Oponerse a la dictadura sanitaria perjudica gravemente la salud

Opposing the health dictatorship seriously harms health

Burundi y Tanzania compartieron la oposición de sus dirigentes ante las medidas de la OMS. El presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, expulsó a los sicarios de la OMS de su país, mientras que el presidente tanzano, John Magufuli, químico, hizo lo propio, tras demostrar al mundo que los test PCR con los que querían justificar la inexistente epidemia, ofrecían falsos positivos, tanto en muestras obtenidas en papayas, como en aceite de coche o en cabras. Twitter.

La osadía de estos presidentes les ha costado la vida, ambos han sufrido un desafortunado «infarto» como advertencia al resto sobre que va a suceder a cualquiera que no colabore con los psicópatas que controlan el mundo

Estamos ante dos mártires de la lucha contra la dictadura mundial, pero una historia escrita por estos asesinos, olvidará pronto y pervertirá la memoria sobre estos y todos los que se oponen a el N.O.M.

Por supuesto sus sucesores han tomado buena nota de lo que les espera si no colaboran y de lo rentable que puede resultar para ellos que lo hagan. No habrá que extrañarse, pues, de que de las ínfimas cifras de muertes atribuidas al coronavirus en dichos países (recordemos que los diez países más pobres de Africa han tenido, en conjunto, menos víctimas mortales del Covid que la Comunidad Autónoma de Madrid, por tener un referente) pasemos en breve a elevadas tasas de mortalidad que «obliguen» a las autoridades a abrir las puertas a las «salvadoras» compañías farmacéuticas.

A estas alturas debería entenderse que a pesar de ser un negocio millonario, no se trata solo de dinero. También que estamos solo al principio de algo mucho peor de lo que las mentes más retorcidas puedan sospechar.

(Fuente: Astillas de realidad)