Y AL PRINCIPIO FUE…

amanecer

Hay novelas que merecen haber sido escritas sólo por el título. Obras maestras. En dos, tres, cuatro palabrejas. La cara visible, sin mascarilla.

Se pueden considerar títulos las frases buscadas por internet, quizás títulos en busca de obras. El “coronavirus” ha tardado en posicionarse en los buscadores, pero llegada a esta normalidad anómala, está cogiendo puestos. Adopta un título, me ha propuesto uno de los muchos yo que se me aparecen como fantasmas en este insípido bosque en el que a veces nos perdemos en ensoñaciones temporales y confinamiento espacial.

Si titulo el título titulada queda tu tutela titulando el epígrafe rotulado con epíteto y denominación de origen calificado y marcado en el encabezamiento de la palabra al inicio, y ya sabemos, en el principio fue el verbo, que en realidad quería decir, en el comienzo fue el título. ¿Mereció el intitulado la obra?

Si tuviéramos que titular nuestra vida, corremos el riesgo que sea más interesante aquel que esta, que nuestro nacimiento sea lo mejor que nos haya pasado, y quizás estemos marcados como las vacas negro sobre blanco, el ganado de letras y el escritor pastor, que las junta creando a veces un cercado de tapa dura, un campo en armonía, una empalizada con techo, arañado por las puntas de la corona.

Del príncipe, del primero, del título, indiscutible rey del mundo, la palabra encerrada en casa pero palabra, que nos es poco. Y es que cuatro palabras dan mucho de sí, como cuatro paredes.

Vístete de título, dibuja tu obra, abre una de las cuatro tapas duras del libro ataviado y guarnecido por un cimiento, o tronco y que tus ramas cursen, viajen, aprehendan y titulen una novela de vida.titulo

Y es que en el principio fue…

Cuídense y ánimo.

A todos los enfermos y familiares.

G.R.M.

AND IN THE BEGINNING WAS…

I always say that there are novels that deserve to have been written just for the title. Masterpieces. In two, three, four buzzwords. Visible face, without mask.
Phrases searched on the Internet can be considered titles, perhaps titles in search of works. The “coronavirus” has been slow to position itself on search engines, but when it reaches this abnormal normality, it is taking positions. Adopt a title, one of the many me that appears to me as ghosts in this insipid forest in which we sometimes get lost in temporary reveries and spatial confinement has proposed to me.
If I title the title entitled, you remain your guardianship by titling the epigraph labeled with epithet and denomination of origin qualified and marked in the heading of the word at the beginning, and we already know, in the beginning it was the verb, which actually meant, in the beginning was the title. Did the title deserve the work?
If we had to title our lives, we run the risk that it is more interesting than this, that our birth is the best thing that has happened to us, and perhaps we are marked as black on white cows, cattle of letters and the writer-shepherd, who He brings them together, sometimes creating a hard cover, a field in harmony, a palisade with a roof, scratched by the tips of the crown.
Of the prince, of the first, of the title, undisputed king of the world, the word locked up in the house but a word, which is little to us. And it is that four words give a lot of themselves, like four walls.
Get dressed, draw your work, open one of the four hard covers of the book dressed and trimmed by a foundation, or trunk, and let your branches take, travel, apprehend and title a life novel.
And is that in the beginning was …
Take care and cheer up.

To all the sick and relatives.