ENTREVISTA A URSULA HAVERBECK

Dije que no me gustan los vídeos en mi blog, pero este merece la pena. En España quieren prohibir la libertad de expresión y la libertad de pensar y preguntar.

LA INVISIBILIDAD DEL PODER

imagesNU92BTI2Se da la circunstancia de ideologías totalmente contrapuestas que si utilizas el algodón o más bien una estropajo de níquel con disolvente, depende de la capacidad del receptor, tengan y denuncien un fin común. La paradoja, que si se encuentran frente a frente, la dialéctica llegue a las manos o las manos al cerebro.

Me refiero a algo tan antisocial como es el dominio del 1 por ciento de personas sobre el 80 por ciento de la población total. Con una cada vez más avanzada desigualdad impulsada por gobiernos democráticos (Occidente) que cuando no puedenimages5H9IW94L exprimir más a los de fuera, se ceban contra los propios ciudadanos a los que dicen representar (¿Colonialismo y/o Protectorado interno?), que no son más que las grandes Corporaciones industriales, banqueras, alimenticias, petroleras, mass media, etc. controladas en su mayoría por familias endogámicas o más bien interendogámicas: familias de la élite judía.

Sionistas, a veces a su pesar por lo que representan.

Hitler no era racista, y prescindamos de la palabra antisemita, tenía o percibíaimagesRNKLSRX4 judeofobia y por supuesto en una idea de Estado, antisionista. ¿Pero por qué? ¿Y por qué de este escrito y título de este artículo?

Muy fácil. Estos grupos socialistas, desde los comunistas, pasando por los más nuevos (que en realidad son tan antiguos como ellos, pero han olvidado el modernismo que supuso tanto el fascismo -nada que ver con el Socialismo Nacional, más modernos aún que estos-, comunismo, etc.), digo que estos nuevos grupos de izquierdas vuelven a sus orígenes, por eso parecen si no modernos, al menos ¡¿nuevos?!.imagesIJSE96U0

Pues bien, luchan contra la invisibilidad del poder o el efecto pulpo antes de atraparlo. Tienen tanta judeofobia como Hitler y son tan antisemitas como el Socialismo Nacional del siglo pasado.

Este efecto está operado de la siguiente manera. Se nombra a las multinacionales, images7HYKH9B9lobbyes y adláteres y quizás a los que los dirigen y gestionan pero no a sus dueños. No a los que mandan en ellas simplemente por ser sus propietarios. Y estos son judíos.

Hitler sabía todo esto. Lo observó en el descompuesto Imperio Austro-Húngaro y en la Baviera alemana. La valentía está en decirlo.

Los otros, disfrazados de sandías, rojos por dentro y verdes por fuera, no tienen el images4EML9LULvalor de poner negro sobre blanco, la verdad o una parte importante de la verdad. Entonces luchan contra algo abstracto, multinacionales asesinas y frases similares que escriben en la arena.

La invisibilidad del poder es la contraposición de la frase: Hitler tenía razón… Quieran o no.

Y otra cuestión, la demonización de este político-estadista y su ideología (de las más justas del mundo conocido -quitando si queréis imagesuna parte de la cúpula contra los judíos de a pie, que condeno-) ha sido aniquilada por estas multinacionales y sus protectoradísimos Estados, que no naciones, con la fuerza de todo su poder, porque iba en contra de la globalización internacional.

Lean sin prejuicios que pueden llegar a decir, incluido a predecir esta palabras: Socialismo Nacional.

Recapaciten, piensen dos veces.

G.R-M.

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El testamento humano y político de Erich Priebke: Su última entrevista

La entrevista es digna de ser leída, al igual que el personaje. Todo un caballero. Entiendo que a algunos les moleste, pero estos jamás escucharán al “enemigo” porque los que pierden no escriben la “historia”. Denle una oportunidad.

PATRÓN ORO O PATRÓN RIQUEZA*

El dinero, como objeto de intercambio en forma de papel moneda, fue institucionalizado ocasionalmente durante el siglo XIX, pero durante unos cuatro mil años existió un acuerdo tácito por el que los metales (oro, plata, cobre) servían como instrumento de cambio. En la actualidad, las monedas se basan en las reservas de oro (mediante operaciones financieras inexplicables), en lugar de fundamentarse en el trabajo, en la riqueza, en los recursos naturales, en la tecnología, en las ideas y en el esfuerzo desplegado por un país y sus ciudadanos. Imagen

 El patrón oro tiene en su desarrollo internacional un grave peligro que constituye, al mismo tiempo, una incongruencia económica y una práctica monopolística, pues está claro que, mientras alguien controle la provisión de oro, ese alguien controlará el monopolio sobre la creación del dinero. Nos referimos, siguiendo a Galbraith, a los tres progenitores de este maravilloso y perverso invento: las casas de la moneda, las secretarías del tesoro y las entidades bancarias, cuyo caso es especial por la explotación sistemática que encarnan sus operaciones y por los sistemas crediticios que no dependen, en absoluto, del número de billetes de banco que decide imprimir una comunidad, ni de la cantidad de oro que un país atesore en las arcas de su banco central. Ya sabemos que el dinero existe, que el dinero circula, que el dinero no desaparece, sólo que el dinero se acumula en unas pocas manos que deciden dónde debe ir o dónde quedarse.
 
La vieja superstición fetichista que concede al rey de los metales un carácter divino ha llevado a la humanidad a continuos desastres económicos cuando se producen descensos en las reservas de oro. Cuando las importaciones superan las exportaciones, cuando se dice que la balanza de pagos se encuentra en déficit, es porque una cantidad importante de oro ha salido del país, sustrayendo inmediatamente de la circulación el papel moneda proporcional al valor del oro en cuestión (esta operación ya no se hace “a peso”, sino por compensación de números). Este peculiar proceso se traduce, en términos domésticos, en la pérdida de poder adquisitivo, provocando la caída de precios y salarios, y frenando la aparente y ficticia época de prosperidad y bienestar anterior a la crisis. Imagen
 
El dinero es un medio internacional de cambio, reconvertido hoy en una mercancía, pero sólo se mantendrá estable mientras su oferta esté equilibrada con la demanda: con ello, el dinero también podrá ser igualmente un instrumento de medida de la riqueza que genera una comunidad. Para ilustrarlo, nada como la definición que sir Arthur Kitson hacía del dinero: el dinero es la nada que se obtiene por algo antes de que se pueda obtener cualquier otra cosa. En fin, cero absoluto.
 
La sustitución del patrón oro por el patrón trabajo o patrón riqueza, se fundamenta principalmente en la demostración del hecho de que el dinero, instrumento de medida y cambio, debe basarse en el sujeto sobre el que actúa, o sea el trabajo y la riqueza generada por éste, y no en un metal hecho mercancía como el oro, con un indudable valor legendario y estético, pero objetivamente impreciso y, desde luego, injusto para valorar el esfuerzo productivo de un país.
 
La lucha entre los partidarios de uno u otro patrón económico siempre ha dado la victoria a los defensores del patrón oro, apoyados por la finanza internacional. Pocos experimentos financieros han intentado llevar el patrón riqueza a la práctica: Napoleón, Lincoln. También se frustró en Alemania durante el III Reich. Un testigo y protagonista de excepción, Winston Churchill, llegó a afirmar que las dos verdaderas causas de la segunda guerra mundial habían sido, por un lado, el éxito del sistema alemán de trueque, y por otro, la determinación alemana de no aceptar préstamos financieros internacionales. John Law, uno de los principales promotores anglosajones de la banca privada, acusado de asesinato, empedernido jugador y dilapidador de herencias, nos ha legado la siguiente perla: “el milagro de la creación de dinero por un banco proporciona a todo el mundo una agradable sensación de bienestar”. Entonces, si ya sabemos quién tiene el poder de decidir la creación y el destino del dinero, por qué cuando se produce una “crisis financiera” nos preguntamos dónde está el oro? Imagen
 
* Este artículo está escrito por JESÚS J. SEBASTIÁN en el MANIFIESTO.COM cuyo enlace es
Las fotos que aparecen en este sitio nada tienen que ver con el artículo original pero no cambia el fondo del artículo.