distribución de la carga de ARNm. De hecho la adición de PEG a las nanopartículas lipídicas fue aclamada como un avance porque «este efecto es sustancialmente mayor que el observado anteriormente con los liposomas convencionales y está asociado a una prolongación de más de 5 veces del tiempo de circulación del liposoma en sangre «. 

En retrospectiva, parece que se ha cometido otro error en la prisa por administrar estas vacunas a las personas: Podría decirse que el componente PEG debería haberse eliminado de la formulación de nanopartículas lipídicas. Esto probablemente habría dado lugar a nanopartículas lipídicas con una mayor tendencia a permanecer en el lugar de la inyección y ser captadas por las mismas células del sistema inmunitario que queremos inducir una respuesta inmunitaria.

Conclusión:  La suposición de que las vacunas COVID-19 permanecen en el lugar de la inyección (es decir, el músculo del hombro) no está respaldada por las pruebas. Los estudios de laboratorio han demostrado que la propia vacuna, y la proteína de la espiga que codifica, pueden llegar a la sangre y distribuirse ampliamente por todo el cuerpo. Las vacunas dirigidas a la proteína pico del SARS-CoV-2 fueron diseñadas para inducir anticuerpos que se unieran a esta proteína para evitar que el virus pudiera infectar nuestro cuerpo. Se suponía que la proteína de la espiga era la «primera cosa» que debía proporcionar una vacuna; un objetivo para el sistema inmunitario. No nos dimos cuenta del potencial de la proteína de la espiga por sí sola para causar daño a las células del cuerpo. Ahora entendemos que las actuales vacunas de ARNm de COVID-19 tienen el potencial de distribuirse por todo el cuerpo, inoculando potencialmente e inadvertidamente inoculando muchos tejidos con una proteína que es posiblemente dañina. Si se está causando daños desconocidos a algunos órganos, éstos podrían no ser claramente evidentes hasta años después de la vacunación. Los datos presentados aquí no proporcionan pruebas de daños a largo plazo. Sin embargo, proporcionan la justificación para plantear una serie de cuestiones de seguridad. Estas cuestiones deben ser investigadas a fondo en estudios de seguridad antes de utilizar las vacunas COVID-19 en niños, adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil.»

Una preocupación más allá de las proteínas de espiga circulantes: el potencial de inducción de autoinmunidad

Algunos científicos han propuesto que la proteína pico del SARS-CoV-2 podría tener porciones que son muy similares a las proteínas de nuestro propio cuerpo47. De ser cierto, inducir la inmunidad contra la proteína de la espiga podría, en teoría, promover trastornos autoinmunes. De hecho, dos investigadores descubrieron que existía una reactividad cruzada entre los anticuerpos inducidos contra la proteína de la espiga y varias proteínas «propias «. Esto llevó a recomendar, hace casi un año, que se evitara atacar la totalidad de la proteína de la espiga en las vacunas y, en su lugar, dirigirse sólo a las porciones de la proteína que no son similares a las proteínas de nuestro propio cuerpo. Por desgracia, las enfermedades autoinmunes pueden ser insidiosas y tardan años en manifestarse.

La amplia distribución de una vacuna de ARNm por todo el cuerpo implica otros mecanismos que podrían conducir a una enfermedad autoinmune. En primer lugar, las vacunas de ARNm promueven una fuerte inflamación. Esta es la razón por la que muchas personas tienen dolores en los hombros después de ser inmunizadas. Promoción de la inflamación en tejidos críticos, como los ovarios, después de ser sembrados con la vacuna podría tener consecuencias nefastas. Se supone que tejidos como los ovarios no deben inflamarse. Esto es así porque la inflamación causa mucho daño a los tejidos normales, lo que es indeseable en un órgano diseñado para la reproducción. Además, la proteína espiga codificada por la vacuna está diseñada para permanecer anclada en la superficie de la célula que la ha fabricado. Si los anticuerpos están presentes, como sería el caso de varios días después de la vacunación o la infección natural, podrían unirse a las proteínas de espiga en las células de todo el cuerpo, lo que provocaría su destrucción. Tomemos los los ovarios, de nuevo, como escenario teórico. Si fueran a sufrir cualquier tipo de destrucción de tejido, existe la posibilidad de que se liberen proteínas que el sistema inmunológico nunca ha visto antes.

Esto se debe a que nuestro sistema inmunitario aprende a tolerar lo «propio» a una edad muy temprana. Sin embargo, los órganos como los ovarios y los testículos comienzan a expresar nuevas proteínas durante la pubertad que el sistema inmunitario no ha sido enseñado a tolerar. Si éstas se liberan debido a un daño en el tejido, esto podría proporcionar las las mismas dos señales que necesita una vacuna para activar el sistema inmunitario: la señal 1 (proteína diana) y la señal 2 (señales de peligro asociadas al daño). Esto podría dar lugar a una respuesta autoinmune contra el órgano. En este ejemplo (ovarios), este daño podría no hacerse evidente hasta años años después, al intentar tener un bebé. Esto es una especulación, pero se basa en una gran cantidad de literatura científica que estudia cómo se inician las enfermedades autoinmunes. En particular, esto podría ocurrir en cualquiera de los tejidos sembrados con la vacuna si empiezan a expresar la proteína de la espiga.

Esto es ciertamente digno de investigación antes de la vacunación masiva de niños, adolescentes y adultos jóvenes en edad fértil.

Incluso el hecho de que las actuales vacunas COVID-19 hagan que las células musculares del hombro expresen la proteína de la espiga, es un problema potencial. Esto podría dar lugar a respuestas inmunitarias contra el tejido muscular. Esto es especialmente preocupante, porque Israel sospecha de una relación entre las vacunas COVID-19 y la inflamación del músculo cardíaco (una enfermedad conocida como miocarditis). De hecho, la Agencia Europea del Medicamento está investigando activamente esta posible relación.

Una vez más, con este tipo de preocupación en la comunidad mundial, uno debe preguntarse por qué estas vacunas se imponen con tanta fuerza a los jóvenes canadienses que no corren un alto riesgo de contraer la COVID-19. Será una tragedia si repetimos algo similar o incluso peor que el fiasco de la vacuna de AstraZeneca con nuestros jóvenes.»

¿Por qué no todos los que se vacunan experimentan un efecto secundario grave?

Es probable que la proteína de la espiga no entre en circulación en todas las personas. De hecho, en el estudio de 13 personas vacunadas con la vacuna Moderna, diez no tenían evidencia de la proteína de la espiga y dos no tenían evidencia de la subunidad S1 (un fragmento de la proteína de la espiga) en su sangre. Además, es importante recordar que, tras la vacunación, las personas fabrican la proteína de la espiga en sus propias células. La cantidad y la calidad del ARNm en cada dosis de la vacuna puede variar de un lote a otro.

La estabilidad del ARNm también depende de su manipulación, ya que es muy temperatura. Por lo tanto, diferentes personas recibirán diferentes cantidades de ARNm activo. Las personas que reciben la misma cantidad de ARNm pueden producir diferentes cantidades de la proteína de espiga dependiendo de lo metabólicamente activas que sean sus células. Y es probable que haya muchos otros factores, como el tamaño del cuerpo, etc. Todo esto podría contribuir a una variabilidad sustancial en la concentración de proteínas de espiga que produce una persona. En particular, cabe esperar que una inyección de vacuna estándar tenga un impacto diferente en un joven de 75 libras que en un adulto de 200 libras. Los efectos adversos que conocemos que conocemos parecen ser relativamente raros. Algunos efectos adversos pueden pasar desapercibidos. Por ejemplo, sabiendo que la proteína del pico entra en la circulación y sabiendo que puede matar las plaquetas, no sería no sería sorprendente que la mayoría de las personas tuvieran alguna pérdida de plaquetas después de vacunarse. Además, las plaquetas podrían captar el ARNm de las nanopartículas lipídicas circulantes y luego mostrar la de la proteína de la espiga en su superficie, lo que las marcaría para su destrucción por la consiguiente respuesta de los anticuerpos. Sin embargo, el recuento de plaquetas no se controla de forma rutinaria después de de las clínicas de vacunación, ni las empresas de vacunas han hecho públicos sus datos sobre el de plaquetas después de la vacunación. De hecho, en un primer estudio en humanos de BNT162b1, un prototipo anterior de la vacuna BNT162b2 de Pfizer que se utiliza actualmente, que codifica la subunidad S1 de la proteína (que contiene la porción de la proteína spike que se une a los receptores ACE2, llamada dominio de unión al receptor), el número de plaquetas disminuyó tras la vacunación tanto en los adultos jóvenes como en los mayores estudiados.

Lamentablemente, los valores de química clínica y hematología tras de la vacunación con la vacuna BNT162b2, que es la que se utiliza actualmente para vacunar personas, no se publicaron en el primer estudio en humanos de Pfizer.

Uno no sabría si está experimentando una pérdida de plaquetas a menos que su recuento de plaquetas fuera peligrosamente bajo y sufriera un traumatismo que provocara una hemorragia. Más preocupante es la posibilidad de que se creen efectos de los que podríamos no saber durante mucho tiempo. Por ejemplo, el daño a los ovarios o a los testículos podría provocar una infertilidad que no se manifestaría hasta que se intentara tener hijos. Los ovocitos presentes en los ovarios de las recién nacidas representan el suministro fijo de ovocitos de esa mujer para toda la vida, que son los precursores de los óvulos. Estos ovocitos no pueden reproducirse ni regenerarse si se dañan o destruyen.

Los daños en el útero podrían potenciar los abortos espontáneos o los abortos involuntarios durante el embarazo.

El hecho es que existe un conjunto de mecanismos biológicos claramente establecidos que plantean numerosas preocupaciones científicas legítimas sobre las vacunas COVID-19. No podemos confiar simplemente en que ninguna de estas preocupaciones termine por hacerse realidad. Por el contrario, debemos volver a seguir el método científico.

Debemos detener el despliegue del programa de vacunación para niños, jóvenes y adultos jóvenes en edad fértil, y pedir a los fabricantes de las vacunas COVID-19 que se tomen el tiempo necesario para realizar los estudios de biodistribución y seguridad adecuados para responder a estas preguntas emergentes, y luego realizar una reevaluación precisa del riesgo de COVID-19 frente a los riesgos asociados a las vacunas experimentales de COVID-19.


PARTE 5. Bridle amenazado

Una vez que Byram Bridle -junto a los doctores, también canadienses, Dr. Patrick Philips y Dr. Don Welsh- hizo públicas estas preocupaciones, éstas no fueron tomadas como la razonable alarma de alguien experto y preocupado por la salud de los canadienses y de todo el mundo, sino como un ataque -uno debería preguntarse a qué o a quiénes- que merecía ser respondido con violencia institucional. 

Bridle ha ofrecido recientemente una conferencia de prensa en donde, entre otras cosas, dice algunos conceptos que merecen ser reproducidos. Dice, por ejemplo, que aunque es un individuo introvertido al que no le gusta estar expuesto a audiencias, es, sin embargo, «un servidor público. Mi trabajo es financiado por ustedes, canadienses, con sus dólares de impuestos, trabajo en una institución académica que es financiada públicamente, y veo por tanto que es mi responsabilidad ante los canadienses que, cuando tienen preguntas, puedan dirigirse a mi y preguntar, si son pertinentes a las áreas en que soy experto, y es mi responsabilidad dar la respuesta más informada que pueda.«

«Fui entrevistado cinco minutos por un programa radial […] expresé lo que pienso yo y una conjunto internacional de colegas expertos en vacunas como yo, y luego de esos cinco minutos mi vida quedó patas arriba, probablemente para siempre. 

En menos de 24 horas alguien había montado un sitio usando mi nombre de dominio, se abrió una cuenta falsa de Twitter, para enchastrarme, y empecé a sufrir toda clase de ataques, por email, por teléfono, y definitivamente en las redes sociales.

Yo nunca tuve una presencia en las redes sociales, hasta hace unos días, en que tengo una presencia falsa en redes montada por otros.

Debo mencionar también que estoy experimentando acoso, mucho acoso, en mi lugar de trabajo.» 

Las autoridades de la universidad Guelph, dice Bridle, lo han apoyado y han honrado el principio de libertad académica y de expresión. «Pero ha habido colegas que me han estado acosando, tanto en las redes sociales como en el lugar de trabajo.

Esto ha ido tan lejos como para tener a uno de los miembros del Comité Científico Covid 19 de Ontario publicando por primera vez el link al sitio web falso que se armó para insultarme, y llegaron tan lejos como a divulgar información médica confidencial sobre mis padres. Esto es un acto inconcebible. Se trata de un médico. Un médico practicante debería saber que no debe comunicar información médica confidencial sobre personas.

Formo parte de un grupo que actualmente ya tiene 100 profesionales, siendo muy nuevo aun, cuyo propósito es hablar libremente sobre la ciencia subyacente al Covid19. y Solamente nos sentimos seguros dentro de ese grupo. De los 100, solamente yo y otra persona estamos dispuestos a hablar en los medios abiertamente. El resto tiene miedo por sus trabajos, los médicos tienen miedo de perder sus licencias, y los demás tienen miedo de perder el trabajo.»

Es muy posible que por expresar estas cosas mi carrera ya haya quedado destruida. Y yo no entiendo esto. Como canadienses deben preguntarse, ¿quieren que sean suprimidas las voces de médicos y científicos? Estamos polarizados en Canadá ahora. Tenemos gente en dos bandos. Tenemos que entender que somos todos apasionados por igual. Estamos todos buscando lo mejor. Estamos haciendo nuestros análisis de riesgo. Por ejemplo, en mi caso, con los niños. Y honestamente siento que seguir adelante con la vacunación ahora, sin hacer los estudios que corresponden, podríamos estar haciendo más daño que bien. Yo soy apasionado de esta posición, pero respeto a los que tienen la posición contraria. Lo único que pido es el mismo respeto para mí y mis colegas«. 


La carta de Robert Malone en apoyo al Dr. Byram Bridle

19 de junio de 2021

De: Robert W. Malone, MD, MS 357 Hebron Valley Rd, 

Madison, VA 22727 

A quien corresponda

Escribo esta carta para apoyar al buen Dr. Bridle y su derecho a expresar libremente su opinión científica, que está respaldada por la literatura y un razonamiento deductivo bien informado.

Soy un médico y científico residente en Estados Unidos con un amplio historial de innovaciones exitosas en ciencia básica y aplicada, patología, virología molecular, inmunología, desarrollo de vacunas, biodefensa, gestión de proyectos, desarrollo clínico, asuntos regulatorios y bioética. Llevo trabajando en esta área desde 1984 y he pasado por múltiples brotes, normalmente apoyando a clientes farmacéuticos o al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. He recibido autorización a nivel «secreto» para el Departamento de Defensa. Desempeñé un papel clave en el avance del candidato a vacuna contra el ébola rVSV-ZEBOV de PHAC y en la participación de Merck en el desarrollo, lo que dio lugar a la eventual concesión de licencias para este producto tan importante de la investigación canadiense de PHAC.

También soy el inventor original de las vacunas de ARNm y de ADN. Esta afirmación está corroborada por publicaciones académicas, así como por un amplio conjunto de patentes estadounidenses y mundiales con fecha de presentación de 1989.

He evaluado de forma independiente la mayor parte de los datos que sirven de base a las comunicaciones del Dr. Bridle en relación con los riesgos de seguridad asociados a las vacunas genéticas COVID-19, coincido con sus conclusiones y he planteado de forma independiente mis preocupaciones a la FDA de EE.UU., incluso hablando directamente con el director del CBER, Peter Marks.

Estoy particularmente alarmado y sorprendido por las posiciones bioéticas que está adoptando el gobierno de Canadá en relación con estas vacunas en fase experimental. Muy sorprendido. Siempre he considerado que el gobierno y el pueblo de Canadá son eminentemente razonables, casi hasta el exceso. Estas políticas parecen contrarias a lo que me han enseñado como los principios básicos de la investigación clínica y la bioética en seres humanos.

Y luego está la censura del discurso académico legítimo, lo que nos lleva de nuevo al caso concreto del Dr. Bridle. En resumen, ¿sus acusadores no tienen vergüenza? Estoy verdaderamente sorprendido. Una vez más, esto va en contra de todo lo que siempre había creído sobre el pueblo y la cultura de Canadá. Supongo que tendré que replantearme mis suposiciones sobre la sensatez fundamental de los canadienses.

Además, estos ataques le convertirán en un mártir mundial y amplificarán su mensaje. ¿Es eso realmente una buena política pública?

Por favor, detente un momento. Piensa en lo que está pasando aquí. Esto no es justo. Esto no es correcto. Esto no es adecuado. El Dr. Bridle ha examinado los datos de que dispone y ha sacado conclusiones razonables sobre el significado de esos datos en su totalidad. No se está beneficiando de esto. No hay conflictos de intereses financieros. No es alguien que busque fama y fortuna. Está haciendo lo que puede, de buena fe, para ayudar a proteger a la población de Canadá y del mundo, y en particular a los adolescentes y los niños. 

En resumen, en lo que respecta al COVID-19, considero que la censura general del gobierno de Canadá, los errores bioéticos, y este ejemplo específico en el que está involucrado el Dr. Bridle, son particularmente atroces, e inconsistentes con todo lo que había creído anteriormente en cuanto a la razonabilidad fundamental y el compromiso con la equidad de la cultura política y social canadiense. 

El proceso científico requiere la disensión y el debate para llegar a la verdad. Este es un principio fundamental. El Dr. Bridle ha dicho la verdad tal como la ve. Otros pueden interpretar los datos de manera diferente. Mi evaluación está muy alineada con la del Dr. Bridle. Eso no significa que esté bien o mal. El tiempo lo resolverá. Pero estoy seguro de que los intentos de silenciar al Dr. Bridle y de dañar su carrera y su reputación son fundamentalmente erróneos. 

Independientemente de cuáles sean sus juicios y opiniones, o las mías, por favor, dejemos que la ciencia y el proceso científico sean quienes resuelvan esto. Estos ataques a la credibilidad del Dr. Bridle y a sus esfuerzos de buena fe por alertar sobre las señales de inseguridad asociadas a estas vacunas son muy inapropiados y contraproducentes. Es de suponer que la historia no verá esto con buenos ojos. Los canadienses no siempre han estado en el lado correcto de la historia -sirvan de testigos los pueblos indígenas. Pero, según mi experiencia, intentan hacer lo correcto. 

Hagan lo correcto en este caso. 

Sinceramente

Robert W Malone, MD, MS


Para leer más

  • ¿Peor que la enfermedad? Revisando algunas de las posibles consecuencias no deseadas de las vacunas ARNm contra Covid-19

https://ijvtpr.com/index.php/IJVTPR/article/view/23/51

  • COMIRNATY (Vacuna Covid-19) Reporte de evaluación de la Agencia Europea del Medicamento, Febrero 2021;
  • La proteína espiga del SARS-CoV-2 daña la función endotelial vía desregulación de ACE 2

https://www.ahajournals.org/doi/full/10.1161/CIRCRESAHA.121.318902

  • Malone, R. La verdadera historia de cómo se inventó la vacunación ARNm

https://www.rwmalonemd.com/mrna-vaccine-inventor

  • La fluvoxamina en el tratamiento del Covid19

https://www.treatearly.org/fluvoxamine

  • La proteína espiga cruza la barrera hematoencefálica en ratones

https://www.nature.com/articles/s41593-020-00771-8

Fuente: Vacunas COVID-19. Luego de seis meses de su uso, ¿existe alguna razón para alarmarse? – eXtramuros (extramurosrevista.com)

Las vacunas tienen cero eficacia y pueden causar la enfermedad de las vacas locas

En el Programa pandémico de la “sala de choque” del 13 de abril de 2021, el Dr. Richard Fleming explicó que, basándose en los propios datos de las compañías de vacunas, las vacunas COVID-19 tienen casi cero eficacia y ningún beneficio, mientras tanto la investigación ha demostrado que las vacunas pueden causar enfermedad de las vacas locas, Alzheimer y otras enfermedades neurológicas en aproximadamente un año y medio en los cuerpos humanos.

Credencial del Dr. Richard Fleming

El Dr. Richard Fleming es médico en Estados Unidos especializado en cardiología nuclear, investigador, inventor y autor. También tiene un doctorado en física y un título en derecho.

En 1994, el Dr. Fleming presentó a la Asociación Americana del Corazón su “teoría” de que las enfermedades cardiovasculares se debían a la inflamación, su teoría se ha vuelto bien conocida desde hace décadas.


El Dr. Fleming inventó un método de diagnóstico por imágenes, “The Fleming Method (FMTVDM)”, que cubre todos los métodos y dispositivos para medir las diferencias metabólicas y regionales del flujo sanguíneo. Su conocimiento y patente permiten observar y medir la inflamación previamente indetectable con niveles de precisión no encontrados en la exploración y las tecnologías o dispositivos más comunes. Esta tecnología innovadora dio a los pacientes el beneficio adicional de recibir menos isótopos, como resultado de que fue atacado por la industria de isótopos nucleares por su pérdida de ingresos por isótopos de 20.000 millones de dólares.

Estuvo en la lista de las 100 “Personas Más Influyentes” del Grupo Reno-Tahoe y recibió el Premio “Superhéroe” por inventar la mejor tecnología de diagnóstico de cáncer de mama [4].

El trabajo del Dr. Fleming sobre el virus, las vacunas y la terapia covid-19

La teoría del Dr. Fleming de 1994 explica ahora por qué el virus Sars-Cov2 podría causar una enfermedad cardíaca inflamación-trombotica mortal cuando los pacientes con COVID-19 no reciben tratamiento adecuado y rápido.

Con la pandemia covid-19 actual, la tecnología “The Fleming Method” se utiliza para determinar áreas de ataque viral, la respuesta inmune asociada que conduce a una trombosis inflamatoria potencial (ITR), y la eficacia del tratamiento.

En el área de terapia COVID-19, ha llevado a cabo un ensayo clínico nacional en siete países en 23 sitios para determinar qué tratamientos funcionan y qué no.

En la entrevista del 13 de abril de 2021, el Dr. Fleming dijo: “Puedo ser el único que realmente ha pasado por los documentos de revisión de la EUA (Autorización de Uso de Emergencia) para examinar lo que estas vacunas realmente pueden y no pueden afirmar que hacen”.

También ha hecho un enorme trabajo para definir el trabajo de ganancia de función del virus Sars-Cov2 y averiguar la fuente del fondo de investigación y las personas involucradas. En un video de 13 minutos que hizo el 17 de enero de 2021 publicado en la página de inicio de su sitio web [3], presentó, con más detalles, sus hallazgos sobre el origen del virus Sars-Cov2 y el peligro de las vacunas. La diapositiva de abajo es de su video.

Ha llegado a la conclusión de que el Sars-Cov2 no es un virus natural, es una luna biológica que utiliza ganancia de función para aumentar la infección y producir inflamación y coágulo de sangre, además la secuencia del VIH se inserta humanamente en este virus, y este virus también contiene prión que causa la enfermedad de las vacas locas [3]. La proteína de pico utilizada en las vacunas, como Pfizer, Moderna, Johnson y Johnson, contienen este mismo virus hecho por el hombre.

Cero eficacia de las vacunas

Medios convencionales como MSNBC afirman que la vacuna es 96% o 98% efectiva. Dicen que en el caso de reacción adversa de la vacuna Johnson & Johnson, el hecho de que sólo seis personas desarrollaran coágulos sanguíneos sobre 7 millones de personas vacunadas significa 99,99% de eficacia de la vacuna. Desafortunadamente, están totalmente equivocados como explica el Dr. Fleming a continuación.

La eficacia de la vacuna es opuesta a lo que la mayoría de la gente piensa. Aquí está la fórmula correcta para calcular la eficacia de la vacuna:

Relación de riesgo = (# de las personas infectadas en el grupo vacunal ) / (# de las personas se infectaron en el grupo no vacunal)

/ : significa dividido por

Eficacia de la vacuna = 1 – Relación de riesgo

Sobre la base de los propios datos de las compañías de vacunas presentados a la FDA como se muestra en la foto anterior, después de la finalización de la vacunación, por ejemplo, dosis de vacuna, la eficacia se calcula después de 7 o 14 días para que la vacuna se active, según el requisito de las compañías de vacunas:

Eficacia de Pfizer a 7 días = 1 – (17403/17411) = 1- 99,95% = 0,05%

Eficacia moderna a 14 días = 1 – (13923/13934) = 1- 99.92% = 0.08%

Eficacia de Janssen (Johnson & Johnson) a los 14 días = 1 – (21460/21636) = 1- 99,19% = 0,81%

Eficacia de Janssen (Johnson & Johnson) a 28 días = 1 – (21310/21424) = 1- 99.47% = 0.53%

Como se ha ilustrado anteriormente, los propios datos de las compañías de vacunas muestran que la tasa de eficacia es del 0,05% para Pfizer, del 0,08% para Moderna, del 0,81% y del 0,53% para Johnson & Johnson. Como tal, el análisis estadístico muestra que la vacuna tiene casi cero eficacia para evitar que las personas se infecten por el virus COVID-19.

En cuanto a las seis personas desarrolladas coágulos sanguíneos sobre 7 millones de personas vacunadas, esto se denomina la tasa de fracaso de la vacuna. La tasa de fracaso de la vacuna significa la posibilidad de una reacción adversa de las vacunas, mientras que la tasa de eficacia de la vacuna significa cuán eficaz es la vacuna para proteger a las personas de infectarse de la enfermedad. Además, la tasa de fracaso notificada ahora es probablemente pre-madura, ya que algunas de las reacciones adversas aparecerán con el tiempo.

Por lo tanto, la eficacia de la vacuna y la tasa de fallo de la vacuna son dos conceptos totalmente diferentes, no deben mezclarse.

El Dr. Fleming hace hincapié en que:

  • no hay pruebas científicas en los documentos de la EUA que apoyen el beneficio de estas vacunas
  • estas vacunas todavía están en fase experimental
  • estas vacunas no están aprobadas por la FDA
  • Las personas no están firmando el consentimiento informado sobre esos medicamentos experimentales (vacunas) antes de ser vacunados
  • Las empresas de vacunas ya no necesitan reclutar voluntarios para experimentar porque las vacunas ya están implementadas y nosotros, la población en general, estamos ahora en el grupo experimental o en el grupo de control de este estudio

Riesgos devastadores e irreversibles de las vacunas

Por otro lado, el Dr. Fleming explica que el riesgo de la vacuna está apareciendo en todos los ámbitos, y todos ellos son inflamatorios y coagulantes de la sangre. Y está afectando no sólo a las personas con las comorbilidades, sino también a las personas sanas normales porque los sistemas inmunitarios de las personas sanas ahora están abrumados por el virus arrojado a su cuerpo a través de vacunas.

Este virus de ganancia de función hecho por el hombre está cruzando la barrera hematoencefálica.

En los modelos animales de ratones humanizados, desarrollaron encefalopatía espongiforme, que es, para el público en general, la enfermedad de las vacas locas. El prión encontrado en el virus Sars-Cov2 causaría la enfermedad de las vacas locas. [3]

En los modelos macacos rhesus, unas dos semanas después, desarrollaron cuerpos de Lewy en el cerebro y la inflamación. Los cuerpos de Lewy son los que causaron la enfermedad de Alzheimer y varios trastornos neurológicos. Esos números se traducen en aproximadamente un año y medio en humanos.

Las pruebas han demostrado que estas vacunas no sólo pueden causar los coágulos sanguíneos y las enfermedades inflamatorios-tromboticas del corazón, sino que también pueden causar enfermedad de las vacas locas, Alzheimer y otros trastornos neurológicos, y los síntomas probablemente aparecerán en aproximadamente un año y medio en humanos.

Se recomiendan acciones al gobierno de EE. UU.

Basándose en las pruebas explicadas anteriormente, el Dr. Fleming pide al gobierno de los Estados Unidos que:

  • Cese inmediato de la vacunación de las personas
  • Reevaluar inmediatamente si las vacunas han demostrado alguna eficacia (porque no las hay hasta ahora)
  • Evaluar las posibles consecuencias de que una gran población ya haya vacunado
  • Revisar plenamente no sólo los datos, sino también las personas involucradas en la investigación de ganancia de función y la promulgación de estas vacunas

El Dr. Fleming también pide a las universidades que detengan inmediatamente los mandatos de vacunación para sus estudiantes y personal.

Vaccines Has Zero Efficacy and May Cause Mad Cow Disease – GNEWS

Ex vicepresidente de Pfizer: ‘Totalmente posible, esto se utilizará para la despoblación a gran escala’

Exclusive: Former Pfizer VP to AFLDS: ‘Entirely possible this will be used for massive-scale depopulation’

por Mordechai Sones

Los Médicos de Primera Línea de Estados Unidos (AFLDS) hablaron con el ex Vicepresidente y Director científico de Pfizer, Dr. Mike Yeadon, sobre sus puntos de vista sobre la vacuna COVID-19, hidroxicloroquina e ivermectina, las autoridades reguladoras y más.

Al principio, el Dr. Yeadon dijo: “Soy muy consciente de los crímenes globales contra la humanidad perpetrados contra una gran proporción de la población mundial.

“Siento un gran miedo, pero no me disuaden de dar testimonio de expertos a múltiples grupos de abogados capaces como Rocco Galati en Canadá y Reiner Fuellmich en Alemania.

“No tengo ninguna duda de que estamos en presencia del mal (no una determinación que he tomado antes en una carrera de investigación de 40 años) y productos peligrosos.

“En el Reino Unido, está muy claro que las autoridades están empeñadas en un curso que dará lugar a la administración de ‘vacunas’ a tanta población como puedan. Esto es una locura, porque incluso si estos agentes fueran legítimos, la protección sólo es necesaria por aquellos con un riesgo notablemente elevado de muerte por el virus. En esas personas, incluso podría haber un argumento de que vale la pena asumir los riesgos. Y definitivamente hay riesgos que son lo que yo llamo “mecanicista”: incorporado en la forma en que funcionan.

“Pero todas las demás personas, las que están en buen estado de salud y menores de 60 años, tal vez un poco mayores, no perecen por el virus. En este gran grupo, es totalmente poco ético administrar algo novedoso y para el que el potencial de efectos no deseados después de unos meses es completamente poco característico.

“En ninguna otra época sería prudente hacer lo que se dice como la intención.

“Como lo sé con certeza, y sé que los que lo conducen también lo saben, tenemos que preguntar: ¿Cuál es su motivo?

“Aunque no lo sé, tengo respuestas teóricas fuertes, sólo una de las cuales se relaciona con el dinero y ese motivo no funciona, porque el mismo cuántico se puede llegar duplicando el costo unitario y dando el agente a la mitad de la gente. Dilema resuelto. Así que es otra cosa.
Apreciando que, por toda la población, también se pretende que los niños menores y eventualmente los bebés sean incluidos en la red, y eso es lo que interpreto como un acto malvado.

“No hay ninguna razón médica para ello. Sabiendo como lo hago que el diseño de estas “vacunas” resulta, en la expresión en los cuerpos de los receptores, la expresión de la proteína de pico, que tiene efectos biológicos adversos propios que, en algunas personas, son perjudiciales (iniciar la coagulación de la sangre y activar el ‘sistema de complemento’ inmune), estoy decidido a señalar que aquellos que no están en riesgo de este virus no deben estar expuestos al riesgo de efectos no deseados de estos agentes.”

AFLDS: La decisión de la Corte Suprema de Israel la semana pasada de cancelar las restricciones de vuelo covid dijo: “En el futuro, cualquier nueva restricción a los viajes hacia o fuera de Israel necesita, en términos legales, una base integral, fáctica y basada en datos”.

En una charla que dio hace cuatro meses, dijiste

“La duración más probable de la inmunidad a un virus respiratorio como el SARS CoV-2 es de varios años. ¿Por qué digo eso? En realidad tenemos los datos de un virus que arrasó partes del mundo hace diecisiete años llamado SARS, y recordamos que el SARS CoV-2 es un 80% similar al SRAS, así que creo que esa es la mejor comparación que cualquiera puede proporcionar.

“La evidencia es clara: estos inmunólogos celulares muy inteligentes estudiaron a todas las personas que podían conseguir que habían sobrevivido al SRAS hace 17 años. Tomaron una muestra de sangre, y analizaron si respondieron o no al SRAS original y todos lo hicieron; todos tenían una memoria celular T perfectamente normal y robusta. En realidad también estaban protegidos contra el SARS CoV-2, porque son muy similares; es inmunidad cruzada.

“Por lo tanto, yo diría que los mejores datos que existen es que la inmunidad debe ser robusta durante al menos 17 años. Creo que es totalmente posible que sea de por vida. El estilo de las respuestas de las células T de estas personas era el mismo que si te hubieran vacunado y luego vuelves años más tarde para ver si esa inmunidad se ha conservado. Así que creo que la evidencia es realmente fuerte de que la duración de la inmunidad será de varios años, y posiblemente de por vida.

En otras palabras, la exposición previa al SRAS – es decir, una variante similar al SARS CoV-2 – otorgó inmunidad al SARS CoV-2.

El gobierno de Israel cita nuevas variantes para justificar bloqueos, cierres de vuelos, restricciones y emisión de pasaportes verdes. Dado el veredicto de la Corte Suprema, ¿cree que es posible adelantar futuras medidas gubernamentales con información precisa sobre variantes, inmunidad, inmunidad de rebaño, etc. que podrían proporcionarse a los abogados que impugnarán esas medidas futuras?

Yeadon: “Lo que delineé en relación con la inmunidad al SRAS es precisamente lo que estamos viendo con el SARS-CoV-2.
El estudio es de uno de los mejores laboratorios en su campo.

“Por lo tanto, teóricamente, las personas podrían probar su inmunidad de células T midiendo las respuestas de las células en una pequeña muestra de su sangre. Hay tales pruebas, no son de “alto rendimiento” y es probable que cueste unos pocos cientos de USD cada una en escala. Pero no miles. La prueba que conozco aún no está disponible comercialmente, pero la investigación sólo en el Reino Unido.

“Sin embargo, espero que la compañía pueda ser inducida a proporcionar kits de prueba “para la investigación” a escala, sujeto a un acuerdo. Si usted fuera a organizar para probar unos pocos miles de israelíes no vacunados, puede ser una espada de doble filo. Según otras experiencias de los países, el 30-50% de las personas tenían inmunidad previa y además alrededor del 25% han sido infectadas y ahora son inmunes.

“Personalmente, no me gustaría tratar con las autoridades en sus propios términos: que se sospecha que usted es una fuente de infección hasta que se demuestre lo contrario. No deberías estar demostrando que no eres un riesgo para la salud de los demás. Aquellos sin síntomas nunca son una amenaza para la salud de los demás. Y en cualquier caso, una vez que los que están preocupados por el virus son vacunados, simplemente no hay argumentos para que nadie más necesite ser vacunado”.

Mi comprensión de una “vacuna con fugas” es que sólo disminuye los síntomas en los vacunados, pero no detiene la transmisión; por lo tanto, permite la propagación de lo que luego se convierte en un virus más mortal.

Por ejemplo, en China utilizan deliberadamente vacunas con fugas contra la gripe aviar para sacrificar rápidamente bandadas de pollo, porque los no vacunados mueren en un plazo de tres días. En la enfermedad de Marek, de la que necesitaban salvar a todos los pollos, la única solución era vacunar al 100% del rebaño, porque todos los no vacunados tenían un alto riesgo de muerte. Así que cómo se utiliza un vax con fugas es impulsado por la intención, es decir, es posible que la intención puede ser causar un gran daño a los no vacunados.

Por lo general, las cepas más fuertes no se propagan a través de una población porque matan al huésped demasiado rápido, pero si los vacunados experimentan sólo una enfermedad menos grave, entonces propagan estas cepas a los no vacunados que contraen enfermedades graves y mueren.

¿Está de acuerdo con esta evaluación? Además, ¿está de acuerdo en que si los no vacunados se convierten en los susceptibles, la única manera de avanzar es la profilaxis HCQ para aquellos que aún no han tenido COVID-19?

¿Funcionaría el Protocolo Zelenko contra estas cepas más fuertes si este es el caso?

Y si muchos ya tienen la mencionada “inmunidad sars de 17 años”, ¿no protegería eso de ninguna súper variante?

“Creo que la historia de Gerrt Vanden Bossche es altamente sospechosa. No hay ninguna evidencia de que la vacunación esté liderando o conduzca a “variantes peligrosas”. Me preocupa que sea una especie de truco.

“Como regla general, las variantes se forman muy a menudo, rutinariamente, y tienden a volverse menos peligrosas y más infecciosas con el tiempo, a medida que entra en equilibrio con su huésped humano. Las variantes generalmente no se vuelven más peligrosas.

“Ninguna variante difiere de la secuencia original en más de un 0,3%. En otras palabras, todas las variantes son al menos un 99,7% idénticas a la secuencia wuhan.

“Es una ficción, y una malvada en eso, que las variantes son probables para “escapar de la inmunidad”.

“No sólo es intrínsecamente improbable – porque este grado de similitud de variantes significa cero posibilidades de que una persona inmune (ya sea de infección natural o de vacunación) se enferme por una variante – sino que está empíricamente apoyada por investigaciones de alta calidad.

“La investigación a la que me refiero muestra que las personas que se recuperan de una infección o que han sido vacunadas todos tienen una amplia gama de células inmunes que reconocen TODAS las variantes.

Este trabajo muestra POR QUÉ el amplio reconocimiento molecular por parte del sistema inmune hace que los pequeños cambios en las variantes sean irrelevantes.

“No puedo decir lo suficiente: Las historias en torno a las variantes y la necesidad de recargar las vacunas son FALSAS. Me preocupa que haya una razón muy maligna detrás de todo esto. Ciertamente no está respaldado por las mejores maneras de mirar la inmunidad. Las afirmaciones siempre carecen de sustancia cuando se examinan, y utilizan varios trucos, como la manipulación de condiciones para probar la eficacia de los anticuerpos. Los anticuerpos probablemente no tienen importancia en la protección del huésped contra este virus. Ha habido algunos “experimentos naturales”, personas que desafortunadamente no pueden fabricar anticuerpos, pero son capaces con bastante éxito de repeler este virus. Definitivamente están mejor con anticuerpos que sin ellos. Menciono a estos pacientes raros porque muestran que los anticuerpos no son esenciales para albergar inmunidad, por lo que algunas pruebas inventadas en un laboratorio de anticuerpos y virus variantes diseñados NO justifican la necesidad de recargar las vacunas.

“Las únicas personas que pueden seguir siendo vulnerables y necesitan profilaxis o tratamiento son las personas mayores y/o enfermas y no desean recibir una vacuna (como es su derecho).

“La buena noticia es que hay múltiples opciones disponibles: hidroxicloroquina, ivermectina, budesonida (esteroide inhalado utilizado en asmáticos), y por supuesto vitamina D oral, zinc, azitromicina, etc. Estos reducen la gravedad hasta tal punto que este virus no necesitaba convertirse en una crisis de salud pública”.

¿Siente que la FDA hace un buen trabajo regulando las grandes farmacéuticas? ¿De qué manera se sortean las grandes farmacéuticas alrededor del regulador? ¿Siente que lo hicieron por la inyección de ARNM?

“Hasta hace poco, tenía un gran respeto por los reguladores mundiales de medicamentos. Cuando estaba en Pfizer, y más tarde CEO de una biotecnología que fundé (Ziarco, más tarde adquirida por Novartis), interactuamos respetuosamente con la FDA, la EMA y la MHRA del Reino Unido.
Siempre interacciones de buena calidad.

“Recientemente, me di cuenta de que la Fundación Bill & Melinda Gates (BMGF) había hecho una subvención a la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA)! ¿Puede ser apropiado? Están financiados con dinero público. Nunca deben aceptar dinero de un organismo privado.

“Así que aquí hay un ejemplo donde el regulador del Reino Unido tiene un conflicto de intereses.

“La Agencia Europea de Medicamentos no requirió ciertas cosas como se revela en el ‘hackeo’ de sus archivos durante la revisión de la vacuna Pfizer.

“Puedes encontrar ejemplos en el “Comité Corona” de Reiner Fuellmich en línea.

“Así que ya no creo que los reguladores sean capaces de protegernos. Por lo tanto, la «aprobación» no tiene sentido.

“El Dr. Wolfgang Wodarg y yo solicitamos a la EMA el 1 de diciembre de 2020 sobre las vacunas genéticas. Nos ignoraron.

“Recientemente, les escribimos en privado, advirtiendo de coágulos de sangre, nos ignoraron. Cuando hicimos pública nuestra carta, fuimos completamente censurados. Días después, más de diez países detuvieron el uso de una vacuna citando coágulos sanguíneos.

“Creo que el gran dinero de las farmacéuticas más el efectivo de BMGF crea el entorno donde decir que no simplemente no es una opción para el regulador.

“Debo volver al tema de las ‘vacunas de recarga’ (inyecciones de refuerzo) y es toda esta narrativa la que me temo que explotará y utilizó para ganar un poder sin precedentes sobre nosotros.

“Por favor, advierta a cada persona que no se acerque a las vacunas de recarga. No hay absolutamente ninguna necesidad de ellos.

“Como no hay necesidad de ellos, sin embargo, se están haciendo en las farmacéuticas, y los reguladores se han mantenido a un lado (sin pruebas de seguridad), sólo puedo deducir que se utilizarán con fines nefastos.

“Por ejemplo, si alguien quisiera dañar o matar a una proporción significativa de la población mundial en los próximos años, los sistemas que se están poniendo en marcha en este momento lo permitirán.

“Mi opinión es que es totalmente posible que esto se utilice para la despoblación a gran escala”.

Exclusive: Former Pfizer VP to AFLDS: ‘Entirely possible this will be used for massive-scale depopulation’ – America’s Frontline Doctors

Interpretación Errónea del Virus Parte II: Principio y Fin de la Crisis del Coronavirus

Por Dr. Stefan Lanka

Artículo original publicado en la revista: Wissenschafftplus
Enlace al artículo original: https://wissenschafftplus.de/uploads/article/wissenschafftplus-fehldeutung-virus-teil-2.pdf Fuente de la traducción al español: desconocido.

La definición del SARS y del coronavirus o covid-19 significa que se considera que la neumonía atípica es el cuadro clínico que caracteriza a la enfermedad. Si se pueden detectar patógenos conocidos en la neumonía, ésta se considera típica, si no atípica. Uno de los dos hechos decisivos para el SARS y la crisis del coronavirus es que al menos el 20- 30% de todas las neumonías son atípicas. Las causas de la neumonía atípica son claramente conocidas y por lo tanto NO deben presentarse como la causa de un virus desconocido.

Este hecho es suprimido por los infectólogos y virólogos y es la base del miedo y el pánico actuales, porque se crea la impresión entre los afectados, el público y los políticos, de que la neumonía atípica sería especialmente peligrosa y a menudo mortal porque todavía no hay medicamentos ni vacunas para la supuesta nueva enfermedad.

Desde el momento en que se ofrece un procedimiento de prueba para el supuesto nuevo virus, que, oculto por los implicados, también prueba “positivamente” a personas sanas, el número de casos aumenta automáticamente. Inicialmente, las personas con neumonía típica también serán examinadas, luego más y más personas con otras enfermedades.

Esto se considera una prueba práctica de la propagación del virus. Automáticamente, más y más de otras enfermedades se añaden a la enfermedad original “neumonía atípica” y este “síndrome” se muestra como “la nueva enfermedad viral”.

El otro hecho decisivo, no sólo para el SARS y la crisis del coronavirus, es que los virólogos que afirman que los virus causan enfermedades, están suprimiendo una situación obvia abiertamente mentirosa por razones comprensibles.

El método de prueba de virus que se ofrece es un método de detección genética. No aíslan de un virus las secuencias de genes que utilizan para la prueba de detección. Aíslan secuencias genéticas que se liberan típicamente en mayores cantidades cuando los tejidos y las células mueren. Estas secuencias genéticas, generalmente cortas, y componentes del metabolismo humano, constituyen la base para el trabajo de laboratorio posterior.

Sin embargo, con la ayuda de programas informáticos, los virólogos sólo pueden construir mentalmente largas cadenas de material genético a partir de muchas secuencias cortas de genes. Estas son entonces producidas como verdaderas cadenas de ADN viral. Esta es la razón por la que los resultados positivos de las pruebas se obtienen repetidamente incluso en individuos sanos probados.

Para evitar refutarse a sí mismos, estos virólogos ignoran constantemente dos reglas prescritas por la ciencia. Uno es verificar sistemáticamente todas las afirmaciones por sí mismas. La otra es probar todos los supuestos y métodos utilizados mediante experimentos de control.

Si realizaran los experimentos de control, descubrirían que TODAS las secuencias genéticas cortas, que sólo unen mentalmente, para formar una cadena genética viral se originan en el metabolismo humano y no en el exterior, de un supuesto virus.

El impulso de la crisis del coronavirus fue desencadenado por un mensaje de un joven oftalmólogo el 30/12/2019 en Internet, que se difundió de forma inmediata y muy rápidamente. Éste dijo a sus amigos que varias personas estaban en cuarentena en su hospital, que se confirmaron siete casos de SARS, que se cuidaran y protegieran.

El profesor Christian Drosten, de la Charité de Berlín, se enteró de ello e inmediatamente comenzó a elaborar procedimientos de prueba para los virus del SARS antes de que estuviera claro y pudiera determinarse si el informe de China sobre el SARS era verdadero y estaba probado, y especialmente antes de que los virólogos chinos publicaran sus resultados.

Los virólogos autorizados de la Comisión de Control de Enfermedades de China (CCDC) publicaron sus resultados el 24 de enero de 2020 y el 3 de febrero de 2020.

Informan sobre el aislamiento de muchas secuencias genéticas cortas, que, cuando se ensamblan, podrían representar una cadena genética de un nuevo tipo de virus. Los autores señalan expresamente -y todos los demás virólogos implicados hasta la fecha- que aún no se han realizado los experimentos absolutamente necesarios que permitan afirmar que se trata efectivamente de una cadena genética de un virus causante de enfermedades.

Por el contrario: los virólogos chinos incluso señalan explícitamente que la cadena genética construida tiene hasta un 90% de similitud con las cadenas genéticas de los inofensivos y por decenios de antigüedad, reivindicados corona virus en los murciélagos.

El 21/01/2020 (¡3 días antes de la primera publicación de la CCDC!) la OMS recomendó a todas las naciones usar el procedimiento de prueba desarrollado por el Prof. Drosten. Al afirmar que había desarrollado un procedimiento de prueba fiable para el virus, que se estaba extendiendo rápidamente en China, el profesor Drosten, haciendo caso omiso de las normas claramente definidas de la labor científica, que forman parte de su contrato de trabajo, y violando las leyes del pensamiento y la lógica de la virología, ha desencadenado y causado el aumento y la globalización del pánico epidémico chino.



1. El comienzo de la crisis del Coronavirus

Cuando el joven oftalmólogo Li Wenliang informó a siete médicos de Wuhan a través de WhatsApp el 30/12/2019 de que varias personas estaban en cuarentena en su hospital, que se habían confirmado siete casos de SARS, y que debían tener cuidado y protegerse, no tenía la intención de causar pánico.

Si lo hubiera hecho, habría publicado el anuncio en Internet y advertido al público. Uno de los siete destinatarios de este mensaje privado de WhatsApp publicó una “captura de pantalla”, es decir, una foto del mensaje, en Internet sin ser consciente de las posibles consecuencias. Por supuesto, esta información se difundió muy rápidamente dentro de China y luego en todo el mundo.

Este mensaje desencadenó una ola de temor, pánico e indagaciones a las autoridades sanitarias chinas y al gobierno debido al pánico causado por una crisis de SARS en 2003, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó como “amenaza mundial” el 12 de marzo de 2003.

En consecuencia, el Gobierno de Beijing envió una “fuerza de reacción rápida” integrada por epidemiólogos y virólogos del Centro de Control de Enfermedades de China a Wuhan el 31 de diciembre de 2019 para apoyar a las autoridades sanitarias locales y a la provincia circundante de Hubei. El objetivo era comprobar y verificar las afirmaciones de un brote de una epidemia. Si efectivamente se hubiera producido un brote, la situación debería controlarse adecuadamente.

En la primera publicación autorizada de los autores del CCDC sobre los resultados de su investigación, “A New Coronavirus from Patients with Pneumonia in China, 2019”, no se informa de una acumulación de pacientes con neumonía de causa desconocida.

Informan que los pacientes encontrados pueden ser agrupados en un “grupo” con características comunes. La característica común era la visita más o menos frecuente de un mercado mayorista de mariscos en Wuhan. Lo pequeño que era el grupo de pacientes con neumonía atípica puede verse por el hecho de que el CCDC tomó frotis y líquidos del tracto respiratorio inferior de sólo cuatro pacientes, para buscar patógenos conocidos y desconocidos.

Mientras tanto, el pánico en Wuhan y sus alrededores aumentó extremadamente. Ni siquiera las medidas adoptadas por la policía, que el 3 de enero de 2020 pidió al oftalmólogo Li Wenliang que se comprometiera por escrito firmando una declaración punible de cese y desistimiento para no difundir nada más sobre un posible brote de SARS, pudieron frenar la dinámica de pánico que se había desarrollado y que empeoraba peligrosamente.

El 10/01/2020 Wenliang, y poco después también sus padres, desarrollaron los síntomas de la neumonía. Li Wenliang se aisló porque estaba convencido de que había sido infectado con el virus del SARS el día anterior por un paciente ocular. Esto también aumentó el pánico.

Los doctores que lo atendieron realizaron un gran número de pruebas diferentes, todas las cuales resultaron negativas. A medida que su estado de salud se deterioraba y cada vez más personas mostraban la simpatía del público por su destino, las pruebas se continuaron hasta que una primera prueba de SARS, el 30/01/2020, se consideró “positiva”. El desastre del creciente pánico del SARS, que mutó en la crisis mundial del coronavirus, siguió su curso.

Li Wenliang difundió este resultado en Internet con las siguientes palabras: “Hoy las pruebas de ácido nucleico han dado un resultado positivo, el polvo se ha asentado, finalmente diagnosticado”.

Este anuncio aumentó el pánico ya existente. Todo se descontroló por completo cuando publicó su declaración firmada de cese y desistimiento del 03/01/2020 en Internet. Esta publicación de su declaración de cesación, que era peligrosa para él, fue y sigue siendo considerada por todas las personas presas del pánico, como prueba de que hay una nueva epidemia de SARS, porque un médico, que a su vez está afectado, sigue informando y advirtiendo al público a pesar de la amenaza de sanciones.

El pánico aumentó aún más porque la salud de Li Wenliang se deterioró a pesar del uso intensivo de una variedad de sustancias antibióticas y el público participó regularmente de esto. La situación estaba al borde de la escalada porque el informe de su muerte fue más que caótico y contradictorio.

Esta fue y sigue siendo la razón central por la que el público chino y mundial asumió que se había producido otro brote de SARS en Wuhan, pero que se había redefinido como una nueva epidemia, una pandemia con un nuevo nombre, Covid-19.



2. Una, de dos posibles causas del miedo de Li Wenliang

El temor del oftalmólogo Li Wenliang se basa en los acontecimientos de 2003 en China, cuando los científicos occidentales afirmaron que se había producido una acumulación de neumonía atípica en el sur de China. Dos días después de la creación mental de una cadena genética del supuesto nuevo virus (SARS-CoV-1), en la que el Prof. Drosten estuvo significativamente involucrado, el Prof. Drosten ofreció un supuesto procedimiento de prueba para este supuesto virus.

Aproximadamente 800 personas con neumonía atípica, es decir, neumonía en la que no se detectan patógenos conocidos, pero que resultó “positiva” con la prueba del Prof. Drosten, murieron, por lo tanto -posiblemente de forma incorrecta y sobre tratada- con el diagnóstico de SARS en lugar de “neumonía atípica”.

La base de que el temor al SARS se mantuviese y aumentara hasta 2019, son dos publicaciones de 2013 y 2017 que dieron lugar a especulaciones sobre la posibilidad de que aparecieran nuevos coronavirus del SARS. Los autores de ambas publicaciones afirman que los murciélagos sanos proporcionan pruebas de la existencia de secuencias genéticas cortas que pueden ser interpretadas como componentes de un virus.

Estas secuencias genéticas cortas tendrían similitudes con las secuencias genéticas cortas que se declararon componentes del supuesto coronavirus del SRAS-1 (SARS-CoV-1) en 2003.

SARS significa Síndrome Respiratorio Agudo Severo, que es otra descripción de los síntomas de la neumonía atípica.

Se dice que estas hebras genéticas mentales (ficticias, transformadas en realidad) son capaces de desarrollarse en la realidad y formar un virus real. Este virus, que se afirma está en murciélagos y otros animales salvajes pero que sigue siendo inofensivo, podría saltar a los humanos a través de la mordedura, el contacto o el consumo y convertirse en un asesino mortal.

En los seres humanos, este inofensivo virus podría, a través de cambios (mutaciones), convertirse en un coronavirus del SARS que es realmente nuevo y podría causar una enfermedad. Tal acontecimiento y la consiguiente oleada de enfermedades, como la neumonía atípica, deben esperarse en cualquier momento.

Hasta la fecha, los virólogos no han podido aislar un virus del SARS de un paciente, un murciélago, otro animal o en el laboratorio, ni han podido detectar una cadena genética intacta y completa de un virus del SARS. Hasta la fecha no se ha podido confirmar la suposición de los virólogos de que existen de hecho cadenas genéticas virales que están construidas de la misma manera que las cadenas genéticas compuestas de secuencias genéticas cortas.

Hay otras formas en que aún no se ha demostrado la existencia y la presencia de una cadena genética completa de un virus del SARS, aunque desde hace mucho tiempo se dispone de técnicas estándar muy sencillas para determinar la longitud de las secuencias genéticas.

Los temores alimentados masivamente por tales afirmaciones falsas fueron la base de los temores del oftalmólogo Li Wenliang, así como de otros médicos e infectólogos no sólo en Wuhan.

Estas alegaciones son la razón por la que los epidemiólogos y virólogos de la CCDC, a partir del 31 de diciembre de 2019, se centraron en encontrar secuencias de genes similares que se definieron como componentes del coronavirus del SARS en 2003 (véanse las explicaciones que figuran a continuación).



3. La segunda de las posibles causas de miedo de Li Wenliang

Las crisis del SARS y del Coronavirus comenzaron con la afirmación en los medios de comunicación de que hay una acumulación de pacientes con neumonía atípica. Esta alegación nunca fue corroborada. Sólo se afirmó que la neumonía atípica que se produjo podía explicarse por la suposición de la aparición de un nuevo virus, porque algunas de las personas con neumonía atípica tenían contacto con los mercados de animales.

Para poder confirmar la suposición de que un virus desconocido podría ser la causa de la neumonía atípica, se suprimieron los hechos conocidos descritos en la literatura médica y científica. De hecho, hay varios y amplios espectros de causas no infecciosas de neumonía atípica. Por varias razones, esta neumonía atípica tiene más probabilidades de ser mortal que la típica.

Las causas son, entre otras, la inhalación de vapores, disolventes y sustancias tóxicas. La entrada de alimentos, bebidas o contenidos estomacales en los pulmones en caso de dificultades para tragar o de la pérdida del conocimiento también puede causar una neumonía extremadamente grave (neumonía por aspiración).

El agua por sí sola es suficiente, si entra en los pulmones de las personas que se están ahogando, para causar una neumonía atípica grave. Otra causa es el reconocido espectro de disfunciones inmunológicas, como las alergias y las reacciones auto-inmunes. También se sabe que la radiación desencadena una inflamación de los pulmones en el cáncer, que no puede distinguirse de la típica neumonía.

La neumonía congestiva es particularmente conocida en las personas mayores. Éstas se desarrollan debido a la retención de agua (edema), a la permanencia prolongada en cama, a la debilidad del corazón y/o de los riñones, que puede conducir a una ventilación y circulación sanguínea inadecuadas en los pulmones, y como consecuencia directa de la inflamación de los pulmones, es decir, de la neumonía atípica.

Lógicamente, una combinación de causas subyacentes también causa neumonía atípica. Una neumonía atípica puede convertirse rápidamente en una neumonía típica si se produce una colonización secundaria del pulmón inflamado. Esta es la razón por la que el porcentaje de neumonía atípica es probablemente más alto que el 20-30% estimado.

En los estudios de las cinco personas documentadas en las dos publicaciones pertinentes a la crisis del coronavirus, no se investigaron la posible presencia o la historia, los signos, los mecanismos y los efectos de estas causas conocidas de la neumonía atípica. Los virólogos no suelen hacerlo de todos modos, y los miembros de la CCDC no pudieron hacerlo ni siquiera en las circunstancias de pánico.

Excluir la mención de la neumonía atípica demuestra una grave negligencia médica e impide el tratamiento correcto de los pacientes. Por consiguiente, los afectados corren el riesgo de que se les manipule mal con un cóctel de sustancias antibióticas ricas en efectos secundarios, que es capaz de causar de forma independiente la muerte de los pacientes, especialmente en caso de sobredosis. El pánico puede ser incluso fatal en muy poco tiempo, no sólo en el caso de problemas cardiovasculares.

La respuesta a la pregunta crucial de si se ha detectado realmente un nuevo virus o si sólo se emiten piezas cortas y endógenas de material genético como componentes de un virus o se interpretan erróneamente como tales, es decisiva para que la crisis del coronavirus pueda terminar rápidamente. Al igual que con el H1N1, los responsables de la crisis del coronavirus dicen que ésta sólo se puede acabar con la vacunación. Sin embargo, la idea de la vacunación ha sido refutada tanto como la de los virus.

Para la evaluación y clasificación de los acontecimientos que rodearon el desencadenamiento y el mantenimiento de la crisis del coronavirus es útil el recuerdo de la pandemia de gripe porcina de 2009, que ya ha sido olvidada.

La mayoría de la población en ese momento estaba preparada para vacunarse contra los supuestos virus de la gripe porcina. Luego hubo un retraso en la entrega anunciada de las vacunas. Las vacunas no podían llenarse en jeringas listas para usar, ya que los nuevos potenciadores de ingredientes activos utilizados por primera vez dañaban la mezcla de la vacuna y la inutilizaban. Por esta razón, la vacuna se llenó en ampollas para 10 personas cada una, a las que sólo se permitió añadir los potenciadores de la sustancia activa poco antes del acto de la vacunación.

Durante este tiempo se supo que los potenciadores del principio activo, llamados adyuvantes, sin los cuales una vacuna no podría desarrollar su efecto, son nuevos y no han sido probados. Se supo que estos novedosos amplificadores de drogas consisten en nanopartículas. Se sabe que las nanopartículas son muy reactivas debido a su diminuto tamaño y, por lo tanto, se utilizan como catalizadores en muchas reacciones químicas. En los procesos técnicos, por ejemplo, hacen que las superficies se comporten de forma completamente diferente a la que se puede conseguir con los métodos convencionales.

Entonces se supo que la Canciller alemana Angela Merkel y las Fuerzas Armadas alemanas iban a recibir esta vacuna, pero sin el novedoso potenciador de sustancias activas de nanopartículas, mientras que la policía y la población iban a recibir la vacuna con las nanopartículas no probadas.

Como resultado, el 93% de la población rechazó la vacuna producida para ellos. Sólo al 7% de los alemanes se les ha administrado esta vacuna.

El metabolismo humano no puede metabolizar y excretar nanopartículas. Debido a esta negativa por parte de casi toda la población, la gripe porcina en realidad desapareció de la noche a la mañana siguiente, como por arte de magia, de los medios de comunicación al basurero y las vacunas al alto horno.

(Se permite una pequeña polémica: sorprendentemente, el virus de la gripe porcina H1N1 despegó al galope de los cerdos, ya no infectó a otras personas, no enfermó a los infectados y su presencia en los medios de comunicación se detuvo inmediatamente. Tal vez el virus de la gripe porcina se ha convertido en virus de la gripe de los peces, para nadar por los ríos en los cuerpos de los salmones, sólo para atacar de nuevo con fuerza concentrada en el mercado de pescado en Wuhan).

Los epidemiólogos, infectólogos y virólogos implicados han aprendido del fracaso de la planificación de la pandemia, que no culminó con la vacunación. Analizaron las causas y publicaron sus conclusiones y recomendaciones para el futuro en el número 12 de diciembre de 2010 del Bundesgesundheitsblatt (Gaceta Federal de Salud). El significativo título de este número: “Pandemias. Lecciones aprendidas” Lo que significa tanto como: ¡Las lecciones que hemos aprendido de la debacle de la gripe porcina H1N1!

Algunos de los artículos de este número están disponibles en Internet, pero no los más importantes. Las principales recomendaciones para la gestión de la pandemia son:

• Asegurarse de que los expertos no se contradigan entre sí en los debates públicos.

• Participación temprana de los medios de comunicación social y de los líderes. – Control de la red Internet. Esto con el fin de evitar que las reivindicaciones y las críticas pongan en peligro el consenso y la aceptación de las medidas en la política y la sociedad.

¡Estas recomendaciones ya se han aplicado con éxito! Se censura en Internet, se excluye a los críticos con insultos, entre otras cosas. Los argumentos obligatorios que refutan la suposición de la pandemia y que han pasado al dominio público simplemente no se abordan. Sólo un experto, el Prof. Drosten, es escuchado en los medios y en la política. La única “crítica” que se le hizo, expresada por un virólogo especializado en VIH, tuvo la función de reforzar la afirmación central de la existencia de un nuevo virus, el SARS-CoV-2.



4. La globalización del pánico por los virus chinos del SARS y la creación de la crisis del coronavirus por el Prof. Drosten

El profesor Christian Drosten, de la Charité de Berlín, afirma que desde el 1/01/2020 ha desarrollado un método de detección genética con el que puede detectar con fiabilidad la presencia del nuevo coronavirus en los seres humanos.

Para a) poder comprender qué supuestos y qué acciones constituyen la base de las afirmaciones del Prof. Drosten y b) comprobar si sus conclusiones de haber desarrollado un procedimiento de prueba seguro para el nuevo coronavirus están lógica y científicamente probadas o no, o incluso refutadas, es necesario explicar los términos y técnicas utilizadas, presentar su argumentación y analizar las dos publicaciones decisivas a las que se refiere el Prof. Drosten.

¿Cómo se definen un virus y un coronavirus?

¿Cómo se definen las secuencias en este contexto? – ¿Cómo funcionan los métodos de detección de secuencias llamadas PCR, RT-PCR y RT-PCR en tiempo real?

¿Cuándo se puede emitir la detección de la presencia de secuencias en humanos como prueba de la presencia de un virus?

¿Cómo se demuestra científicamente la existencia de un virus?

 
Términos

– En la ciencia, un virus se define por su material genético específico, que es único para ese virus.

– El material genético de un virus también se conoce como la cadena genética viral, la molécula genética viral o su genoma. – El material genético viral de un virus contiene las distintas secuencias genéticas para la formación de las distintas proteínas virales, conocidas como genes virales.

– El material genético de un virus puede consistir en ADN o ARN.

– Los virus corona se definen por el hecho de que consisten en una molécula específica de ARN rodeada por una envoltura.

– El material genético de un determinado virus se define por su longitud determinada con precisión y la determinación exacta de la estructura de la cadena del genoma viral.

– La composición del material genético de un virus resulta de la determinación exacta del número y la secuencia específica de los cuatro bloques de construcción que componen un material genético. Los cuatro bloques de construcción de un material genético se llaman nucleótidos. – El proceso de determinar la secuencia específica de los cuatro componentes básicos de un material genético se denomina secuenciación.

– El resultado de la determinación de la secuencia de los componentes básicos de una sustancia hereditaria se denomina secuencia o secuencia genética.

– Los virus patógenos se definen por el hecho de que su secuencia es única y no se da en organismos sanos. – Para detectar y determinar la presencia del material genético de un virus, de acuerdo con las leyes del pensamiento y la lógica que precede a toda ciencia como regla fundamental, este virus debe ser aislado y estar presente en forma pura para que las propias secuencias de genes de la célula no se malinterpreten como componentes de un virus.

– Sólo es posible determinar la secuencia de una sustancia genética si está presente en forma de ADN. – Para determinar la secuencia de una sustancia genética que está presente en forma de ARN, primero debe ser convertida bioquímicamente en ADN.

– El proceso de conversión de una sustancia genética de ARN en ADN se denomina “transcripción inversa” y se abrevia como “RT”.


Las técnicas utilizadas por el Prof. Drosten y las primeras conclusiones

– La presencia y la longitud de un material genético se determina separándolo longitudinalmente en un campo eléctrico. Los trozos cortos migran más rápido, los más largos más lentamente. Al mismo tiempo, para determinar la longitud del material genético a examinar, se añaden piezas de material genético de longitud conocida de diferentes longitudes. Esta fiable técnica estándar para detectar y determinar la longitud del material genético se llama “electroforesis en gel”.

– Si la concentración de un determinado material genético es demasiado baja para ser detectada por la técnica de “electroforesis en gel”, puede ser multiplicada a voluntad por la técnica de multiplicación ilimitada de ADN, llamada Reacción en Cadena de la Polimerasa. De esta manera, el ADN indetectable puede hacerse visible en la electroforesis en gel. Este es un requisito previo para hacer accesible el material genético para investigaciones posteriores, especialmente para la posterior determinación decisiva de su longitud y secuencia. Este método también se conoce como PCR para abreviar.

El inventor de la técnica de la PCR, Kary Mullis, que fue galardonado con el Premio Nobel de Química en 1993 por este invento, señaló desde el principio que este, su método desarrollado para el análisis en sala blanca en las fábricas de chips de ordenador es muy propenso a errores. En su discurso del Premio Nobel, que está documentado en la página del Comité del Premio Nobel, también señaló que no hay ninguna prueba verificable, en realidad científica, de que la sustancia genética conocida como genoma del VIH desencadene realmente una inmunodeficiencia o una de las diversas enfermedades que se agrupan de manera inadmisible bajo el término “SIDA” y se tratan con quimioterapia altamente tóxica. Señaló que sólo hay consenso entre los científicos participantes en que el “VIH” desencadenaría una inmunodeficiencia.

Para poder reproducir un ADN con la técnica de PCR, se requiere el conocimiento de la composición, la secuencia del ADN. Esto se debe a que un ADN sólo puede propagarse por PCR si fragmentos cortos de genes producidos artificialmente se unen al principio y al final del ADN, que corresponden exactamente a la secuencia del principio y del final del ADN que se va a propagar. Estos cortos trozos de ADN producidos artificialmente se llaman, por lo tanto, primers, las moléculas iniciadoras de la PCR. Tienen una media de entre 24 y 30 nucleótidos de largo (los bloques de construcción del material genético).

Así pues, la PCR no puede utilizarse para detectar secuencias o virus desconocidos. Sólo la determinación de la secuencia de un virus permite desarrollar una prueba de PCR para la detección de la secuencia de un gen originado en un virus. – En los primeros días de la PCR, sólo era posible determinar la cantidad de ADN amplificado mediante electroforesis en gel después de que se hubiera detenido la reacción de amplificación de la PCR. Mientras tanto, se añaden ciertos colorantes a las enzimas y sustancias necesarias para la PCR. La detección de estos tintes durante el curso de la PCR muestra aproximadamente qué concentraciones de ADN reproducido artificialmente se produjeron y cuánto ADN estaba realmente presente aproximadamente al comienzo de la PCR. Dado que la cantidad de ADN producido artificialmente puede determinarse aproximadamente mientras la técnica de PCR sigue funcionando, esta extensión de la técnica de PCR se denomina “PCR en tiempo real”. Por lo tanto, una “PCR en tiempo real” que va precedida de otro paso, la conversión de ARN en ADN mediante “transcripción inversa” (RT), se denomina “RTPCR en tiempo real”.

– El Prof. Drosten utiliza la técnica de “RT-PCR en tiempo real” en la prueba que ha desarrollado para la detección del nuevo virus corona. Con ese fin, ha seleccionado secuencias genéticas cortas de un conjunto de datos de Internet del 1/01/2020 que se atribuyen a los virus del SARS. Sobre la base de esas secuencias de fragmentos genéticos cortos, que se interpretan como posibles componentes de los virus del SARS, él diseñó las secuencias de cebadores de la PCR decisivas para la PCR a fin de detectar el virus “todavía” desconocido en China con su “RT-PCR en tiempo real”.

Cuando aparecieron en Internet compilaciones preliminares de secuencias el 10/01/2020 y el 12/01/2020, que posteriormente fueron modificadas y publicadas el 24/01/2020 y el 3/02/2020, esto representó el resultado de los dos primeros intentos de identificar el virus aún desconocido. Con este fin, los virólogos de la CCDC usaron programas de computadora para ensamblar teóricamente las secuencias de fragmentos cortos de genes en una posible cadena genética.

En ambas publicaciones, los virólogos de la CCDC afirman que no hay evidencia de que estas sugerencias de secuencias puedan realmente causar enfermedades. El 10/01/2020 y el 12/01/2020, las propuestas de secuencias chinas eran todavía provisionales y no se habían sometido todavía al estricto proceso de revisión prescrito científicamente.

El hecho de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende la prueba de detección PCR desarrollada por el Prof. Drosten para la detección del nuevo virus el 21/01/2020, incluso antes de la publicación de las publicaciones de las dos primeras propuestas de secuencias chinas, demuestra un primer hecho: El Prof. Drosten utilizó datos no verificados científicamente para su prueba de PCR rápidamente globalizada del 2019-nCoV, que fue rebautizada como SARS-CoV-2 el 7 de febrero de 2020 con la participación del mismo Prof. Drosten.

El cambio de nombre el 7 de febrero de 2020 de la designación de “nCoV” a “SARS-CoV-2”, una mera presunción de virus posiblemente defectuoso o inofensivo, en un patógeno peligroso, dio a la opinión pública la impresión de que se había descubierto un virus real del SARS en China, que causa una enfermedad peligrosa, a saber, el SARS, y mató al nuevo ídolo de China, Li Wenliang, que empequeñeció a la dirección del partido.

El Prof. Drosten y sus colegas del Grupo de Nomenclatura de Virus cumplieron así las expectativas de la población, que estaba aterrorizada hasta la médula: “finalmente diagnosticado”, “finalmente diagnosticado”. Esta expectativa fue despertada por el impulso del pánico masivo desencadenado por el Dr. med. Li Wengling y aparentemente cumplido por el Prof. Drosten.

El factor decisivo en la evaluación de este acto es el hecho de que en aquel momento todos los virólogos directamente implicados testificaron -y todavía testifican hoy- que no hay pruebas de que este nuevo virus cause realmente la enfermedad. ¿O sólo ocurre en paralelo en enfermedades, en procesos de curación, después de procesos de curación, en algunas personas sanas, en muchas personas sanas o en todas las personas?

Esto demuestra que el Prof. Drosten ha cruzado la línea claramente reconocible de la acción científicamente justificada en un fraude reconocible y trascendental. También no podrá salir de esto utilizando una revista para la publicación de su procedimiento de prueba del 23/01/2020 que no comprueba las declaraciones hechas en ella antes de ir a la imprenta.



5. Las preguntas decisivas para un rápido final de la crisis del Coronavirus

La cuestión central y decisiva es si el Prof. Drosten ha cumplido con su deber científico, que forma parte de su contrato de trabajo, consigo mismo y verifica sistemáticamente todas las afirmaciones hechas en su publicación sobre el método de detección que desarrolló y las declaraciones públicas basadas en él.

Este deber científico central da lugar a tres preguntas centrales:

¿Comprobó el Prof. Drosten si las secuencias de genes que forman la base de su procedimiento de prueba y que le fueron proporcionadas por virólogos chinos son en realidad secuencias que se originan en un virus?

¿Llevó a cabo el Prof. Drosten los experimentos de control que son obligatorios en la ciencia y que prueban si las secuencias que utilizó realmente se originan en un virus? ¿Llevó a cabo los experimentos de control que prueban si las secuencias que utiliza, que atribuye al nuevo virus, son en realidad secuencias que no son secuencias que se producen en todos los metabolismos, tal vez incluso en plantas, como las papayas de Tanzanía o que se producen en mayor número en el metabolismo de las enfermedades?

¿En base a qué suposiciones, experimentos y controles puede el Prof. Drosten afirmar que su método de prueba, con el que sólo detecta áreas parciales de 2 (dos) genes del genoma de un total de 10 (diez) genes del coronavirus, detecta un virus completo, activo y causante de la enfermedad? ¿Y no sólo fragmentos de un virus, después de una supuesta batalla exitosa del sistema inmunológico o la presencia de virus “defectuosos” o “incompletos” o “inofensivos” en nuestro material genético, que son típicos y constituyen el 50% de las masas genéticas de nuestros cromosomas?

Las respuestas son el resultado de la realización documentada del Prof. Drosten durante el desarrollo del procedimiento de la prueba y de la no realización documentada del Prof. Drosten hasta hoy. El virólogo Prof. Drosten, que desarrolló el método de detección del nuevo coronavirus (primero llamado 2019-nCoV y luego, a partir del 7/02/2020 llamado SARS- CoV-2), describe el desarrollo del método de prueba en una publicación publicada el 23/01/2020 en la página 3 de este artículo, en la columna de la izquierda, a 8 líneas de distancia, describe el primer y decisivo paso de su enfoque:

“Antes del anuncio público de las secuencias del virus de 2019-nCoV, nos basamos en los informes de los medios de comunicación social que anunciaban la detección de un virus similar al SARS. Por lo tanto, asumimos que un CoV relacionado con el SARS estuvo involucrado en el brote”.

Esto significa que el Prof. Drosten y sus colaboradores han asumido, basándose en los informes de los medios de comunicación social, que un coronavirus relacionado con el SARS podría estar implicado en el supuesto brote de neumonía atípica. En ese momento no se disponía de datos clínicos que apoyaran esa hipótesis. ¿Cuál era su siguiente paso?

“Descargamos todas las secuencias completas y parciales (longitud media >400 nucleótidos) de virus relacionados con el SARS que estaban disponibles en el GenBank el 1 de enero de 2020.”

Continúa en la columna derecha de la página 3, tercera fila desde la parte superior:

“Alineamos estas secuencias [Nota mía, SL: contra una secuencia estándar dada del virus del SARS] y utilizamos las secuencias alineadas para desarrollar nuestras pruebas (Figura S1 en el suplemento de esta publicación).

“Tras la publicación de la primera secuencia de 2019 nCoV en virological.org, seleccionamos tres pruebas basadas en lo bien que se ajustaban al genoma de 2019 nCoV (Figura 1). (“Descargamos todas las secuencias completas y parciales (si >400 nt) de virus relacionados con el SARS disponibles en el GenBank antes del 1 de enero de 2020 […] Estas secuencias fueron alineadas y la alineación se utilizó para el diseño del ensayo (Figura suplementaria S1).

De sus explicaciones se pueden extraer respuestas, conclusiones y consecuencias claras:

¿Comprobó el Prof. Drosten si las secuencias de genes, que son la base de su procedimiento de prueba y que fueron proporcionadas por virólogos chinos, son en realidad secuencias de un virus? ¡La respuesta es NO! No pudo comprobar si las secuencias proporcionadas eran de un virus, porque las dos publicaciones decisivas que describían la extracción de las secuencias de genes que utilizó no estaban disponibles para él antes de que su prueba fuera lanzada al mercado.

¿Llevó a cabo el Prof. Drosten los experimentos de control obligatorios en la ciencia para probar si las secuencias que usó realmente se originaron de un virus? ¿Llevó a cabo los experimentos de control para averiguar si las secuencias que utilizó, que atribuyó al nuevo virus, son en realidad secuencias que se producen en cualquier metabolismo, tal vez incluso en las plantas, o que se producen de forma metabolizada en las enfermedades?

La respuesta es: ¡NO! Ni él, ni los virólogos de la CCDC, ni otros han llevado a cabo de forma demostrable estos experimentos de control necesarios hasta el día de hoy, y si lo han hecho, no los han publicado. Para estos cruciales experimentos de control, deben utilizarse secuencias genéticas cortas del metabolismo de individuos sanos para secuenciarlos. Estas cortas secuencias genéticas, como las de los enfermos, deben ser ensambladas con los mismos programas informáticos para formar una larga cadena genética de un virus. Este experimento nunca se llevó a cabo o nunca se publicó. Ni siquiera se menciona este experimento de control obligatorio, que resulta de las leyes del pensamiento y la lógica de la virología – para controlar consistentemente los propios resultados. En el momento en que este experimento se lleva a cabo y se publica, la crisis del coronavirus termina inmediatamente.

El otro experimento de control resultante de la lógica científica es el ensayo intensivo, mediante el procedimiento PCR desarrollado (RT-PCR en tiempo real), con muestras clínicas de personas con enfermedades distintas de las atribuidas al virus y utilizando muestras de personas, animales y plantas sanas para comprobar si estas muestras no dan también resultados “positivos”.

Estos nuevos experimentos de control, que son lógicamente necesarios para validar un procedimiento de prueba, es decir, para comprobar si es válido y tiene alguna importancia, aún no se han realizado y ni siquiera se ha afirmado que se hayan realizado. Por consiguiente, los inventores y productores de estos procedimientos de prueba se han asegurado, mediante la información apropiada en los rótulos, por ejemplo, que la prueba sólo debe utilizarse para fines de estudio y no es adecuada para fines de diagnóstico.

Puedo predecir con certeza que las personas que liberan mayores cantidades de secuencias genéticas del tipo de tejido de los epitelios escamosos, por ejemplo, los pacientes renales, darán “positivo” con la PCR desarrollada por el Prof. Drosten a más tardar cuando su cantidad de frotis se multiplique y se concentre un poco. Es muy probable que incluso todos los organismos puedan dar positivo.

Hago un llamamiento a bioquímicos, bioinformáticos, virólogos y especialistas en cultivos celulares para que lleven a cabo estos experimentos de control, los publiquen y me informen sobre ellos. He diseñado un experimento de control que excluye de entrada la excusa de que el material de muestra utilizado ha sido contaminado con el virus del SARS Cov-2 antes o durante el experimento de control.

Los costos de la realización de los experimentos de control están cubiertos si se permite que yo y observadores neutrales estemos presentes durante la realización de los experimentos de control y se documenta cada paso. Por favor, póngase en contacto con la editorial para que se ponga en contacto. Los resultados pondrán fin a la crisis del coronavirus inmediatamente. No sirve de nada si sólo presento los resultados de los experimentos de control.

¿En base a qué suposiciones, experimentos y controles puede el Prof. Drosten afirmar que su procedimiento de prueba, con el que sólo detecta áreas parciales de sólo 2 (dos) genes del genoma de un total de 10 (diez) genes del virus del Corona, detecta un virus completo, activo y causante de enfermedad y no sólo fragmentos de un virus después de una supuesta batalla exitosa del sistema inmunológico o debido a la presencia de numerosos virus “defectuosos”, “incompletos” e “inofensivos” en nuestro material genético?

El Prof. Drosten no consideró estas preguntas lógicas en absoluto, porque no aparecen en ninguna parte de sus publicaciones y afirmaciones. La detección de sólo secuencias genéticas cortas de una cadena genética larga de un virus nunca puede probar la presencia de un virus intacto y por lo tanto reproducible. Para poder calificar de válida una prueba de PCR de este tipo, habría que realizar primero estudios cuyos resultados demuestren que la detección de secuencias genéticas cortas prueba automáticamente la presencia de una cadena genómica completa e intacta de un virus. Esos estudios lógicamente convincentes aún no se han realizado ni mencionado.

Al comienzo de la crisis del coronavirus, la principal viróloga, la Prof. Karin Mölling, una destacada experta en el campo de los virus asociados a las células, inofensivos, incompletos o defectuosos conocidos como endógenos, describió las medidas adoptadas como injustificadas. Ha demostrado en publicaciones y en un libro, que la mitad del material genético de los humanos, es decir, la mitad de las secuencias de la que están formados nuestros cromosomas consiste en secuencias genéticas inactivas y defectuosas de virus.

Lo que no sabe, o está ocultando, es que el metabolismo produce constantemente una gran cantidad de secuencias genéticas de ARN de cualquier composición, que no aparecen en forma de secuencias de ADN en los cromosomas.

Este hecho pone en tela de juicio las afirmaciones de existencia de todos los virus ARN, como los coronavirus, el virus del Ébola, el VIH, el virus del sarampión y los virus del SARS.

Este hecho es también la base por la que, con los experimentos de control, se pone fin inmediatamente no sólo a la crisis del coronavirus, sino también al miedo y al mal manejo por parte de toda la virología de los supuestos virus de la enfermedad. Puedo asegurarle que las causas reales y los fenómenos de infección atribuidos a los virus han sido probados en el sentido “positivo” de la palabra “ciencia”.

Referencias

https://www.loveproductions.org/english/articles/misinterpretation-of-virus/

Wrong Interpretation of the Virus Part II: Beginning and End of the Coronavirus Crisis

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