EL ALAMBRE

años20

No fue hasta ayer. Pero mañana también. Hoy fue y será. La verja ya estará allí, y estaba. Atrás una casona del XIX. Yo en el jardín frente a mi, una verja, no la verja.

Medio escondido en el pasado y las flores serpentinas de la verja en pie, no me dejaban sentir con los ojos el presente de lo que pasará. Admiraba pasos, paseantes escondidos, furtivos, clandestinos ante yo. Entonces claras, cristalinas y opacas coloridas con rocío a la espalda, bonitas, semitransparentes, diegéticas, simbólicas y preciosas, aparecen, digo, las flores. Dije.

Allí estuvo cuando las veo. Mi persona las ojeó. Pero detrás, y frente ocular, seguía el trasiego. Iban y venían y norte y sur. La rosa en la verja de los vientos, las espinas se clavaban a cada paso trasero. Iban y venían, no distinguía si anduvieron como siempre para atrás, o andarán para adelante. No lo sabía.forja

Pero allí estaré. Una gabardina, una guayabera, algún seno y sombreros de abajo arriba, este, oeste pero no distinguía más que su olor. Me verá. Pero está. Su presencia acallaba las sombras medio plazo y sonarán las doce. Calor. Estupor. Escalofrío, me pinchará.

El cauce inevitable brotó. Me contagió su bermejo color. Femenino en cursi, pitiminí y robusta me desafía y se crece hacia el hastío de allá, pasada la valla. Verja antes. Frente a mí me raspó la espalda, miré y me vi, vi la rosa, los pasos rodeaban mi aura y las espinas lloraban. No había tregua.

El jardín se perdió. Estaba allí. Murmuró humedad. No querrá molestar. Bombachos ajustados echan raíces con rebelión. Y no consintió. Lo veo, lo toqué, lo sentiré.

 

Allí estaba, entre flores, casonas con tacto exterior y elegancia e interior contacto, nobleza desfilaba. Focalicé y encuadré, y se descubrirá. Allí permanecía. Entre abanicos, galanterías, capullos, tabiques y muros, esencias, ponzoñas y encornaduras, armaduras y asonantas y puntos. Y puntas.

Y entre ellas, malabarista iconoclasta estaba él, no me sorprendió, el alambre, dije. Entrópico.flores

G.R.M.

THE WIRE* (*Translation is difficult)

It wasn’t until yesterday. But tomorrow too. Today was and will be. The gate will already be there, and it was. Behind a XIX century house. I in the garden in front of me, a fence, not the fence.
Half hidden in the past and the serpentine flowers of the standing fence, they did not let me feel with my eyes the present of what will happen. I admired steps, hidden walkers, furtive, clandestine before me. Then clear, crystalline and opaque colors with dew on the back, beautiful, semi-transparent, diegetic, symbolic and precious, appear, I say the flowers. Said.
There it was when I see them. My person flipped through them. But behind, and eye front, followed the racking. They came and went and north and south. The rose in the gate of the winds, the thorns were nailed with each rear step. They came and went, he did not distinguish if they went back as always, or will go forward. I did not know, I did not know it.
But there I will be. A raincoat, a guayabera, some bosom and hats from bottom to top, east, west, but I could only distinguish its smell. Will see me. But this. His presence quieted the shadows mid-term and twelve will ring. Hot. Stupor. Chill, it will prick me.
The inevitable channel flowed out. Its vermilion color infected me. Feminine in cheesy, pitimini and robust it challenges to me and it grows towards the boredom of there, past the fence. Gate before. In front of me he scratched my back, I looked and I saw myself, I saw the rose, the footsteps surrounded my aura and the thorns wept. There was no truce.
The garden was lost. It was there. He murmured moisture. You don’t want to disturb. Tight bloomers take root with rebellion. And he did not consent. I see it, I touched it, I will feel it.
There it was, among flowers, large houses with an exterior touch and elegance and interior contact, nobility paraded. I focused and framed, and it will be discovered. There it remained. Among fans, gallantries, cocoons, partitions and walls, essences, poisons and enclosures, armor and asonantas and points. And tips.
And among them, iconoclastic juggler was he, I was not surprised, the wire, I said. Entropic.

rosa