MARIANO EL “CORTO” (O LA POLÍTICA EXTRATERRESTRE)

ImagenTodavía hay políticos que barruntan con feliz cara y mejor sonrisa que la rabia de la ciudadanía (antes pueblo) no va con ellos. Que es un odio de amargados e infelices, que la necesidad y la incertidumbre no es de personas civilizadas, cuando al contrario, los gobernantes han de evitar que un país sienta en sus carnes la incomprensión intelectual y material de una premura a la que tienen derecho como ciudadanos de un país.

Que Rajoy no tienen sangre en las venas es manifiesto, pero no es un problema político, es personal. Los tiempos de un ministro no son los de un presidente. En este caso digamos que fue mejor ministro, que te dan una política y tu la ejerces, que un presidente, que es quien las marca. La diferencia es notoria y la distancia bien larga. Imagen

Tan larga y espaciosa como distancia entre ciudadanía y gobernantes. De estos ahora hay dos clases (la oposición también gobierna) los que son funcionarios del Estado y los que no. Estos últimos se agarran al poder sobre todo los que no han tenido ni oficio ni beneficio más que a costa del juego político desde su más tierna juventud. Estos hacen un daño atroz por oportunistas convenencieros y obtusos. 

Los funcionarios es otra cosa. No peor, por imposible, sino muy diferente. Vaya por delante que tengo familiares funcionarios y que todos se han ganado el puesto con su sudor y el puesto les pertenece, han de estar bien retribuidos y además son necesarios. Pero hay una cuestión de percepción importante. El empleado del Estado, cuando pasan pocos años, deja abrigar una cierta falta de empatía con el desempleado. Esto lo noto en mis parientes. intrínsecamente no va con ellos, no lo sienten, se vuelven incapaces de sentir en sus carnes el desempleo y por tanto imposible colocarse en la mente de un parado. Una especie de psicópata que no siente nada por este mal ajeno.Imagen

No me cabe ni una duda, que aún por inepto, Rajoy tiene este mal que en circunstancias normales para un trabajador público, no afecta nada a los demás, incluso, será quizás el único que pueda aportar el sueldo a una familia (vuelvo a repetir, los funcionarios son imprescindibles) no es lo mismo respecto a una persona que gobierna un país pero parece no ser ciudadano de este, por ser extra, estar fuera de. 

Y perdonar, pero disculparlo siempre con la flema gallega, es un insulto a estos compatriotas.

Nos ha salido un extraterrestre un poco cortito. La gamba quiso ser jamón pero se quedó en el mar. El mar de la incertidumbre. La tormenta de los cobardes. Y los bufones no quieren salir del cuadro. ¿No te dejan ver el exterior? ¿Con quien te tomas el café los fines de semana?

¿Pero qué carallo te  pasa, Rajoy? La necesidad no entiende de tiempos y el tiempo no da de comer.

                                                                                                                                               G.R-M.

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ILEGITIMIDAD DE EJERCICIO

Cuando en España comienza la segunda guerra civil del siglo XIX, allá por los USA era Thoreauencarcelado H.D. Thoreau por no pagar impuestos que creía injustos. Tres años después escribe La desobediencia civil.

Ya sé que el tema está manido. Empezaré pensando. ¿Por qué un juez debe interpretar la ley y el reo o persona juzgada no tiene ese derecho efectivo? Máxime cuando las leyes no vienen de ningún poder divino y por tanto elevado, si no que la redactan seres iguales a los que condenan. Por tanto las leyes pueden ser tan justas o injustas como el tiempo o cambios sociales erosionen su función vital. ¿Es condenable un anciano porque no detente la energía que poseía de joven? No. El tiempo erosionó su salud y no se le debe pedir elasticidad, fuerza ni resistencia.

Con lo cual, la ley suprema sabe interpretar y medir el concepto legítimo de vivir y morir. El ser humano sabe de tiempo inmemorial lo que es justo e injusto y sabe perfectamentetermitas si una o varias leyes o el total de ellas engendradas y personificadas en el poder político son injustas. Hace tiempo no, pero ahora sí. Antaño eran las mejores, ahora ahogan a la ciudadanía. ¿Es legítimo aquel poder ahora devaluado?

Esta legitimidad de origen del ejecutivo (y vallamos más allá, del legislativo) lo es por ser elegido democráticamente pero le falla la legitimidad de ejercicio, pues los votantes (como veis intento innombrar el vocablo pueblo) no esperaban la ineptitud, que es parte de la corrupción, y han sido engañados por los que han de ejercer el poder. Con lo cual es ilegítimo e injusto en su fin, que es no ser elegido si no bien-gobernar.

¿Tenemos derecho a una desobediencia civil? Más derecho que el gobierno a errar. ¿Debemos tener miedo a lo venidero? No más que al presente. La legitimidad de una revolución nos la dará el tiempo. Paciencia. Pero esta virtud temporal no corre igual en los despachos del poder que en las paradas de autobuses.     G.R-M.tumblr_lzt8r3beGe1rodmz7o1_400