MARIANO EL “CORTO” (O LA POLÍTICA EXTRATERRESTRE)

ImagenTodavía hay políticos que barruntan con feliz cara y mejor sonrisa que la rabia de la ciudadanía (antes pueblo) no va con ellos. Que es un odio de amargados e infelices, que la necesidad y la incertidumbre no es de personas civilizadas, cuando al contrario, los gobernantes han de evitar que un país sienta en sus carnes la incomprensión intelectual y material de una premura a la que tienen derecho como ciudadanos de un país.

Que Rajoy no tienen sangre en las venas es manifiesto, pero no es un problema político, es personal. Los tiempos de un ministro no son los de un presidente. En este caso digamos que fue mejor ministro, que te dan una política y tu la ejerces, que un presidente, que es quien las marca. La diferencia es notoria y la distancia bien larga. Imagen

Tan larga y espaciosa como distancia entre ciudadanía y gobernantes. De estos ahora hay dos clases (la oposición también gobierna) los que son funcionarios del Estado y los que no. Estos últimos se agarran al poder sobre todo los que no han tenido ni oficio ni beneficio más que a costa del juego político desde su más tierna juventud. Estos hacen un daño atroz por oportunistas convenencieros y obtusos. 

Los funcionarios es otra cosa. No peor, por imposible, sino muy diferente. Vaya por delante que tengo familiares funcionarios y que todos se han ganado el puesto con su sudor y el puesto les pertenece, han de estar bien retribuidos y además son necesarios. Pero hay una cuestión de percepción importante. El empleado del Estado, cuando pasan pocos años, deja abrigar una cierta falta de empatía con el desempleado. Esto lo noto en mis parientes. intrínsecamente no va con ellos, no lo sienten, se vuelven incapaces de sentir en sus carnes el desempleo y por tanto imposible colocarse en la mente de un parado. Una especie de psicópata que no siente nada por este mal ajeno.Imagen

No me cabe ni una duda, que aún por inepto, Rajoy tiene este mal que en circunstancias normales para un trabajador público, no afecta nada a los demás, incluso, será quizás el único que pueda aportar el sueldo a una familia (vuelvo a repetir, los funcionarios son imprescindibles) no es lo mismo respecto a una persona que gobierna un país pero parece no ser ciudadano de este, por ser extra, estar fuera de. 

Y perdonar, pero disculparlo siempre con la flema gallega, es un insulto a estos compatriotas.

Nos ha salido un extraterrestre un poco cortito. La gamba quiso ser jamón pero se quedó en el mar. El mar de la incertidumbre. La tormenta de los cobardes. Y los bufones no quieren salir del cuadro. ¿No te dejan ver el exterior? ¿Con quien te tomas el café los fines de semana?

¿Pero qué carallo te  pasa, Rajoy? La necesidad no entiende de tiempos y el tiempo no da de comer.

                                                                                                                                               G.R-M.

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LAS IDEAS ECONÓMICAS NACIONALSOCIALISTAS (V)*

images (1)Rajoy, esta frase es para tí: “El Pueblo no vive para la Economía, y la Economía no existe para el Capital, sino que el Capital sirve a la Economía y la Economía al Pueblo”. Adolfo Hitler.

La Economía en la Nueva Alemania

Según las ideas predominantes se entiende por política económica a la reglamentación de todas las medidas relativas a la producción, distribución y consumo de aquellos productos capaces de satisfacer las necesidades vitales del hombre. Imagen

Estas cuestiones han permanecido esencialmente iguales a través de los tiempos y no se modifican, cualquiera que sea el carácter cultural, social y político del país en que se desarrollan. Sin embargo, el camino de su realización ha sufrido grandes variaciones en los diversos períodos históricos y en los distintos países; e igualmente, las clases sociales que han sacado beneficio del desarrollo económico no han sido siempre las mismas. En la economía capitalista predominaba el principio del beneficio egoísta de la explotación de la fuerza productiva humana para asegurar al patrono el máximo de ganancia. Como reacción lógica contra este sistema, que en la Alemania de hoy está eliminado para siempre, surgió la teoría económica marxista-socialista, que tiene como fundamento la lucha de clases, la quimera de la separación completa entre el obrero y el patrono, la victoria absoluta del proletariado sobre el capitalista- aún a riesgo de que al desaparecer este se puede llevar a la Economía a su completa ruina.

Las Ideas Económicas Nacionalsocialistas Imagen

El principio fundamental de la Economía en la nueva Alemania, que como todas las otras exteriorizaciones de la ideología nacionalsocialista está inspirada en la noción de la comunidad, es completamente distinto al de la doctrina marxista. Según la concepción nacionalsocialista, las fuerzas que un pueblo puede desarrollar por si mismo psicológica y físicamente, así como aquellas que encierra el país por él habitado y que hace aprovechables, representan la totalidad de las posibilidades nacionales y constituyen el patrimonio efectivo de la nación. La Economía de un pueblo, el desarrollo y el progreso de estas fuerzas son a la vez el custodio y el símbolo del patrimonio nacional. Por esta razón todo el que intervenga en la Economía, sin distinción del lugar que le esté designado, ni el grado de su actividad, deberá sentirse responsable frente a la comunidad de ese pueblo. Imagen

En el Estado nacionalsocialista, la calidad de colaborador en la obra económica crea una obligación, tanto mayor cuanto más importante sea la parte que toma el individuo en la administración del patrimonio colectivo. En realidad, todo alemán tiene una parte, mayor o menor, en la administración de este patrimonio, aún cuando no tenga más que administrar las horas de trabajo que realizan sus manos o las fuerzas naturales de su cuerpo, de las cuales dispone.

Así, el obrero cumple con su deber hacia la colectividad cuando, imbuido del sentimiento de camaradería y con una conducta digna como miembro del personal de una empresa cualquiera, ejecuta con el máximo esmero el trabajo que se haya impuesto, haciendo uso cuidadoso de los materiales o herramientas que se le hayan confiado. Así también, el campesino cumple con su deber como miembro de la comunidad entera cuidando con el mayor afán el suelo que le ha sido entregado por el pueblo para trabajarlo y obtener de él el mayor Imagenrendimiento posible. El campesino, en su calidad de encargado de suministrar la alimentación del país, debe hacer llegar al pueblo los frutos de su campo en condiciones tales que estén al alcance de todos sus compatriotas trabajadores. Del mismo modo, el jefe de una empresa cumple con su deber cuando en su calidad de fabricante, industrial, artesano o comerciante se siente como investido de una cargo oficial; esta convicción interior influye en el éxito de su obra, es decir, en la rentabilidad del trabajo a que se dedica su empresa.

Decía hace dos años el Dr. Hjalmar Schacht, presidente del Erichsbank y ministro de Economía, en su conocido discurso de Königsberg: “Todos estamos metidos en un barco; no nos queda más que un camino: confiar en su navegabilidad y en el capitán que lo gobierna: El Reich y su Führer”.

En la nueva Alemania esta subordinación de la economía a la comunidad nacional está claramente expresada en el programa del Gobierno, expuesto por el Führer en su primer discurso ante el Reichtag. En aquella ocasión decía Adolfo Hitler: “El Pueblo no vive para la Economía, y la Economía no existe para el Capital, sino que el Capital sirve a la Economía y la Economía al Pueblo”. Imagen

La Economía nacionalsocialista se caracteriza, además, por los postulados del “derecho al trabajo” y el “deber de trabajar bien”. La economía política de Adolfo Hitler es la suma de todas las medidas de carácter económico que tienden a facilitar la conservación del pueblo en su totalidad y la existencia de cada uno de los compatriotas dedicados al trabajo y es considerada por él como el cumplimiento general del deber para la conservación de la comunidad y del poder del Estado. Imagen

La misma ideología se aplica también a las relaciones comerciales. “Oferta y demanda” permanecen los factores que regulan los precios en este terreno. Sin embargo, de acuerdo con la doctrina nacionalsocialista, deberá ser desarrollado un orden económico
que incorpore el deber moral de la Economía -basado en la comunidad de todos los elementos productores que pertenecen a un pueblo- a todas sus manifestaciones, lo mismo en la producción que en el mercado. Por esta razón, el Estado nacionalsocialista Imagen
se ha hecho cargo de la organización de la producción y del mercado. El egoísmo, desde luego comprensible, del empresario particular no puede dañar más a la colectividad, cual era el caso en la Alemania anterior a Hitler; la utilidad obtenida por el particular resulta en provecho de la comunidad entera.

Otro postulado de la Economía política nacionalsocialista dice que la Economía es también una “cuestión de capacidad”. Hitler lo ha expresado ya claramente en una ocasión, en que uno de sus más fanáticos partidarios insistía en la “unificación” en el sentido de que empresarios inteligentes, que no fueran del Partido debían ser Imagenlanzados fuera de sus puestos y sustituidos por camaradas, que, si bien eran buenos combatientes políticos, carecían del necesario talento comercial y técnico. La experiencia adquirida en los primeros meses de la toma del poder obró en esta cuestión de una manera convincente; y puso de manifiesto los peligros de tal acción para la estabilidad de la Economía. La Economía es un organismo de una sensibilidad excepcional “y todo trastorno, cualquiera que sea el sitio de donde provenga, es de acción tan perturbadora como la de la arena echada en una máquina”.

*Cesare Santoro. “El nacionalsocialismo” Escrito en 1938. Periodista.

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OBREROS OCUPADOS (III)* Y LA POLÍTICA DE LOS SALARIOS (IV)*

ImagenAhora, que por desgracia está tan de moda la economía y con ella la salud de un país, vamos a exponer unos capítulos que tratan del tema en la época que va de 1933 a 1938 en la Alemania Nacionalsocialista. Estos subcapítulos (en concreto del cap. VIII y IX) y que lo pondremos por secciones, están sacados del libro escrito por el periodista italiano Cesare Santoro* titulado “El nacionalsocialismo”. Aún no había estallado la guerra, y países limítrofes intentan copiar la fórmula de tan inesperado resultado económico y social de esta Alemania criticada, vilipendiada, acosada y denostada por la prensa extranjera y sus poderes de comunicación amparados por gobiernos que desde hacía mucho tiempo, no querían verla renacer de sus cenizas. Santoro escribe este libro siendo testigo in situ de tan gran esfuerzo de un pueblo y sobre todo y todos a una, que el dirigente de un país tenga las cosas claras y apueste por ello sin titubeos. Antítesis de nuestros políticos actuales, que en general lo que piensan es, que cuando la economía la arreglen otros, su país irá detrás de ellos pero no saben ni el por qué ni el cómo ni cuándo, perdiendo así toda soberanía, ya no nacional, que importa y mucho, sino continental. Por supuesto hay que hacer un esfuerzo de transformación intelectual y de palabras aplicadas a conceptos, ya que el mundo ha cambiado a velocidad de vértigo en estos ochenta años transcurridos, pero los países y sus ciudadanos seguimos intentando conseguir lo mismo. Bienestar en el presente y promesa de futuro. Sé que el lector será benevolente e interpretará la lectura en clave social y económica. Y hay muchos que pensamos que esta verdadera Revolución y no otra fue la causa de la guerra. Por tanto entren en la lectura sin prejuicios prefabricados. La obra fue escrita en 1938. Pasen y lean.

ImagenObreros ocupados y parados en años anteriores (promedio anual)

La victoria en la batalla del trabajo en Alemania la han reconocido hasta los más incrédulos economistas del extranjero. Así, por ejemplo, el nuevo plan de procuración de trabajo de los socialistas franceses se apoya taxativamente sobre el modelo alemán y
recomienda al gobierno francés su imitación. El director de la Oficina internacional de trabajo, que en su memoria anual de 1934/35 dudaba de la eficacia de las medidas alemanas, tuvo que confesar en su último informe el resultado favorable de la batalla del
trabajo en Alemania.Imagen

Esta procuración de trabajo, desde la introducción del servicio del trabajo obligatorio en la primavera de 1935, ha tomado nuevos rumbos. La ejecución del plan de defensa nacional ha favorecido la ocupación obrera en una serie de industrias. El nuevo plan cuadrienal, que Adolfo Hitler anunció en el Congreso del Partido en 1936, trata de independizar al Reich del extranjero en la cuestión de las materias primas y abre un enorme campo para trabajos que más tarde, una vez terminado el rearme, pueden dar ocupación a los obreros que hayan quedado libres de sus actividades en las industrias militares.

La cantidad de trabajo en Alemania es actualmente tan grande que en una serie de oficios, sobre todo de la construcción y de la metalurgia, se nota una falta sensible de obreros especializados y se ha hecho incluso necesario fijar los proyectos para obras
públicas con arreglo al lugar y al tiempo en que han de realizarse. Imagen

Se calcula que en el curso del año actual hará falta más de medio millón de obreros.

Una vez hecha la incorporación de los últimos obreros sin trabajo queda todavía una reserva de obreras. Actualmente, de los 20,4 millones de obreros y empleados con trabajo 6.380.000 son mujeres. Los esfuerzos se orientan a colocar a las obreras jóvenes en aquellas labores adecuadas para la mujer. Como consecuencia en febrero de 1938 se publicó una disposición sobre el “servicio intensificado de las obreras en las labores domésticas y agrícolas” en la que se decreta que las mujeres solteras de menos de 25 años no podrán colocarse en lo sucesivo en empleos públicos o privados si antes no han trabajado durante un plazo mínimo de un año en el servicio doméstico o agrícola. Imagen

Además, se continúan los esfuerzos que tienden a instruir a los obreros ocupados en industrias estacionadas por las circunstancias para colocarlos en aquellas otras donde existe gran demanda. Otro tanto se puede decir de las personas que ejercen una actividad independiente: comercio ambulante, trabajo casero ola más pequeña industria que económicamente considerados son contraproducentes. De aquí que las licencias para ejercer el comercio y los oficios ambulantes hayan sido controladas y limitadas.

De gran importancia es una nueva “disposición sobre las reservas de obreros con destino a servicios nacionales de carácter especial”, dictada a fines de junio de 1938. en virtud de esta medida se instituye un Servicio General del Trabajo para todos los alemanes sin distinción de sexo, edad o profesión. todo alemán apto para el trabajo puede ser obligado provisionalmente a prestar servicio en el puesto a que se le destine o a someterse a una instrucción determinada. Este decreto es válido sólo para aquellos trabajos nacionales cuya especial importancia no admite postergación; el comisario del plan cuadrienal decide en estos asuntos.

La política de los Salarios Imagen

Las cuestiones de la procuración de trabajo y del nivel de salario están íntimamente unidas entre sí.

Ya en el año de 1933 la consigna para esta política era: conservación del nivel del salario. Esto implica la imposibilidad de descenso en los jornales, pero al mismo tiempo imponía a los obreros a sueldo la necesidad de posponer sus deseos de mejora a los grandes proyectos que el nuevo gobierno se había planteado: eliminación del paro forzoso y restauración de la soberanía de la defensa nacional. Incluso hoy mismo, en que ya el primero de estos proyectos está resuelto y el segundo casi ya terminado, el nacionalsocialismo se defiende contra aun aumento de los salarios si no se justifica por otro correlativo en la producción.

Hitler se ha expresado varias veces con la mayor claridad sobre este punto. El 1.º de mayo de 1937, ante millares de obreros reunidos en la plaza del Lustgarten de Berlín, manifestó lo siguiente: Imagen

“Es muy fácil dirigirse hoy a un pueblo y decirle: vamos a aumentar sueldos, honorarios y salarios y mañana aumentaremos los precios. Y es muy sencillo decir: vamos a reducir la jornada de trabajo, esto es, el rendimiento, y, además, vamos a aumentar el jornal. Por el momento esto produciría una impresión de popularidad, pero la quiebra sería inevitable puesto que el individuo no vive de un jornal de papel sino de la suma total de la producción de todos sus conciudadanos. Lo que consumimos son bienes productivos necesarios para nuestra existencia. He aquí el principio fundamental más importante de la política económica nacionalsocialista: los bienes productivos deben ser creados ya que su aumento significa una elevación del nivel de vida, un mejoramiento general.
Esto es duro, bien lo se, pero yo no puedo hacer nada, ni ninguno de nosotros para modificar lo que la naturaleza ha establecido; un pueblo solo tiene algo si trabaja, si es activo, si se esfuerza en aumentar su producción para encontrarse entonces en condición de poner la masa de la producción frente al poder adquisitivo. Esto es lo decisivo. Y créanme ustedes: también nosotros podríamos hacer lo mismo que vemos en otros países que siguen el principio inverso: aumento del jornal, a continuación aumento de los precios al doble, al triple, luego doble aumento del jornal y a continuación un nuevo aumento de los precios, después desvalorización y a consecuencia de esta un nuevo aumento de jornales, y entonces con fundada razón aumento de precios. Nosotros también podríamos obrar así: la realización de nuestro principio es más difícil pero es más seguro y también más probo.” Imagen

Esto quiere decir que, en la eterna competencia entre el jornal y el precio, Hitler quiere evitar que la victoria final pertenezca a este último, como ha ocurrido de ordinario. el Canciller prefiere mejorar las condiciones de vida del obrero no solo mediante el fomento del trabajo sino, además por las reformas implantadas en lo concerniente al permiso y a las vacaciones y cobre todo por la creación del hogar propio para el y para su familia; quiere, además, que se fomenten los servicios de asistencia complementaria al personal obrero, por ejemplo: alivio en caso de necesidad especial, sobre todo, por defunción; socorro de enfermedad; suplementos en metálico a los enfermos; socorro a las parturientas, subvención matrimonial; donativos jubilares, donativos de patatas y de carbón; gratificaciones de fin de año; participaciones en las ganancias (también en forma de aguinaldo); compensación del tiempo de trabajo perdido, indemnización extraordinaria del salario en los días festivos en casos no comprendidos entre los ya determinados actualmente por la ley; subsidios o abono de jornales durante los ejercicios militares; subsidio o indemnización con motivo de asistencia a cursos, y Imagendemás actos del Partido y de sus asociaciones afiliadas; fomento de los viajes y reuniones de la organización “Fuerza por la alegría”; subsidio de vacaciones; paga familiar complementaria al salario; paga complementaria infantil; fomento de la instrucción, especialmente para hijos de obreros, etc.

El mantenimiento del nivel del salario se ha conservado estrictamente en cuanto se refiere a los establecidos por tarifa. El aumento de este nivel solo tuvo lugar al principio, sobre todo como consecuencia del incremento del trabajo, del aumento en la duración de este y de una elevación de las pagas por trabajos a destajo. En este sentido también influye de un modo inevitable la falta de obreros especializados y el aumento de trabajo que por cierto tiempo ha resultado del plan cuadrienal. A la vez ha habido una acomodación de los salarios en ciertos ramos de la industria que hasta entonces habían permanecido desiguales. Imagen

A las tareas del plan cuadrienal en realidad pertenece también la eliminación de ciertas tensiones sociales que pudieron haber surgido de una coyuntura particularmente favorable para algunas ramas de la industria, dando origen con facilidad a un pago de jornales que implique preferencia. En los ramos de la construcción y de la industria metalúrgica, especialmente favorecidos, hubo que transigir necesariamente con algunas limitaciones pasajeras en la libertad de cambiar el puesto de trabajo. Para completar esta disposición, en junio de 1938, fueron concedidos plenos poderes a los agentes fiduciarios nacionales del trabajo para impedir, también en casos aislados, el desarrollo exagerado e indeseable de estos traslados. Las tensiones sociales debidas a las diferencias de jornal pueden ser contrarrestadas con mayor eficacia por la implantación general del principio del salario según el rendimiento; esta es la finalidad que se persigue. Imagen

Próxima entrada: Las ideas económicas nacionalsocialistas.

LA LUCHA CONTRA EL PARO FORZOSO (II)*

ImagenAhora, que por desgracia está tan de moda la economía y con ella la salud de un país, vamos a exponer unos capítulos que tratan del tema en la época que va de 1933 a 1938 en la Alemania Nacionalsocialista. Estos subcapítulos (en concreto del cap. VIII y IX) y que lo pondremos por secciones, están sacados del libro escrito por el periodista italiano Cesare Santoro* titulado “El nacionalsocialismo”. Aún no había estallado la guerra, y países limítrofes intentan copiar la fórmula de tan inesperado resultado económico y social de esta Alemania criticada, vilipendiada, acosada y denostada por la prensa extranjera y sus poderes de comunicación amparados por gobiernos que desde hacía mucho tiempo, no querían verla renacer de sus cenizas. Santoro escribe este libro siendo testigo in situ de tan gran esfuerzo de un pueblo y sobre todo y todos a una, que el dirigente de un país tenga las cosas claras y apueste por ello sin titubeos. Antítesis de nuestros políticos actuales, que en general lo que piensan es, que cuando la economía la arreglen otros, su país irá detrás de ellos pero no saben ni el por qué ni el cómo ni cuándo, perdiendo así toda soberanía, ya no nacional, que importa y mucho, sino continental. Por supuesto hay que hacer un esfuerzo de transformación intelectual y de palabras aplicadas a conceptos, ya que el mundo ha cambiado a velocidad de vértigo en estos ochenta años transcurridos, pero los países y sus ciudadanos seguimos intentando conseguir lo mismo. Bienestar en el presente y promesa de futuro. Sé que el lector será benevolente e interpretará la lectura en clave social y económica. Y hay muchos que pensamos que esta verdadera Revolución y no otra fue la causa de la guerra. Por tanto entren en la lectura sin prejuicios prefabricados. La obra fue escrita en 1938. Pasen y lean.

La lucha contra el paro forzoso.

Cuando Adolfo Hitler se hizo cargo de los asuntos del Estado, en enero de 1933, el número de los obreros ocupados en Alemania Imagenhabía descendido a 11,5 millones y el de los sin trabajo había subido a 7 millones, de los cuales 6 estaban registrados en las
oficinas del trabajo. El paro forzoso incluyendo a las familias de los obreros sin trabajo afectaba a casi un tercio del pueblo alemán. El socorro a los obreros parados creció hasta llegar a la cifra de 3.150 millones de marcos, mientras que los ingresos por contribuciones descendieron a 6.600 millones de marcos.

Los últimos gobiernos, antes de hacerse cargo del poder el nacionalsocialismo, trataron de disminuir el paro con la adopción de medidas de gran amplitud para la procuración de trabajo (Programa-Papen, agosto de 1932: 2.000 millones; programa de Imagenemergencia de 1933: 2.700 millones de marcos). A estos programas les faltó una dirección unitaria y el vasto frente que pudo crearse después gracias a la aportación de medios poderosos. No era posible llevar a cabo una acción de tan grande envergadura sin la confianza del pueblo en su gobierno y sin una centralización orgánica de todas las fuerzas, factible solamente en el nuevo Estado.

Las medidas tomadas por el gobierno nacionalsocialista para la procuración de trabajo se dividen en:
1.º Procuración inmediata de trabajo mediante la concesión de trabajos públicos adicionales y adjudicaciones;
2.º Procuración indirecta de trabajo por medio de la aportación de medios públicos y facilidades contributivas para el estímulo de la iniciativa privada;
3.º Fomento de las admisiones de obreros mediante anticipos públicos y facilidades en los impuestos;
4.º Disminución de la demanda de trabajo por medio de la retención de los obreros fuera de la esfera económica.

Al primero de estos postulados se aplicó el programa de Reinhardt (llamado así según el nombre del joven e inteligente Secretario Imagende Estado del ministerio de Hacienda, Fritz Reinhardt) de fecha 1.º de junio de 1933, que puso en circulación bonos del tesoro para
el trabajo, por valor de 1.000 millones de marcos para la ejecución de trabajos públicos de gran valor y de utilidad nacional. Se trataba de trabajos de construcción y renovación de edificios administrativos y de viviendas, puentes y otras construcciones semejantes, canalizaciones fluviales, construcción de canales, puertos, reparaciones de carreteras, etc., es decir trabajos que casi exclusivamente beneficiaban a la industria de la construcción, pero que también originaron una acción vivificadora en toda la economía nacional. Mediante la incorporación de muchos obreros desocupados en el organismo de la producción se aumentó, con el poder adquisitivo de las masas, el movimiento de ventas de los productos alimenticios y aquellos de necesidad cotidiana: como consecuencia surgieron nuevos y numerosos trabajos.

Además, el programa Papen proporcionó 302 millones de marcos y el de emergencia 600 millones, que aún quedaban sin consumir; la mayor parte del plan de trabajo de estos dos programas no se había realizado aún al tomar el poder el nacionalsocialismo. Finalmente, estaban a disposición de este plan 360 millones, en forma de cupones de crédito sobre impuestos.

A esto hay que agregar la grandiosa obra de las autopistas nacionales para la que se destinó la cifra de 3.500 millones de marcos, distribuidos en un período de construcción calculado en 6 o 7 años. Luego siguió una considerable ampliación de las obras de almacenes, muelles, etc., de los ferrocarriles (unos 1.000 millones de marcos) y de los servicios de Correos del Estado así como una notable intensificación de los trabajos públicos de emergencia promovidos por la oficina del trabajo y de seguro contra el paro. Mediante una suscripción pública, a fines de 1935, para el fomento del trabajo nacional se redondeó, junto con los medios de que ya se disponía, la cifra de 5.518 millones de marcos, destinada a trabajos de emergencia.

ImagenEl proyecto de las autopistas nacionales abarca la construcción de 7.000 kilómetros. Más de 100.000 hombres tienen ocupación durante varios años y muchos otros miles reciben indirectamente pan y trabajo de las industrias relacionadas con esta obra. El plan
surgió por iniciativa de Adolfo Hitler quien, en 1933, pocos días después de la toma del poder, proclamó la consigna de la “motorización”, que dio además un gran impulso a la industria del automóvil. Imagen

Dada la precaria situación de la economía alemana, estos medios de tan colosales proporciones para el fomento del trabajo no se podían procurar ni por el camino de los impuestos ni por el de los empréstitos. Los fondos necesarios para estos trabajos se obtuvieron y se obtienen por medio de giros, de manera que el empresario, a quien se le encarga la construcción de una obra pública, gira sobre uno de los institutos de crédito especialmente autorizados por el Reich. .

El Reichbank está dispuesto a redescontar estos giros y el Estado se obliga a hacerse cargo del costo derivado de tal operación de crédito y de cancelar paulatinamente los giros de procuración de trabajo.

Este genial mecanismo tenía en cuenta las posibilidades del mercado monetario y de capitales y adoptó la necesaria ampliación de crédito a la capacidad de la economía nacional. Esto ha hecho posible que a pesar del enorme movimiento de dinero producido por el programa de trabajo se haya evitado toda clase de trastornos en la política monetaria y de créditos. En efecto, la circulación monetaria durante la ejecución del programa se elevó solo 250 millones de marcos, aproximadamente.

El segundo medio para aumentar las posibilidades de trabajo era el indirecto que consistía en fomentar de un modo general la iniciativa privada mediante anticipos para la construcción y renovación de viviendas y en reducir los impuestos sobre las inversiones nuevas de capital. Imagen

Todos los créditos, anticipos y reducciones de impuestos, que desde el 30 de enero de 1933 se han concedido en la nueva Alemania, están dedicados a un fin determinado. Su fin inmediatamente, relacionado con el fomento del trabajo, estimula y apoya la
colaboración. Este principio fue proclamado por Adolfo Hitler en la fiesta del trabajo nacional del 1.º de mayo de 1933:
“Pueblo alemán, créeme que no hay que buscar en las estrellas la solución del problema del trabajo. Tu mismo debes ayudar a resolverlo, con inteligencia y confianza hacer todo lo posible por procurar trabajo. El empresario, el propietario de casas, el hombre de negocios, cada uno de vosotros, según vuestras posibilidades, tiene el deber de ayudar a su consecución, y antes que todo, cada uno tiene el deber de pensar en el trabajo alemán”. Imagen

Las facilidades solo entraban en vigor cuando se lograba la colocación de obreros parados.

Para cumplir los fines de este método indirecto de la procuración de trabajo se ha dispuesto también de sumas importantes. El segundo programa Reinhardt, del 21 de septiembre de 1933, suministró, por si solo, la cantidad de 500 millones de marcos como anticipos correspondientes al valor de la quinta parte de los gastos de reparación y renovación de edificios destinados a viviendas. Todo el que dividía habitaciones grandes, almacenes o cualquiera otra clase de localidades con el propósito de transformarlas en viviendas pequeñas, percibía por parte del Estado la mitad de los gastos originados. La reducción de impuestos por ampliación de talleres, la adquisición de maquinaria y herramientas, etc., contribuían también a esta obra.

ImagenLa construcción de automóviles ha experimentado un aumento considerable gracias a la exención de impuestos para el comprador de coches nuevos. Asimismo ha contribuido al aumento de trabajo la reducción de los impuestos sobre las ventas en el comercio
interior al por mayor, que facilita a la industria el almacenado en mayor escala y una distribución más homogénea de los pedidos. Por último, la exención de impuestos para las casas propias y viviendas baratas de nueva construcción. Imagen

Tanto los ferrocarriles como las compañías de navegación fluvial se han declarado estar dispuestas a transportar a precios reducidos el material para los trabajos a emprender. En algunos círculos se ha censurado al Gobierno por que de esta forma se favorezca la especulación privada de los comerciantes e industriales. El Führer, siempre enterado de los efectos de su política, hasta en los más íntimos detalles, tomó posición frente a esta censura: “Estábamos enteramente decididos a no hacer ningún regalo a la economía, sino solo a emplear todos los medios de que disponíamos para el fomento práctico y positivo del trabajo … La iniciativa que ha tomado el Estado solo tiene como única finalidad la de estimular el espíritu emprendedor en el orden privado para que la vida económica de la Nación vuelva a su estado independiente.

La ayuda del Estado, en ningún caso, ha sido un regalo para la política de trabajo del nacionalsocialismo. 500 millones de marcos han puesto en movimiento 2.000 millones de inversiones privadas que habrían sido necesarios para realizar esta obra. Cerca de la
mitad fue distribuida en forma de jornales a los obreros sin trabajo. El Estado ahorró así 300 millones en el socorro a los parados. Los obreros que volvían a ser colocados pagaban sus impuestos y cuotas sociales por intervención de los patronos que los
descontaban directamente de sus jornales. De este modo reingresaron, considerablemente aumentados, los 500 millones que el Estado había desembolsado. Imagen

A la nueva Alemania, al país de las máquinas “por excelencia” se le hizo el reproche de “atacar el maquinismo”, por que una ley restringió el empleo de algunas máquinas, pero esto se refería solamente a la industria del tabaco y que establecía que las máquinas
destinadas al enrollado de cigarrillos y de la hoja exterior del cigarro puro no se construyeran más y que las máquinas paradas ya no se pusieran en servicio. La ley solo comprendía la producción destinada al mercado interior. El rotulado con las inscripciones que decían “confeccionado a mano” y “la confección a mano da pan al obrero alemán” que se podía leer en las cajetillas de cigarrillos, mostraban que de esta manera miles de obreros sin trabajo habían vuelto a encontrar un medio de existencia.

Se reflexiona que un caballo de fuerza corresponde a una energía 4,5 veces mayor que la del hombre, este retorno al pasado era en beneficio para la consecución de trabajo. Otros países han seguido el ejemplo de Alemania; desde hace algún tiempo los
economistas ven en la intervención de la máquina una de las causas de la crisis mundial. En Alemania, desde 1936, en vez de paro forzoso hay carencia de brazos, de tal modo que este principio tuvo que ser relegado y de nuevo las máquinas fueron puestas en
servicio, como con toda claridad se deduce del discurso programático de Adolfo Hitler pronunciado el 20 de febrero de 1938. Hablando del futuro programa económico el Führer decía: Imagen
“El aumento de la natalidad nos obliga ya a asegurar por medio de un incremento de nuestra producción los medios de subsistencia de toda la Nación. Nos hemos visto obligados en los años 1933/34 a colocar a los obreros alemanes no raras veces en la forma más primitiva de trabajo para proporcionarles por lo menos un modo de ganarse el sustento. Palas y picos fueron en estos años las herramientas de muchos cientos de miles de hombres alemanes. Con el progreso de nuestra vida económica se produjo también una lenta transformación en nuestros métodos de trabajo. Hoy padece Alemania de escasez de obreros especializados. El paro forzoso propiamente dicho ha sido casi completamente eliminado. Entramos en una nueva fase de nuestra producción nacional. Ahora es el momento de reemplazar poco a poco los métodos de trabajo primitivos por otros mejores y sobre todo más perfeccionados técnicamente. Nuestra meta ha de ser apartar cada vez más al obrero alemán de primer orden del trabajo primitivo para llevarlo a una labor de alta calidad. Queremos dejar al cuidado de la máquina, creada por una labor inteligente, la realización del trabajo más primitivo”. Imagen

Para contribuir a la reducción del número de los obreros parados se ha recurrido al servicio llamado ayuda agrícola. Con el auxilio de los anticipos de la Oficina de trabajo y de seguro contra el paro han podido colocarse hasta 160.000 obreros jóvenes procedentes de las ciudades y centros industriales; pronto se familiarizaron con el trabajo del campo; de este modo, a su vez, labradores con propiedades pequeñas y medianas pudieron disponer del personal necesario para sus labores.

Las medidas tomadas por el Estado proporcionaron a las mujeres trabajo doméstico; la colocación de domésticas reduce los impuestos de quien hace uso de sus servicios. Por su parte, las personas en el servicio doméstico están exentas del pago de la cuota de seguro contra el paro forzoso. Las cuotas de seguro de invalidez también han experimentado una reducción importante.

Finalmente, en la reducción del paro, gracias a la colocación de la mano de obra fuera de la economía ordinaria, no prevalecieron puntos de vista relativos a la procuración de trabajo sino causas de índole político-nacional, demografía y educativa, pero sí han
contribuido considerablemente a vencer el paro. Imagen

La primera de estas disposiciones fomenta el matrimonio mediante los préstamos matrimoniales que se conceden si la mujer antes de su enlace trabajaba para ganarse la vida y abandonaba su puesto al casarse. Cientos de miles de mujeres han encontrado de este modo oficio como amas de casa y como madres y han cedido el trabajo que desempeñaban a mujeres u hombres desocupados; La industria del mueble y de los utensilios caseros así como otras similares han experimentado un considerable aumento en su producción.

El servicio militar y el servicio del trabajo obligatorios mantienen alejados por largo tiempo a cientos de miles de jóvenes alemanes de la competencia por el puesto de trabajo.

Incluso el crítico más severo no podrá negar que el gobierno nacionalsocialista ha obtenido una victoria en la lucha contra el paro forzoso. Los números hablan con elocuencia convincente. Frente a los 6.014.000 de obreros sin trabajo que el Führer encontró al ser nombrado Canciller, actualmente hay 338.000, de los cuales más de la mitad corresponden al cambio normal de altas y bajas, y el resto solo en parte, o de ningún modo, son aptos para el trabajo. Se puede decir que el paro forzoso ha desaparecido prácticamente en la nueva Alemania. Imagen

Es interesante observar que en el tiempo transcurrido desde el 1.º de enero de 1933, hasta el momento presente, la cifra de los obreros ocupados ha ascendido de 11,5 millones a 20,4; es decir, que, además de los 5,5 millones de parados, han encontrado
trabajo más de 3 millones de nuevos obreros. Además el término medio de horas de trabajo ha subido de 7,26 a 7,86 horas. El volumen de sueldos y jornales ha ascendido de 45.300 millones de marcos en el año de 1932, a 68.000 millones en el año de 1937, o sea, un aumento de unos 23.000 millones. Los jornales industriales, que en el año de 1933 importaban 5.900 millones de marcos, pasaron en 1937 de 12.000 millones.

La cifra destinada al socorro contra el paro obrero ha descendido de 3.200 millones, en 1932/33, a unos 308 millones en 1937/38. Los ingresos contributivos en el año económico de 1937/38, a pesar de la reducción de impuestos dentro del plan de procuración de trabajo, ascienden a 13.960 millones de marcos, es decir, con un aumento de unos 7.310 millones sobre los ingresos de 1932/33.

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