Cristianismo: El gran engaño judío

por Thomas Dalton, PhD

Con 2.100 millones de personas, el cristianismo es la religión más grande de la Tierra. Y sin embargo, ni una fracción del porcentaje de estas personas entienden ni siquiera los hechos básicos de su propia religión. Si lo hicieran, estarían completamente horrorizados. Toda su religión es un fraude; se basa en mentiras judías y duplicidades judías hasta cierto punto que es sorprendente. ¡Si sólo los cristianos supieran que habían sido engañados! Mi objetivo aquí, en este breve ensayo, es resaltar los fundamentos del engaño judeocristiano, en un esfuerzo por despertar a los cristianos de mente más abierta que hay, y espero crear conciencia sobre el daño continuo causado por esta teología corrupta y destructora del alma.

Aunque obviamente no podemos estar seguros, hay razones muy fuertes para pensar que el nacimiento de Jesús, su historia de vida y, de hecho, todo el proyecto cristiano son construcciones judías. Argumentaré aquí que la mayor parte o la totalidad de la historia cristiana es mitología, fabricación, y sí, una mentira. Fue una especie de fraude perpetrado, originalmente, en las supersticiosas masas paganas. Y lo compraron: gancho, línea y sinker. Y millones siguen comprándolo, hasta el día de hoy, dos milenios después. Cómo pudo haber sucedido esto es una de las historias más importantes, y menos conocidas, en la civilización occidental.

Orígenes y milagros

Comencemos pensando en lo que sabemos, y lo que no sabemos, sobre los orígenes de la historia cristiana. Como era de esperar, resulta que el segundo es mucho más grande que el primero.

Nos dicen que Jesús nació alrededor del año 3 a. C. La estrella de Belén, tan central en la historia navideña, fue el primer milagro cristiano. Apareció “en el Este”, se movió a través del cielo y se cernía sobre el pesebre para que los tres Reyes Magos pudieran encontrarlo. Se han hecho varios intentos para explicar esta “estrella”, incluyendo una rara alineación planetaria, un Júpiter inusualmente brillante, un cometa o una supernova. Esto es casi seguro tonterías. No tenemos confirmación independiente de ningún evento celestial inusual alrededor de ese momento, e incluso si lo hicimos, no ayuda a la historia. En ningún caso nadie podría usar una luz en el cielo para “encontrar” un pueblo en particular como Belén, y mucho menos un pesebre específico.

Jesús supuestamente comenzó su ministerio cuando tenía “unos 30” (Lucas 3:23), y continuó durante tres años, hasta que fue crucificado alrededor del año 30 d.C. Durante estos tres años, predicó a “grandes multitudes” de personas. Supuestamente realizó unos 36 milagros, dependiendo de los detalles, que incluían exorcismos (alrededor de 7), resurrecciones de los muertos (3), manipulaciones de la naturaleza (9) y curaciones (18). Dos de estos milagros — los dos episodios separados de ‘peces y panes’ (Marcos 6:30 y 8:1) – se realizaron frente a al menos 4.000 y 5.000 personas, respectivamente: de ahí un total de más de 9.000 testigos. Y tenía 12 apóstoles siguiendo cada uno de sus movimientos.

Pero el principal problema con todos estos milagros es el siguiente: No tenemos confirmación independiente. ¿Cómo puede ser que 9.000 personas presenciaron el milagro de los peces y panes, por ejemplo, y sin embargo ninguno de ellos escribió nada? (O al menos, nada que sobreviviera.) ¿Ni se lo reportó a alguien que pudiera escribir? ¿Por qué los 12 apóstoles — que estaban más convencidos de la divinidad de Jesús que nadie — nunca escribieron nada? ¿Por qué, de hecho, desaparecen de la historia tan pronto como Jesús muere? No sirve de nada citar a Pablo; él no era uno de los 12 apóstoles, y nunca conoció a Jesús personalmente. Y no sirve de nada citar hechos, que supuestamente proporcionan hechos sobre algunos de los apóstoles; este documento fue escrito por el mismo autor anónimo del Evangelio de Lucas, y por lo tanto no proporciona confirmación independiente.

¿Y los romanos? Eran el poder gobernante en Palestina, llegando seis décadas antes del supuesto nacimiento de Cristo. Fueron reconocidos expertos en documentación. Tenemos registros de batallas militares, impuestos, comercio exterior, eventos políticos y otras cosas de este tipo, todo desde principios del siglo I. Tenemos monedas; tenemos fragmentos de papiro; tenemos grabados de piedra. Tenemos la “Piedra de Pilato” que confirma la existencia del gobernador romano Poncio Pilato, durante los años 26 a 36 d.C. Y sin embargo, no tenemos ni una sola pieza de documentación romana que mencione a Jesús, sus milagros, o sus seguidores, de la época en que Jesús vivió. Esto es claramente absurdo. Como gobernador, Pilato seguramente habría oído muchas de las historias de Jesús, y seguramente habría escrito muchas veces a Roma, pidiendo consejo, más tropas, etc. Sin embargo, no tenemos nada de Pilato ni de ninguna autoridad romana.

¿Y los escritores romanos? Hubo muchos que vivieron en ese momento, o poco después, y por lo tanto tuvieron la oportunidad de comentar sobre Jesús. Fueron figuras importantes en el mundo romano, entre los hombres más brillantes y perceptivos de la época: Apion, Seneca, Petronio, Quintiliano y Plutarco, entre otros. Pero no encontramos ni una palabra de ninguna de ellas. De hecho, la primera referencia romana a Jesús es del historiador Tácito, en su obra Anales — escrita en el año 115. Y luego, sólo dos frases.

¿Cómo puede ser que las autoridades y expertos gobernantes —Pilatos y los escritores romanos— no documenten completamente la venida del Hijo de Dios? ¿Todos ellos? “Tal vez lo hicieron, y todos esos registros se pierden en la historia”, dice el apologista cristiano. Pero esto habría sido increíblemente mala suerte: ¿El evento más grande de la historia, y cada pizca de documentación contemporánea se nos pierde? imposible.

Jesús judío

La falta de pruebas contemporáneas es tan llamativa que podríamos concluir legítimamente que tal “Jesús” nunca existió en absoluto, que era una construcción literaria abierta de tela entera. Pero por razones que explico a continuación, sospecho que había un núcleo de verdad en la historia de Jesús. Creo que lo más probable es que un hombre común y corriente, un “Jesús de Nazaret”, probablemente vivió en ese momento. Probablemente era un rabino judío, un defensor de los judíos empobrecidos, y probablemente un rebelde contra el dominio romano. Y probablemente lo crucificaron. Pero más allá de eso, no sabemos literalmente nada confiable sobre su vida o pensamiento.

Si Jesús el hombre — no el ‘hijo de Dios’ — existió, entonces es incuestionable que fuera judío. Hay mucha evidencia de esto en el Nuevo Testamento, que tomo para contener, también, un núcleo de verdad debajo del vasto fraude. (Los fraudes con un núcleo de verdad son siempre más convincentes, después de todo.)

Así que considera lo que la Biblia nos dice acerca de Jesús. Su madre, María, era judía: era una mujer “nacida bajo la ley [del judaísmo]” (Ga 4, 4). Y era pariente de sangre de Isabel, de la tribu de Leví (Lucas 1:5, 1:36). El padre de Jesús, José, era de la “Casa de David” (Lucas 1:27). Ambos padres “lo realizaron todo de acuerdo con la ley [judía] del Señor” (Lucas 2:39).

Jesús mismo se llama repetidamente ‘Rabino’ (Marcos 9:5, 11:21, 14:45; Mateo 26:25; Juan 1:38, 1:49; 3:2). Celebró la Pascua (Juan 2:13). El Evangelio de Mateo se abre con estas palabras: “El libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Leemos en hebreos que “es evidente que nuestro Señor descendió de Judá” (7:14). Asistió regularmente a la sinagoga local (Lucas 4:16). Jesús mismo dijo al pueblo que vino “a cumplir la ley [judía] y los profetas [judíos]” (Mateo 5:17). Y, por supuesto, todos pensaban en él como “rey de los judíos” (Mateo 2:2; Juan 19:3).

Esto, entonces, está claro: Jesús, José, María, junto con todos los amigos, conocidos y discípulos de Jesús, eran judíos. Precisamente por eso Nietzsche, comentando esta situación, dijo: “Lo primero que hay que recordar [sobre el cristianismo], si no queremos perder el olor aquí, es que estamos entre los judíos”(Anticristo, artífic. 44). en efecto.

Siendo este el caso, esperaríamos que, al menos, que los eruditos judíos de la época comentaran extensamente sobre este hombre milagroso que surgió en su propia comunidad. Pero no. Así las cosas, ni un solo erudito judío de la época de Jesús, ni durante décadas después, hace ni una sola observación documentada sobre este nuevo movimiento cristiano. Por ejemplo, Philo de Alejandría fue un famoso filósofo judío que vivió del 25 a. C. al 50 d.C. Escribió extensamente, volúmenes de los cuales han sobrevivido, pero nunca mencionó a un Jesús de Nazaret, hijo de Dios.

Así las cosas, un escritor judío finalmente lo mencionó: Josefo (37-100 d.C.). Su obra, Antigüedades de los judíos,se refiere brevemente dos veces a Jesús y a los cristianos; pero no fue escrito hasta el año 95, unos 60 años después de la crucifixión. Su obra anterior, La guerra judía,alrededor del año 75 d.C., no tiene ninguna mención en absoluto del “hijo de Dios”. Es evidente que algo no está bien con la historia tradicional.

La trama se engrosa

Si ignoramos temporalmente los escritos de Pablo (circa 50 a 70 d.C.) y los cuatro Evangelios, vemos que las pocas líneas de Josefo, en el año 95, son las primeras referencias no cristianas a Jesús. Y tenemos que ir hasta Tácito, en el año 115, para obtener la primera mención romana del movimiento cristiano. Tal cosa es absolutamente imposible, si Jesús, hijo milagroso de Dios, realmente existiera. O “Jesús de Nazaret” era tan intrascendente que nadie de su época, o incluso décadas después de su muerte, se molestó en mencionarlo. O de lo contrario nunca existió. No hay otra conclusión razonable.

Dada la absoluta falta de confirmación independiente de todos los aspectos principales de la historia cristiana — la estrella de Belén, los milagros, la crucifixión, la resurrección, los apóstoles — sólo podemos concluir una cosa: la historia fue inventada. Fue una fabricación deliberada y deliberada. En otras palabras, alguien mintió.

Esto plantea algunas preguntas importantes: ¿Quién mintió? ¿Cuándo lo hicieron? ¿Y por qué? Tenemos algunas pistas que pueden proporcionar respuestas. Nuestro primer principal sospechoso es Pablo (también conocido como Saúl) de Tarso, el fariseo judío, cuyas cartas son la documentación más antigua conocida sobre el cristianismo. Buen San Pablo, primer mentiroso del cristianismo. Volveré a su historia en breve.

Las mentiras más atroces, sin embargo, ocurren en los cuatro Evangelios. Considere esta pregunta: ¿Cuándo, razonablemente hablando, alguien habría documentado al escribir la vida y los dichos de Jesús? Probablemente durante su vida adulta — es decir, aproximadamente 25 a 30 d.C. — o al menos, inmediatamente después de su muerte y resurrección. Seguramente no más de unos años después. Pero esto no es lo que pasó. Los primeros escritos cristianos, las cartas de Pablo, no fueron escritos hasta el año 50 d.C. El primero de los cuatro Evangelios, Marcos, no fue escrito hasta el año 70 d.C. Mateo y Lucas, no hasta el año 85 d.C. Y el Evangelio de Juan, alrededor del año 95 d.C. Estas son décadas después de la muerte de Jesús — 40 años, como mínimo. ¿Por qué esperar tanto? ¿Y cuán precisos podrían haber sido, con tanto tiempo?

No tenemos buenas respuestas. Desafortunadamente, los mentirosos que escribieron los Evangelios son desconocidos para nosotros. Quienesquiera que fueran, no eran apóstoles, y ciertamente no conocían personalmente a Jesús. Eran, sin embargo, casi con toda seguridad judíos. Tenían un amplio conocimiento del judaísmo, la tradición judía y el Antiguo Testamento judío. Su etiqueta como ‘Christian’ era estrictamente un nombre; por nacimiento, etnia y sangre, Pablo y los escritores evangélicos eran indiscutiblemente judíos. Y construyeron la historia cristiana tal como la conocemos hoy en día.

La pregunta final entonces es: ¿Por qué mienteron? ¿Cuál fue su motivo?

“Nunca habrían mentido”, interrumpe el apologista cristiano. “Los cristianos fueron perseguidos por los romanos, y habría sido una locura, si no fatal, promover el cristianismo.” Pero, por supuesto, todos los judíos ya fueron perseguidos. Los judíos de Palestina estaban en constante conflicto con sus gobernadores romanos. Desarrollaron un odio profundo y visceral hacia los romanos arios blancos. Los judíos de élite esperaban, en última instancia, expulsarlos y recuperar el poder sobre la región, un poder que tenían antes de la invasión romana del 63 a. C. Tanto los (pocos) judíos “cristianos” como (muchos) judíos ‘judaicos’ estaban en constante oposición a Roma, y por lo tanto estaban constantemente oprimidos. No era ni mejor ni peor ser cristiano.

Pero esta situación, de hecho, nos da una pista del posible motivo. Las tribus judías locales se habrían visto enormemente abrumadas por los romanos invasores. Los judíos eran luchadores viciosos — recuerden el exterminio bíblico de los cananeos en la década de 1200 a.C.— pero no eran rivales para el Imperio Romano. Habrían resentido amargamente el gobierno romano, y buscado todos los medios posibles para socavarlo. La fuerza militar no era realmente una opción viable, pero varias operaciones de guerrilla podrían causar algunos daños. Y hay evidencia de que las facciones judías se defendieron, al menos desde la primera década antes de Cristo. Pero uno puede imaginar que tales acciones habrían tenido poco efecto duradero. Se necesitaban mejores opciones.

Recordemos que los judíos eran una minoría en Palestina en ese momento, como, por supuesto, eran los romanos. La mayoría consistía en las masas palestinas indígenas, junto con cualquier egipcio incidental, sirios, fenicios, persas, griegos, etc., que vivían en la región. Las masas no eran romanas ni judías. Y, por supuesto, todavía no eran musulmanes; que la religión no existiría durante unos 600 años. Se habrían adherido a una bolsa de tradiciones paganas: zoroastrismo, cultos de Adonis y Mithras, cultos sibillinas y varias religiones que adoran el sol. Estas sectas eran generalmente mal definidas, supersticiosas y de naturaleza altamente mitológica.

Los judíos lo sabían. Y también sabían que, para tener un impacto en el dominio romano, tendrían que poner a las masas supersticiosas de su lado. Pero este fue un gran problema. Las masas no eran intrínsecamente antirromanas. De hecho, lo más probable es que sea lo contrario. Desde su punto de vista, cuando los romanos se mudaron, fue más o menos un cambio de gobierno. Y para bien: a las masas generalmente no les gustaban los judíos de todos modos, y los romanos trajeron consigo muchos avances en la civilización. Así que los judíos tenían un gran problema: ¿Cómo ganar a las masas a su lado y volverlas contra Roma?

Claramente no podían hacerlos ‘judíos’.

El judaísmo no lo permitiría, la exclusividad étnica y racial de los judíos no lo permitiría, y las masas nunca lo harían, aunque pudieran. Toda la tradición judaica, desde la Torá hasta el Talmud, estaba orientada a manipular y explotar a los gentiles inferiores. Los judíos nunca habrían soñado con la conversión masiva.

Por lo tanto, se requería algo más: una nueva forma, una nueva perspectiva, una nueva visión del mundo, algo que sutil y tal vez subconscientemente llevara a las masas a la oposición con los romanos, y del lado de los judíos. No judaísmo, sino algo judío en esencia. Una nueva historia, un nuevo sistema moral, y sí, una nueva religión: el cristianismo.

Una nueva religión

Este fue probablemente el pensamiento de Pablo y su pequeña banda de seguidores, que puede haber incluido a Pedro, Lucas y Marcos. Para ganarse a las masas, tendrían que construir una nueva mitología, una que seduciría y asustaría: una zanahoria y un palo, por así decirlo. Para tener éxito, tendría que ser antirromano, en cierto sentido, y sin embargo arraigado en los valores judíos. Idealmente, también se basaría en tradiciones y conceptos paganos, para facilitar la asimilación. Y finalmente, debe debilitar, no fortalecer, a las masas; ciertamente no había ningún deseo de crear algún monstruo frankensteiniano. Con todo, una tarea difícil, por decir lo menos.

Pablo comenzaría con Dios, no con la concepción romana o griega, no con los dioses paganos, sino con el Dios judío, Jehová. Las masas tendrían que adorar al Dios judío. Pero esta deidad era distante y abstracta; de hecho, según el propio gobierno de los judíos, no se permitió ninguna imagen de grava. Tal dios no trabajaría para las masas. Necesitaban algo tangible, algo concreto, algo que pudieran tocar, sentir y amar. Necesitaban un hombre:Dios encarnado, alguien que los amaba tanto como deberían amarlo. Este hombre demostraría su amor dando su vida— por ellos, por su vida eterna, por su “salvación” de este mundo de aflicción. Fue el sacrificio final. ¿Quién podría dejar de venerar a un hombre así? Y mucho mejor, si fuera judío.

Este hombre, este hijo de Dios, este Dios mismo, necesitaría un nombre — un nombre común: Jesús. Tendría que haber vivido en un pequeño pueblo provincial: Nazaret. (Más difícil verificar las cosas de esta manera.) Tendría que nacer en un lugar aún más pequeño y oscuro: Belén. En ajustándose a un dios, necesitaría un nacimiento milagroso y virgen, por supuesto. Tendría que desempeñar el papel de “salvador”. Este fue un doble entendre inteligente: salvar a las masas de la condenación eterna y salvar a los judíos de los romanos. Para asegurarse de que no haya restos mortales, la historia tendría que terminar con una desaparición del cuerpo. Para aumentar la credibilidad, se entrelazado con personas y lugares fácticos, suficiente verdad para que parezca creíble. Esto sugiere que tal vez Pablo tomó a un verdadero judío, Jesús, que realmente se crucificó, y lo convirtió, años más tarde, en el Mesías y el hijo de Dios.

El último paso sería colocar toda la historia al menos 20 años en el pasado: lo suficientemente cerca como para estar actual y, sin embargo, lo suficientemente lejos como para ser difícil de verificar. Esto explicaría por qué las primeras cartas de Pablo — gálatas y 1 tesalonicenses — datan de alrededor del año 50. Y es consistente con el hecho de que no tenemos absolutamente ninguna evidencia en absoluto de Jesús o la historia cristiana antes de esa fecha, de cualquier fuente.

Dios, Jesús, la vida eterna en el cielo— estas eran las zanahorias. ¿Y el palo? ¿Cuál es el destino de aquellos que se niegan a creer la historia de Jesús? Sabemos la respuesta: el infierno. El infierno — definido como un lugar de tormento permanente para los malvados pecadores e incrédulos — parece haber sido una innovación judía. El Antiguo Testamento, sorprendentemente, no contiene nada como esto. Tiene un término relacionado, ‘Sheol’, pero este es simplemente el más allá y no un lugar dedicado de castigo, en contraste con el cielo. La mitología griega y romana, por otro lado, tenía Tartar: un lugar infernal en el inframundo, reservado para aquellos que merecían castigo. Parece que los escritores del Nuevo Testamento tomaron prestada la idea, pero la renombraron ‘Gehenna’ o ‘Hades’, ambas traducidas como ‘infierno’. Para Pablo y sus amigos, morir no fue lo suficientemente espantoso. Tenía que ser fuego infernal, llamas eternas, lago de fuego y tormento eterno para los no creyentes (Marcos 9:43; Mateo 5:22; Lucas 16:23). Sólo esto podría asustar a las masas supersticiosas e impensables en sus brazos acogedores.

Finalmente, y lo más importante, estaba el componente moral. Este “Jesús” tuvo que proclamar valores que alejarían a las masas de Roma y hacia los judíos, al tiempo que las debilitaban. “La salvación es de los judíos”, después de todo (Juan 4:22). Roma estaría representada como el mal, el pecado, el poder corruptor, la sensualidad, la mundanidad, el diablo. Jesús, el rabino judío, es amante de la paz, bendecido, humilde, santo, inocencia misma. El buen cristiano es un cordero inocente, así como Jesús mismo es “el cordero de Dios” (Juan 1:29). El cristiano debe “amar a tu prójimo”, es decir, al judío, vecino durante siglos, y no al intruso romano. Manso, suave y tímido, “heredará la Tierra”, algún día. Los ojos así fijados en la gloriosa vida después de la manada después de su pastor judío Jesús, las masas cristianas se alejan de Roma. Los romanos se convierten en paganos pecadores, no creyentes, adoradores del diablo. En este punto, la victoria moral está completa. La victoria política no está muy lejos.

Victoria — Tres siglos después

Y la victoria se logró, aunque tomó unos siglos. Pablo murió en algún momento durante la primera rebelión judía del 66-70 d.C., y por lo tanto nunca vivió para ver el fruto de sus esfuerzos. Los llamados 12 apóstoles y los escritores anónimos del Evangelio desaparecieron a principios de los años 100. En ese momento, sin embargo, la doctrina — “culto”, en realidad, como lo dijeron los romanos — se había extendido a las masas. Muy rápidamente, el cristianismo dejó de ser un movimiento judío, y pasó a estar dominado por no judíos. Los primeros cristianos más prominentes — Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Policarp, Quadratus, Papias, Marcion — parecen haber sido gentiles. Sin entender los orígenes de la historia, y sin relacionarse con la inclinación judía por la venganza contra Roma, los ingenuos gentiles la aceptaron como verdad literal. Nació una nueva religión.

Siendo ahora dominado por no judíos, el cristianismo desarrolló rápidamente una autoconcepción como una religión que era “diferente” del judaísmo. Surgió una tensión: sí, Jesús, María, Pablo, Pedro, etc. eran judíos; Sí, Jehová era Dios; Sí, los judíos eran “el pueblo elegido”; pero aún así… Los judíos nunca aceptaron a Jesús como su salvador. No creían en el infierno. Nunca vinieron a la iglesia. Y en cualquier caso, su exclusividad racial y sus costumbres odiosas y sus costumbres sociales hicieron que los judíos se detestaban como siempre. Así encontramos la clásica relación amor-odio emergiendo temprano en la historia cristiana. Ya con Melito de Sardis, alrededor del año 160 d.C., encontramos comentarios antijudías. Aparecen de nuevo en Tertuliano (ca. 200) e Hipólito (ca. 220). Y se vuelven explícitos y duros en Gregorio de Nyssa, Crisóstomo y Jerome, alrededor de 375.

Mientras tanto, el “culto” cristiano se extendió por todo el Imperio. A finales de la década de 2000 llegó a los escalones superiores de la sociedad romana. En 313, el emperador Constantino se convirtió. Y en 380, Teodosio convirtió al cristianismo en la religión oficial del Estado. La victoria estaba asegurada. Después de haber sido comido lejos de las entrañas, el gran Imperio Romano estaba ahora en sus últimas patas. Y de hecho, se fracturó y colapsó sólo 15 años después, en 395. Con eso, los odiados romanos desaparecieron de Palestina. El objetivo se logró. Paul ganó al final. Y sigue ganando hasta el día de hoy.

Una vieja historia, aún desconocida

Este es, entonces, el probable origen del cristianismo. Obviamente no podemos saberlo con certeza, pero tal relato sí está de acuerdo con los hechos, y lo hace mejor que cualquier alternativa. Algo sucedió en esas primeras décadas del siglo I, pero ciertamente no fue la venida del Hijo de Dios y su historia milagrosa, todos los cuales están completamente sin fundamento. La historia cristiana fue una construcción del siglo I, una fábula, un engaño, que eventualmente ganó tracción como verdad literal. Los orígenes conocidos de la fábula se encuentran en la comunidad judía, y además tenían todos los motivos para inventar tal cosa. Al final, les sirvió bien.

Por radical y chocante que pueda parecer este relato alternativo, ha existido, en varias formas, durante muchos años. Ya en 1769, el Ecce Homo del Barón d’Holbach defendió la naturaleza ficticia del cristianismo. Otro de los primeros escritores en deconstruir la historia tradicional fue el teólogo alemán David Strauss, cuya obra Das Leben Jesu (‘La vida de Jesús’, de 1835) desafió la divinidad de Cristo. Los argumentos llegaron a su fin en la obra de Nietzsche(Sobre la Genealogía de la Moral y el Anticristo,ambos circa 1888) y Albert Schweitzer(Búsqueda del Jesús Histórico,1906).

La crítica de Nietzsche es particularmente incisiva. Para él, la victoria de los valores cristianos sobre los valores grecorromanos, muy superiores, fue una tragedia absoluta para la civilización occidental. En cierto sentido, aún no nos hemos recuperado. Pablo y su banda de “pequeños ultrajuditos”(Anticristo, s. 44) fueron finalmente capaces de derrotar a los romanos, y llevar su sistema moral judeocristiano servil al poder en la propia Roma. Esto se demuestra por el hecho de que Roma, el antiguo centro del mundo civilizado, se convirtió en el jefe global de esta nueva religión, una religión impregnada de judíos. Nietzsche es brutalmente explícito:

Sólo piensa en quién es que la gente se inclina hoy en Roma misma, como la personificación de todos los valores más altos — y no sólo en Roma, sino en casi la mitad de la tierra, en todas partes la gente se ha vuelto meramente domesticada o quiere volverse mansa — frente a tres judíos, como sabemos, y un Jewess (Jesús de Nazaret, el pescador Pedro, el fabricante de alfombras Pablo, y la madre del mencionado Jesús, llamado María). Esto es muy notable: sin duda, Roma ha sido conquistada. (Genealogía, I.16)

Al adorar al judío, y al aceptar la mentira judía, el cristiano se convierte en judío virtual; de hecho, se vuelve más judío que los propios judíos:

En el cristianismo todo el judaísmo, una formación preparatoria judía de varios siglos de antigüedad y técnica de la clase más seria, alcanza su dominio final como el arte de mentir de una manera santa. El cristiano, la proporción de ultimátums de la mentira, es el judío una vez más, incluso tres veces judío. (Anticristo, s. 44)

“No me importa todo eso”, dice el apologista, que ahora busca pajitas. “Nadie puede saber realmente lo que pasó en ese entonces. Y en cualquier caso, la vida y las enseñanzas de Jesús nos dan una guía maravillosa para una vida ética. Su historia me hace sentir bien.” ¿realmente? ¿Realmente no importa que tengamos pruebas “un poco” para Jesús, no pruebas “contradictorias”, sino más bien ninguna evidencia? ¿No importa la verosimilitud obvia de ser judío? ¿Puede realmente conducir a buenos resultados y a una vida noble, si vives de acuerdo con una mentira? ¿Es realmente irrelevante la verdad fáctica o la falsedad de la historia cristiana?

“¿Y cómo podría ser que millones de personas fueran engañadas haciéndose creer una mentira, durante tantos años?” Pero, por supuesto, la humanidad ha sido engañada en muchas ocasiones. Durante siglos, creímos que el mundo material estaba compuesto por sólo cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. Durante siglos, creímos que las estrellas estaban unidas a una gigantesca esfera celeste que giraba alrededor de la Tierra. Durante siglos, creímos en brujas y quemamos. Creíamos en todo tipo de fantasmas, duendes, espíritus, hadas y demonios. La mitología es muy poderosa, especialmente una como el cristianismo con una zanahoria y un palo tan potentes. Pero si todas esas otras creencias son ahora aceptadas como falsas, ¿por qué no el mito cristiano?

Por último: “Si esta cuenta alternativa es tan plausible, ¿por qué no leemos sobre ella en la escuela, o escuchamos que se discute en los medios de comunicación?” Esto no es sorprendente. No es de extrañar que no escuchemos mucho sobre esta versión de los hechos. Obviamente, los cristianos están demasiado avergonzados para examinar tales hechos inconvenientes, y en cualquier caso están, en los últimos años, demasiado ansiosos por apaciguar a sus hermanos judíos. Los judíos ciertamente no van a mencionarlo; como “mentirosos ingeniosos” (Hitler) y “grandes maestros de la mentira” (Schopenhauer), los hace parecer muy malos. La academia es demasiado judía y demasiado políticamente correcta para meterse con un tema tan delicado. Y el mundo corporativo no ve ganancias en él. Es mejor dejar que los cristianos dormidos mientan.

Cualquier persona racional y objetiva debe llegar a una sola conclusión: que el cristianismo es un engaño judío, concebido para desmoralizar y paralizar a las odiadas masas gentiles, como una forma de vengarse de la Roma aria. No tiene ninguna base de hecho, y ninguna evidencia contemporánea; es ilógico e incluso idiota (“Dios se envió aquí, y luego se suicidó, porque nos ama”); y mantiene a las masas blancas y gentiles absortos en un mundo de cuento de hadas hasta el día en que mueren.

¡Cristianos! ¡Despierta! Tus vidas son un fraude. Pablo y sus compañeros judíos te hicieron un engaño colosal, y los judíos actuales están demasiado felices para perpetuar este fraude. Y pagas el precio todos los días.

Christianity: The Great Jewish Hoax | National Vanguard

LA SANGRE DE JUDÁ O “ISIS DESVELADA”

masoneria_judiaEllos nunca han sido dados al proselitismo ni a la conversión ya que para los judíos raza y religión van unidos. Gran diferencia con el cristianismo y el Islam que a su vez tienen raíz judaica e israelita (más info aquí).

La élite judía ve a partir del siglo IV que una secta hebraica se le está yendo de las manos. Imposible pararla después de la invertida jugada del judío Paulo (San Pablo).

La élite judía de antes como la de ahora mueve poderosos hilos que hacen cambiar la vida de individuos, familias, ciudades, países, continentes e incluso puntualmente situaciones “mundiales”. Aunque a veces los estados (países) tapan los crímenes de esta élite cuando lo cometen contra individuos y familias.abraham

El Talmud, especie de tradición judía religiosa debería estar prohibido (ellos se encargan de esconderlo) por considerar al goyim, esto es, el que no es judío, como un objeto que es asimilable a un animal y por tanto puede y debe ser sacrificado, y es el camino que nos lleva al crimen ritual. Del judío al no judío. ¡A casi toda la humanidad!.

Pero esto del Talmud será tratado en otra próxima entrada de este blog.

Ahora vamos a desvelar, cómo se mueven estas altas esferas del judaísmo a nivel mundial. Con un ejemplo:

Como hemos anticipado y ya todos conocemos, el judío Paulo, creyendo que la prédica de Jesús sigue siendo el judaísmo renovado, trata de ir por las sinagogas conocidas de “medio mundo” para convencer a los judíos del camino nuevo que han de seguir. Pues bien, los judíos no le prestan atención. Es para ellos un “chalado” más, que viene con monsergas de un mundo mejor, por supuesto allá en los cielos, “aquí” hay que poner la otra mejilla.Paulo

Bien, es entonces cuando el judío Paulo se cae del caballo y no antes. “Voy a convencer a los gentiles, los no judíos, los goyim. Ellos me escucharán, no he recorrido la tierra para que nadie me oiga”. Y así empieza el cristianismo. Se extiende como aceite en agua y en el siglo VI la élite judía decide poner freno a “su” secta hebraica manchada por los gentiles y su proselitismo que hace cristiano todo lo que toca. Ya tenemos a la segunda religión del libro. El judío odia al cristianismo, se ha hecho fuerte y no son de su raza. Hay que destruirlo, y si no, desestabilizarlo.

Optan por lo segundo. Los judíos nunca serán muchos, pocos se mezclan con los goyim, pero siendo pocos y no necesitando a nadie más, saben que con dinero (y chantajes) se puede comprar el corazón y el alma de los hombres. La élite judía creará, va a crear para la discordia, la religión del tercer libro: El Islam.meca

Esta vez son de su raza, primos lejanos. Como los judíos, son semitas, cabreros del desierto. Van a intentar cuadrar el círculo. Los conocen bien, no pueden ser judíos y nunca lo van a ser, son goyim, pero sí es verdad que son también como ellos, hijos de Sem. El desvelo, la otra gran caída del caballo se producirá en un personaje, no cualquiera, bien elegido, si Saulo giró y los judíos no se percataron de lo que sucedería después, ahora será al revés, harán girar a alguien para tener una explosión intemporal y pulsarán el botón cuando encuentren al hombre apropiado: Mahoma.

Ahora crearán la tercera secta hebraica. Sin tres no hay sacrificio humano en el “Alcázar”.

El monte de Venus, perdón, Sión será la clave donde se refugie la barbarie de la élite judía desapercibida por olivos y terreno rocoso.gabriel

El trino Gabriel está en todos sitios y los judíos también. Judá, la gran nación del odio que predica en sus escritos sagrados y orales. La élite judía. “Isis desvelada” que duerme la noche de los tiempos. ¿Y quién le quita el tiempo al sitio, al lugar del origen?: “El nunca es tarde…”

G.R-M.

 

THE BLOOD OF JUDA OR “ISIS UNVEILED”Isis_desvelada
They have never been given to proselytism or conversion since for the Jews race and religion go together. Great difference with the Christianity and the Islam that in turn they have Jewish and Israeli roots.
The Jewish elite sees from the fourth century that a Hebrew sect is getting out of hand. Impossible to stop it after the inverted play of the Jew Paul (San Pablo).
The Jewish elite of the past, like the one of now, moves powerful strands that change the lives of individuals, families, cities, countries, continents and even punctually “world” situations. Although states (countries) sometimes cover the crimes of this elite when they commit it against individuals and families.
The Talmud, a kind of Jewish religious tradition should be forbidden (they are in charge of hiding it) by considering the goyim, that is, the non-Jew, as an object that is assimilable to an animal and therefore can and should be sacrificed, And is the road that leads to ritual crime. From Jew to non-Jew. To almost all humanity !.
But this Talmud will be dealt with in another next entry on this blog.
Now we are going to reveal, how they move these high spheres of Judaism worldwide. With an example:
As we have anticipated and we all know, the Jew Paul, believing that the preaching of Jesus is still renewed Judaism, tries to go through the synagogues known as “half the world” to convince the Jews of the new way they are to follow. Well, the Jews do not pay attention. It is for them a “crazy” more, that comes with monsters of a better world, of course there in the skies, “here” you have to turn the other cheek.
Well, that’s when the Jew Paulo falls off the horse and not before. “I will convince the Gentiles, the non-Jews, the Goyim. They will listen to me, I have not traveled the earth so that no one will hear me.” And so Christianity begins. It spreads like oil in water and in the sixth century the Jewish elite decided to put a stop to “their” Hebrew sect stained by the gentiles and proselytizing that makes everything Christian touches. We already have the second religion of the book. The Jew hates Christianity, has become strong and is not of his race. You have to destroy it, and if not, destabilize it.
They choose the second. The Jews will never be many, few mingle with the goyim, but being few and needing no one else, they know that with money (and blackmail) one can buy the hearts and souls of men. The Jewish elite will create, will create for discord, the religion of the third book: Islam.
This time they are of their race, distant cousins. Like the Jews, they are Semites, cabreros of the desert. They are going to try to square the circle. They know them well, they can not be Jews and they will never be, they are goyim, but it is true that they are also like them, sons of Shem. The awakening, the other great fall of the horse will occur in a character, not any, well chosen, if Saul turned and the Jews did not realize what would happen later, now it will be the other way around, they will turn someone to have a timeless explosion And press the button when they find the right man: Mohammed.
Now they will create the third Hebrew sect. Without three, there is no human sacrifice in the “Alcazar”.
The mountain of Venus, pardon, Zion will be the key where the barbarism of the Jewish elite is hidden, unnoticed by olive trees and rocky terrain.
The Triune Gabriel is everywhere and the Jews are also. Judah, the great nation of hate that preaches in his sacred and oral writings. The Jewish elite. “Isis unveiled” that sleeps the night of the times. And who takes time from the site, to the place of origin ?: “He is never late …”

talmud

EL LENGUAJE DE “OCCIDENTE” (RUNAS)

wotan Vengo a traer una tesis donde el mundo académico de la Historia Antigua tiene una gran pereza en adoptar cualquier cambio en la estructura mental (hay muchos hallazgos nuevos que hacen cambiar de parecer y los habrá) en que se hayan imbuidos, fuerzan la entrada de nuevas formas de entender cómo la civilización europea no es como la cuentan.

Pequeños detalles pero que son grandes fallas que no hacen entender la verdad de nuestra civilización y no cambia el todo de Europa pero dando un rodeo incomprensible, le dan a “oriente” una medalla que no se merece simplemente por no haber llegadeo a la meta en esta competición.

Si se mantiene que la “lucha” de la humanidad antigua, y no tanto, es una partida entre la raza semítica y la indoeuropea, aria o nórdica, aquella metida en lo que nos respecta con calzador, siempre gana triunfos que no le pertenecen en aras de un “occidente” donde la infravalorada Thule, hiperbóreos, pueblos del norte o del mar Thuleson fábulas inventadas por los mismos descendientes y de sus enemigos los semitas. Esto no tiene sentido. Unos enemigos nunca pueden coincidir con sus contrarios en una “historia” inventada bien para elevar a un pueblo o para destruirlo mediante el recuerdo de sus azañas. O unos u otros, pero no ambos a la vez. Sería un sinsentido.

Europa no es orientalizada en absoluto en el II milenio antes de Cristo, en todo caso sería “occidentalizada” y crean las bases para lo que es la Europa de hoy en día. Pero los académicos, ridiculizan incluso a sus colegas, a los que se les ha ocurrido alguna vez, algo que hasta un niño de doce años podría al menos preguntarse que casi todo, fue al revés de como lo cuentan (ahora con internet se puede llegar a muchos documentos antiguos) para colgarle un premio al que no participó en dicho juego. A lo más serían árbitros, pero no jugadores.

Más extraño aún, cuando los propios occidentales, precisamente se ponen la indumentaria de juez y manipulan la lid contra ellos mismos por ser políticamente incorrecto siempre impulsado por una fuerza semítica (y judaica) que vino muy temprano a Europa con el cristianismo. Juez de línea o cuarto árbitro en la cancha y destructor y tejedora de velos semi-opacos para confundir (por miedo a que se idealice alguna ideología que ellos no quieren que aparezca en Europa, aunque se lleva en la sangre) el inicio de nuestra civilización y darle el podium al que no llegó primero.

No voy a juzgar si Jürgen Spanuth encontró Thule allá por el mar del norte pero sí meHelgoland guiaré de su espléndido trabajo por demostrarlo en su “La Atlántida“. El fin es el mismo, pero yo dejo a un lado este tema para fijarme en su estudio para sacar paralelamente una tesis pareja en el fondo y en la forma, aunque como digo, deformada con nocturnidad y alevosía. este autor dice:

Las expediciones militares de los atlantes, igual que ocurre con los cataclismos naturales y las catástrofes mencionadas por Platón, se han considerado sin más como del dominio de la fábula. Incluso los eruditos que llegan a admitir que dentro del relato de Platón «hay algún atisbo de verdad», como Adolf Schulten y Wilhelm Brandenstein —este último, titular de la cátedra de filología de la Universidad de Graz y el primero profesor de Historia Antigua residente durante muchos años en España— consideran todo lo que hace referencia a las campañas de los atlantes como «algo que flota entre las nubes» o niegan por completo tales expediciones. Hay que confesar que los datos que poseemos hasta ahora de las relaciones existentes entre las diversas potencias de la Edad del Bronce nos inclinan a este escepticismo. El hecho de que un pueblo haya atravesado toda Europa, luego el Asia Menor y haya llegado por fin a las puertas de Egipto con la intención de poner bajo su dominio «vuestro territorio (Grecia), el nuestro (Egipto) y todos los otros países que se hallan más acá del  estrecho» (Turneo, 25) parece a primera vista inverosímil. Se considera que el proyecto encaminado a unificar todos los países europeos y mediterráneos bajo un solo y único cetro es una concepción demasiado moderna para ser verdad entonces. Si es bastante sorprendente ya de por sí encontrar esta concepción escrita por Platón, lo es aún más si se reflexiona en los años transcurridos desde que se puso en ejecución y que tan cerca estuvo de verse coronada por el éxito. La cosa parecía increíble y por ello la opinión unánime ha rehusado admitir este pasaje del relato de Platón. Ha habido algunos que han intentado sacar partido incluso de esta inverosimilitud para demostrar el valor nulo en cuanto a documento histórico de la descripción platónica referente a la Atlántida.

Y no obstante, los papiros y los escritos contemporáneos demuestran que esta opinión tomada a la ligera es errónea. Examinaremos por unos momentos los datos relativos a las campañas bélicas de los atlantes y de este plan «paneuropeo», suministrados por Platón, comparándolos con las precisiones facilitadas por los documentos contemporáneos. Así podremos llegar a demostrar que Platón no ha sido más que un fiel transcriptor del relato hecho a Solón por el sacerdote egipcio de Sais. Platón aduce a este respecto lo siguiente: runas_2

1. Los pueblos del imperio atlántico habíanse «reunido y formado una potencia única con el propósito de dominar vuestro territorio (Grecia) y el nuestro (Egipto), así como a todos los países que se hallaban más acá del estrecho (de Gibraltar), en el curso de una expedición guerrera» (Timeo, 25).

2. En el curso de esta campaña los atlantes habían atravesado toda Europa, y habían dominado a toda Grecia con excepción de Atenas y habían pasado luego por Asia Menor hasta llegar a las fronteras de Egipto; país al que pusieron en un gran aprieto, pero al que no pudieron someter (Timeo, 24, 25; Cutías, 108).

3. Entre los países mediterráneos sometidos a los reyes de la Atlántida figuran: «Libia hasta Egipto y Europa hasta Tirrenia (Etruria)» (Timeo, 25, y Critias, 114). Las gentes de estos países tomaron parte también en la gran expedición militar.

4. La potencia atlante estaba constituida por un ejército muy bien organizado y equipado. Contaba con dotaciones de carros de combate y disponía de una flota guerrera poderosísima. Diez reyes —denominados «los diez»— bajo el mando supremo del rey de la Atlántida, tenían a su cargo la dirección de las operaciones (Critias, 119, 120).runas_1

5. La expedición de los atlantes tuvo lugar en el mismo tiempo en que ocurrieron las grandes catástrofes de la naturaleza. Es decir, hacia el año 1200 a. C., según hemos establecido antes.

Es un hecho innegable que alrededor del año 1200 tienen lugar sobre la tierra una serie de acontecimientos que guardan estrecha similitud con los que nos describe Platón en su relato sobre la Atlántida.

Los acontecimientos a que nos referimos son los que se denominan en historia con el nombre de «gran migración», «invasión doria», «invasión egea», «invasión iliria». Y en cuanto a los pueblos que tomaron parte en este éxodo en masa en sus momentos iniciales, se los designa como «pueblos del norte» o «pueblos del mar». runasf

Al lado de las inscripciones contemporáneas ya citadas, a las que Bilabel califica de «documentos del más alto valor histórico», nos ayudan en esta tarea infinidad de descubrimientos arqueológicos que contribuyen a levantar un velo sobre este período capital de la historia europea. Con estos datos nos será posible llegar a una reconstrucción de los mencionados acontecimientos.

Bajo el reinado del faraón Merneptah de la XIX dinastía, los libios y sus aliados penetraron en territorio egipcio procedentes del oeste. El agostamiento que sufría su país les impelió a buscar más al este, hacia Egipto, su subsistencia. En esta emigración les acompañaban sus mujeres e hijos. A las órdenes del príncipe Merije consiguieron los libios llegar hasta Menfis y Heliópolis, en donde se instalaron. runas

Momento crucial por el que Egipto nunca había atravesado desde los tiempos de la invasión de los hicsos. Merneptah, hallándose en el quinto año de su reinado, es decir, en el año 1227 antes de Jesucristo, resolvió alejar al invasor. Al tercer día de «epifi» (abril) tuvo lugar un gran encuentro cerca de Perir. Al cabo de seis horas de encarnizado combate el enemigo fue derrotado y buscó la salvación en la huida. Un rico botín cayó en las manos del victorioso faraón: 9.111 espadas de tres a cuatro «espanes» (de 22 a 24 cm.) de longitud, todas ellas de bronce. El número de los caídos fue el de 6.359 libios, 2.370 «gente del norte, originarios de los países del mar (atlantes)», 222 chekelescha (sicilianos) y 742 turuschas (etruscos).

Pero a pesar de que el enemigo (o sea la federación de libios y gente del norte) sufrió una gran derrota, volvió a reagruparse. La batalla de Perir fue sólo una entre muchas y sangrientas batallas. Fue asimismo el anuncio de una revolución mundial, de cuya magnitud y trascendencia no hay otro ejemplo en la historia antigua de la humanidad. Thule_1

Por las medidas que se tomaron por parte de los Estados situados en la región oriental del Mediterráneo, se deduce que no fue una cuestión sin importancia y que preveían, por el contrario, un terrible peligro.

 

En Asia Menor, los reyes hititas intentan conjurar el peligro firmando alianzas militares con Egipto y realizando grandes fortificaciones en su capital Boghaz-köy. Por último, en Egipto los faraones refuerzan el efectivo de sus ejércitos, reconstruyen las ciudades fronterizas, reclutan mercenarios y movilizan grandes contingentes de tropas. «Todo ello no son más que los signos precursores de la tempestad», según afirma el historiador Schachermeyr.

Hacia el año 1200 la tempestad prevista estalla con una violencia insospechada. Procedentes del norte penetran en Grecia poderosas formaciones de guerreros que invaden todo el territorio con la única excepción de Atenas, cuyos habitantes se hacen fuertes y resisten con gran heroísmo al invasor. esvastica_runa

Los pueblos del norte invasores llegan por vía terrestre, pero deben haber sido expertos constructores de naves y diestros marinos. Si escuchamos la leyenda, en Naupaktos, en el golfo de Corinto, construyeron una imponente flota con la que se hicieron dueños del Peloponeso, destruyendo y aniquilando a las flotas aquea y cretense. Luego desembarcaron en Creta, las islas del Egeo y Chipre.

Todo nos induce a creer que una parte muy importante de los conquistadores habíase segregado del cuerpo principal antes de que éste se dirigiese a Grecia. Atravesando el Bósforo, los invasores asolaron Troya (Troya VII b según los estratos arqueológicos)*. Ochenta años antes (Troya VII a) había sido ya destruida por la invasión micénica helena. Una cadena de ruinas y de destrucciones jalona esta ruta seguida por los invasores. Parece ser que éstos, «los que seguían la ruta terrestre», operaban conjuntamente con «los llegados por el mar», es decir, aquellos que, partiendo del Peloponeso, navegaban hacia Creta y Chipre.” ibera

Por tanto, existe una teoría que hubo una civilización desarrollada antes o en paralelo a la consagada semítica, creadora de toda inteligencia versus los “bárbaros” del norte. Y esta es que es total y radicalmente al contrario. Fue la civilización de los pueblos del Norte, lo arios los que trajeron la primera escritura al mundo conocido con intento de borrarlo por parte del academicismo de la Historia.

Ya lo expuso Donnelly en su obra publicada en 1882 y sus trece proposiciones, pues bien, en la décima, expone “Que el alfabeto fenicio, padre de todos los europeos, proviene del que ya se utilizaba en la isla-continente”. Se refiere a los nórdicos hiperbóreos. ibera_meridional

Las pinceladas y los autores empiezan a coincidir en el tema expuesto y por supuesto son ridiculizados académicamente no sólo al exponer nuevas ideas, sino por el simple hecho de tratar a la Atlántida como fenómeno plausible, y por esta fuerza, acorralar por los cuatro costados cualquier teoría que provenga, pueda ser acertada o no, del tema a tratar.

Dice Charles Berlitz en su libro “El misterio de la Atlántida”: “Todas las tribus primitivas trazaron dibujos, y en ocasiones los hicieron casi de la misma forma. Wirth, entre otros, ha llevado a cabo exhaustivos estudios sobre el uso de figuras y símbolos simples, como la cruz, la svástica, las rosetas, los círculos cruzados, etc. Todos ellos sugieren la relación existente entre la escritura a base de dibujos y los símbolos, que él llamó “la sagrada escritura primitiva de la Humanidad”. Como argumento en favor de la teoría de la difusión cultural a partir de la Atlántida, que él elaboró, cita entre otros ejemplos ciertos dibujos antiguos o tallas en que se representan barcos ceremoniales. Algunos muestran similitudes asombrosas, como si los artistas que trabajaban en puertos geográficos muy distantes hubiesen visto y dibujado las mismas embarcaciones:

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Representaciones prehistóricas y primitivas de barcos sagrados o “barcos del Sol”, encontrados en zonas tan distantes como Egipto, Súmer, California, España y Suecia.”

Sigue Berlitz: “Dado que, a diferencia de lo que le ocurría a Donnelly, ahora conocemos las numerosas conexiones existentes entre las lenguas indogermánicas y semíticas, no debemos asombrarnos cuando nos encontramos con palabras que se remontan hasta diversos y muy distintos lenguajes. Lo que aún nos sorprende, a pesar de todo, es el encontrar vocablos comunes allí donde no existió comunicación ni en forma de lenguaje ni ninguna otra, cual es el caso entre Europa y la América precolombina“. Y… “Pero el verdadero alfabeto, en que un número relativamente pequeño de letras separadas sirven para componer palabras, parece que fue inventado por los fenicios, alrededor del año 2000 o 1800 a.C., para luego difundirse en todas direcciones desde el Mediterráneo. Así se formaron una gran variedad de alfabetos, todos relacionados entre sí, pese a su diverso aspecto. Se cree que todos los verdaderos sistemas alfabéticos del mundo estarían vinculados al primero, que constituye la base y al que habitualmente se llama fenicio porque los mercaderes de Fenicia fueron al parecer los primeros que lo utilizaron.”runa_3

Todo esto lleva a una teoría que va más allá. Si los egipcios no tenían la forma “rúnica” de escritura, que era como todos sabemos la cuneiforme y la geroglífica, estamos en un posible fraude histórico con doble sentido. Si los pueblos nórdicos emigraron y conquistaron Europa y Asia Menor por motivos de unos desastres naturales desde septentrión, al menos, que se sepa del 2000 al 1200 a de C. con una escritura muy marcada con el nombre de Runas, cómo es posible que fenicios, íberos, dorios, etruscos, celtas, frisios, germanos, tartesos y toda clase de pueblos indoeuropeos y semíticos tuvieran una variante practicamente tan similar, que hay que estar ciego para no ver que son runas toda escritura de la época, menos la egipcia, precisamente, ellos, que no fueron “conquistados” por la migración nórdica.egipto

Esta sería la prueba de que la idea a ser impuesta, cambia de sur a norte. Hubo una civilización hiperbórea, aria que choca frontalmente en todo aspecto ético y estético y que fueron ellos los que trajeron la escritura a Europa. No fue semítica la creación de la escritura en Europa. Los hijos de Sem, la absorvieron de estos invasores del norte que empezaron a darle forma a Europa.

Aquí entra el tema espiritual y metafísico. La lucha de los pueblos arios contra los semíticos. Gracias a estas migraciones-conquistas, Europa no se orientalizó y dio lugar a las civilizaciones que dieron forma al continente con Grecia y Roma a la cabeza. Pero las medallas de Olimpia se la tenía que colgar la raza semítica. Más incomprensible si cabe. Esas fuerzas del destino. Pero a cada uno lo suyo.runas_3

Por tanto la semilla semítica entra en Europa con el cristianismo como idea y ahora se nota que estamos sucumbiendo a la llamada de las ramas que crecen hace 2000 años. Sigue Berlitz: “El papa san Gregorio Magno, por ejemplo, ordenó la destrucción de la literatura clásica, “por temor a que distraiga a los fieles de la contemplación del cielo”. Amru, el conquistador musulmán de Alejandría, donde se hallaba la mayor biblioteca de la Antigüedad —más de un millón de volúmenes— utilizó los rollos de manuscritos de los clásicos como combustible para calentar los cuatro mil baños de la ciudad durante seis meses. Amru argumentó que si los libros antiguos contenían información ya existente en el Corán, eran superfluos, y si la que encerraban no estaba allí, no tenía valor alguno para los verdaderos creyentes”. griego_VII_a_C_

Así es como deconstruyen la civilización sabiendo muy bien lo que hacían.

Berlitz: “Nadie sabe qué referencias a la Atlántida pueden haber ido a parar al agua caliente de los baños de los conquistadores árabes, ya que Alejandría era tanto un centro científico como literario. Los conquistadores españoles del Nuevo Mundo continuaron esta destrucción de antiguos documentos. El obispo Landa destruyó todos los escritos mayas que pudo encontrar en la península del Yucatán, con la excepción de unos seis que ahora se guardan en museos europeos.”

Y Donnelly en sus puntos: ibera_1

3. Que la Atlántida fue el lugar en donde el hombre se elevó por vez primera de un estado de barbarie a la civilización.

4. Que con el discurrir del tiempo la isla se convirtió en una nación poderosa y muy poblada. La gran densidad demográfica impulsó a los viajes, lo que hizo posible que las costas del Golfo de México, de los ríos Missisipi y Amazonas, las del Pacífico en Sudamérica, las del Occidente de Europa y África, las del Báltico, el Mar Negro y el Caspio fueran pobladas por comunidades civilizadas.

Y los judíos a lo suyo, lo que mejor hacen. El trabajo se lo realizan las otras dos religiones semíticas. Y el hecho de no poder entenderse como trinidad religiosa es que al final se han convertido en secta triangular, amén quien es la más antigua. Entre sectas que vienen de la misma raíz, no pueden más que no entenderse, y por abajo, hasta odiarse. Pero sí pueden obtener resultados y objetivos comunes. Y esto es, que los arios sean una raza secundaria (doblegada) por el semitismo, y cuando saca la cabeza, se la corta con hierro cristiano, mano musulmana y cerebro hebreo. Como quedó demostrado con la Paz de Westfalia, el Dictado de Versalles o la gran Guerra que va de 1914 a 1945, y ahora dormida con opio musulmán soplado por la sinarquía judía. esvastica_runa_1

Y aunque todo esto fuera una ilusión, es cieto que tras la sombra hay una luz, un sol, y entre los dos, la idea está como monolito que perdura en el tiempo, entrópico que aterriza en el espacio, terrenal. La cabeza aria, vuelve a renacer.

G.R-M.

 

* Las excavaciones emprendidas por Schliemann pusieron de manifiesto en el emplazamiento de Troya varias ciudades superpuestas, construidas en épocas diferentes. Esos niveles arqueológicos se indican con las cifras I, II, III, etc., empezando por el nivel inferior. Los vestigios de Troya VII a corresponden a los de la ciudad contemporánea de Homero; los del nivel VII b a la ciudad destruida por los «pueblos del norte» en el momento de su llegada a Asia Menor.

runa_odal

 

TARTUS (Telegrama)

Putin_1 Vengo a darle la bienvenida a Rusia en el conflicto de Siria. Sin Assad Siria se “libianizaría”. Occidente tendría que haber actuado hace unos cuatro años. No tendríamos esos refugiados. Todo se desplaza hacia Oriente. También Europa. Esta está “guiada” por una raza semita. La verdadera Europa ahora es Rusia. Muchos europeos estamos y nos identificamos con Putin. Razón sencilla. Hace lo que creemos justo. Justo lo contario de los que nos gobiernan en esta Europa. La Europa de ellos. No es la mía. No la reconozco. No creer la propaganda-noticia que nos dan: Las bombas de los “occidentales” no matan civiles. Las de los rusos muchos. Soy prorruso. ¿Y tu?.

G.R-M

SÍNTESIS DE UNA EUROPA CONVULSA

EuropaEuropa es un continente que va a la deriva por:

– Europa tiene un nivel muy bajo de políticos. No llegan a estadistas.

– Son incapaces de ver a Europa en su contexto real, por tanto no toman las ideas adecuadas.

– Si las tuvieran que realizar, por los puntos anteriores, serían incapaces de asumirlas (bien por cobardía, bien porque se aburguesan o entran en la espiral de una casta política que sustituye a aquella). Refugiados1

– Esto ya pasó en otro tiempo: el Comunismo, el Fascismo y el Socialismo Nacional tenían en común el concepto antiburgués y antidemocrático. No por ser incompetentes en sí con aquellos, sino por no funcionar adecuadamente en lo que exigía la mayoría de los europeos que convivían en la época de los “ismos”.

– La UE no gobierna para los europeos, lo hace para los que no están dentro de dicha unión. Esto es el mayor contrasentido que se ha dado en un país, confederaciones o continentes unidos. Refugiados

– Somos títeres de nosotros mismos. La libertad, por la que tantos europeos han muerto entre ellos no la pueden borrar los que vienen de fuera.

– ¿Europa está en la OTAN? ¿Por qué no destruyó esta a ISIS en el primer momento? ¿Por qué no les mandamos los refugiados a Israel y a EE.UU.?

– Europa tiene un problema muy grave fronterizo por culpa de aquellos dos países y “sus primaveras árabes”. Merkel

– Europa no quiere al Islam. El Islam tampoco quiere a Europa. (Muy sencillo, el código civil del Islam se basa en el Corán).

– Europa debe ser una confederación de naciones que tenga tres puntos básicos en común: 1) la defensa de sus fronteras. (Aquí está también el problema de la inmigración descontrolada). 2) El bienestar de sus ciudadanos y el reparto de la riqueza que a todos nos pertenece. (Aquí también está también el problema de la inmigración descontrolada) y 3) Ante la “debilidad” de Europa, no esperar acontecimientos, hay que adelantarse a ellos y no hacer de ella un “hospital” mundial.

– Europa es Occidente, pero ¿todo Occidente es Europa? En el problema sirio, Rusia está haciendo de Europa (lo que debería hacer), no de Occidente. Putin

– Gracias a vuestra participación, esta síntesis me gustaría convertirla en análisis…

G.R-M.