LA LUCHA CONTRA EL PARO FORZOSO (II)*

ImagenAhora, que por desgracia está tan de moda la economía y con ella la salud de un país, vamos a exponer unos capítulos que tratan del tema en la época que va de 1933 a 1938 en la Alemania Nacionalsocialista. Estos subcapítulos (en concreto del cap. VIII y IX) y que lo pondremos por secciones, están sacados del libro escrito por el periodista italiano Cesare Santoro* titulado “El nacionalsocialismo”. Aún no había estallado la guerra, y países limítrofes intentan copiar la fórmula de tan inesperado resultado económico y social de esta Alemania criticada, vilipendiada, acosada y denostada por la prensa extranjera y sus poderes de comunicación amparados por gobiernos que desde hacía mucho tiempo, no querían verla renacer de sus cenizas. Santoro escribe este libro siendo testigo in situ de tan gran esfuerzo de un pueblo y sobre todo y todos a una, que el dirigente de un país tenga las cosas claras y apueste por ello sin titubeos. Antítesis de nuestros políticos actuales, que en general lo que piensan es, que cuando la economía la arreglen otros, su país irá detrás de ellos pero no saben ni el por qué ni el cómo ni cuándo, perdiendo así toda soberanía, ya no nacional, que importa y mucho, sino continental. Por supuesto hay que hacer un esfuerzo de transformación intelectual y de palabras aplicadas a conceptos, ya que el mundo ha cambiado a velocidad de vértigo en estos ochenta años transcurridos, pero los países y sus ciudadanos seguimos intentando conseguir lo mismo. Bienestar en el presente y promesa de futuro. Sé que el lector será benevolente e interpretará la lectura en clave social y económica. Y hay muchos que pensamos que esta verdadera Revolución y no otra fue la causa de la guerra. Por tanto entren en la lectura sin prejuicios prefabricados. La obra fue escrita en 1938. Pasen y lean.

La lucha contra el paro forzoso.

Cuando Adolfo Hitler se hizo cargo de los asuntos del Estado, en enero de 1933, el número de los obreros ocupados en Alemania Imagenhabía descendido a 11,5 millones y el de los sin trabajo había subido a 7 millones, de los cuales 6 estaban registrados en las
oficinas del trabajo. El paro forzoso incluyendo a las familias de los obreros sin trabajo afectaba a casi un tercio del pueblo alemán. El socorro a los obreros parados creció hasta llegar a la cifra de 3.150 millones de marcos, mientras que los ingresos por contribuciones descendieron a 6.600 millones de marcos.

Los últimos gobiernos, antes de hacerse cargo del poder el nacionalsocialismo, trataron de disminuir el paro con la adopción de medidas de gran amplitud para la procuración de trabajo (Programa-Papen, agosto de 1932: 2.000 millones; programa de Imagenemergencia de 1933: 2.700 millones de marcos). A estos programas les faltó una dirección unitaria y el vasto frente que pudo crearse después gracias a la aportación de medios poderosos. No era posible llevar a cabo una acción de tan grande envergadura sin la confianza del pueblo en su gobierno y sin una centralización orgánica de todas las fuerzas, factible solamente en el nuevo Estado.

Las medidas tomadas por el gobierno nacionalsocialista para la procuración de trabajo se dividen en:
1.º Procuración inmediata de trabajo mediante la concesión de trabajos públicos adicionales y adjudicaciones;
2.º Procuración indirecta de trabajo por medio de la aportación de medios públicos y facilidades contributivas para el estímulo de la iniciativa privada;
3.º Fomento de las admisiones de obreros mediante anticipos públicos y facilidades en los impuestos;
4.º Disminución de la demanda de trabajo por medio de la retención de los obreros fuera de la esfera económica.

Al primero de estos postulados se aplicó el programa de Reinhardt (llamado así según el nombre del joven e inteligente Secretario Imagende Estado del ministerio de Hacienda, Fritz Reinhardt) de fecha 1.º de junio de 1933, que puso en circulación bonos del tesoro para
el trabajo, por valor de 1.000 millones de marcos para la ejecución de trabajos públicos de gran valor y de utilidad nacional. Se trataba de trabajos de construcción y renovación de edificios administrativos y de viviendas, puentes y otras construcciones semejantes, canalizaciones fluviales, construcción de canales, puertos, reparaciones de carreteras, etc., es decir trabajos que casi exclusivamente beneficiaban a la industria de la construcción, pero que también originaron una acción vivificadora en toda la economía nacional. Mediante la incorporación de muchos obreros desocupados en el organismo de la producción se aumentó, con el poder adquisitivo de las masas, el movimiento de ventas de los productos alimenticios y aquellos de necesidad cotidiana: como consecuencia surgieron nuevos y numerosos trabajos.

Además, el programa Papen proporcionó 302 millones de marcos y el de emergencia 600 millones, que aún quedaban sin consumir; la mayor parte del plan de trabajo de estos dos programas no se había realizado aún al tomar el poder el nacionalsocialismo. Finalmente, estaban a disposición de este plan 360 millones, en forma de cupones de crédito sobre impuestos.

A esto hay que agregar la grandiosa obra de las autopistas nacionales para la que se destinó la cifra de 3.500 millones de marcos, distribuidos en un período de construcción calculado en 6 o 7 años. Luego siguió una considerable ampliación de las obras de almacenes, muelles, etc., de los ferrocarriles (unos 1.000 millones de marcos) y de los servicios de Correos del Estado así como una notable intensificación de los trabajos públicos de emergencia promovidos por la oficina del trabajo y de seguro contra el paro. Mediante una suscripción pública, a fines de 1935, para el fomento del trabajo nacional se redondeó, junto con los medios de que ya se disponía, la cifra de 5.518 millones de marcos, destinada a trabajos de emergencia.

ImagenEl proyecto de las autopistas nacionales abarca la construcción de 7.000 kilómetros. Más de 100.000 hombres tienen ocupación durante varios años y muchos otros miles reciben indirectamente pan y trabajo de las industrias relacionadas con esta obra. El plan
surgió por iniciativa de Adolfo Hitler quien, en 1933, pocos días después de la toma del poder, proclamó la consigna de la “motorización”, que dio además un gran impulso a la industria del automóvil. Imagen

Dada la precaria situación de la economía alemana, estos medios de tan colosales proporciones para el fomento del trabajo no se podían procurar ni por el camino de los impuestos ni por el de los empréstitos. Los fondos necesarios para estos trabajos se obtuvieron y se obtienen por medio de giros, de manera que el empresario, a quien se le encarga la construcción de una obra pública, gira sobre uno de los institutos de crédito especialmente autorizados por el Reich. .

El Reichbank está dispuesto a redescontar estos giros y el Estado se obliga a hacerse cargo del costo derivado de tal operación de crédito y de cancelar paulatinamente los giros de procuración de trabajo.

Este genial mecanismo tenía en cuenta las posibilidades del mercado monetario y de capitales y adoptó la necesaria ampliación de crédito a la capacidad de la economía nacional. Esto ha hecho posible que a pesar del enorme movimiento de dinero producido por el programa de trabajo se haya evitado toda clase de trastornos en la política monetaria y de créditos. En efecto, la circulación monetaria durante la ejecución del programa se elevó solo 250 millones de marcos, aproximadamente.

El segundo medio para aumentar las posibilidades de trabajo era el indirecto que consistía en fomentar de un modo general la iniciativa privada mediante anticipos para la construcción y renovación de viviendas y en reducir los impuestos sobre las inversiones nuevas de capital. Imagen

Todos los créditos, anticipos y reducciones de impuestos, que desde el 30 de enero de 1933 se han concedido en la nueva Alemania, están dedicados a un fin determinado. Su fin inmediatamente, relacionado con el fomento del trabajo, estimula y apoya la
colaboración. Este principio fue proclamado por Adolfo Hitler en la fiesta del trabajo nacional del 1.º de mayo de 1933:
“Pueblo alemán, créeme que no hay que buscar en las estrellas la solución del problema del trabajo. Tu mismo debes ayudar a resolverlo, con inteligencia y confianza hacer todo lo posible por procurar trabajo. El empresario, el propietario de casas, el hombre de negocios, cada uno de vosotros, según vuestras posibilidades, tiene el deber de ayudar a su consecución, y antes que todo, cada uno tiene el deber de pensar en el trabajo alemán”. Imagen

Las facilidades solo entraban en vigor cuando se lograba la colocación de obreros parados.

Para cumplir los fines de este método indirecto de la procuración de trabajo se ha dispuesto también de sumas importantes. El segundo programa Reinhardt, del 21 de septiembre de 1933, suministró, por si solo, la cantidad de 500 millones de marcos como anticipos correspondientes al valor de la quinta parte de los gastos de reparación y renovación de edificios destinados a viviendas. Todo el que dividía habitaciones grandes, almacenes o cualquiera otra clase de localidades con el propósito de transformarlas en viviendas pequeñas, percibía por parte del Estado la mitad de los gastos originados. La reducción de impuestos por ampliación de talleres, la adquisición de maquinaria y herramientas, etc., contribuían también a esta obra.

ImagenLa construcción de automóviles ha experimentado un aumento considerable gracias a la exención de impuestos para el comprador de coches nuevos. Asimismo ha contribuido al aumento de trabajo la reducción de los impuestos sobre las ventas en el comercio
interior al por mayor, que facilita a la industria el almacenado en mayor escala y una distribución más homogénea de los pedidos. Por último, la exención de impuestos para las casas propias y viviendas baratas de nueva construcción. Imagen

Tanto los ferrocarriles como las compañías de navegación fluvial se han declarado estar dispuestas a transportar a precios reducidos el material para los trabajos a emprender. En algunos círculos se ha censurado al Gobierno por que de esta forma se favorezca la especulación privada de los comerciantes e industriales. El Führer, siempre enterado de los efectos de su política, hasta en los más íntimos detalles, tomó posición frente a esta censura: “Estábamos enteramente decididos a no hacer ningún regalo a la economía, sino solo a emplear todos los medios de que disponíamos para el fomento práctico y positivo del trabajo … La iniciativa que ha tomado el Estado solo tiene como única finalidad la de estimular el espíritu emprendedor en el orden privado para que la vida económica de la Nación vuelva a su estado independiente.

La ayuda del Estado, en ningún caso, ha sido un regalo para la política de trabajo del nacionalsocialismo. 500 millones de marcos han puesto en movimiento 2.000 millones de inversiones privadas que habrían sido necesarios para realizar esta obra. Cerca de la
mitad fue distribuida en forma de jornales a los obreros sin trabajo. El Estado ahorró así 300 millones en el socorro a los parados. Los obreros que volvían a ser colocados pagaban sus impuestos y cuotas sociales por intervención de los patronos que los
descontaban directamente de sus jornales. De este modo reingresaron, considerablemente aumentados, los 500 millones que el Estado había desembolsado. Imagen

A la nueva Alemania, al país de las máquinas “por excelencia” se le hizo el reproche de “atacar el maquinismo”, por que una ley restringió el empleo de algunas máquinas, pero esto se refería solamente a la industria del tabaco y que establecía que las máquinas
destinadas al enrollado de cigarrillos y de la hoja exterior del cigarro puro no se construyeran más y que las máquinas paradas ya no se pusieran en servicio. La ley solo comprendía la producción destinada al mercado interior. El rotulado con las inscripciones que decían “confeccionado a mano” y “la confección a mano da pan al obrero alemán” que se podía leer en las cajetillas de cigarrillos, mostraban que de esta manera miles de obreros sin trabajo habían vuelto a encontrar un medio de existencia.

Se reflexiona que un caballo de fuerza corresponde a una energía 4,5 veces mayor que la del hombre, este retorno al pasado era en beneficio para la consecución de trabajo. Otros países han seguido el ejemplo de Alemania; desde hace algún tiempo los
economistas ven en la intervención de la máquina una de las causas de la crisis mundial. En Alemania, desde 1936, en vez de paro forzoso hay carencia de brazos, de tal modo que este principio tuvo que ser relegado y de nuevo las máquinas fueron puestas en
servicio, como con toda claridad se deduce del discurso programático de Adolfo Hitler pronunciado el 20 de febrero de 1938. Hablando del futuro programa económico el Führer decía: Imagen
“El aumento de la natalidad nos obliga ya a asegurar por medio de un incremento de nuestra producción los medios de subsistencia de toda la Nación. Nos hemos visto obligados en los años 1933/34 a colocar a los obreros alemanes no raras veces en la forma más primitiva de trabajo para proporcionarles por lo menos un modo de ganarse el sustento. Palas y picos fueron en estos años las herramientas de muchos cientos de miles de hombres alemanes. Con el progreso de nuestra vida económica se produjo también una lenta transformación en nuestros métodos de trabajo. Hoy padece Alemania de escasez de obreros especializados. El paro forzoso propiamente dicho ha sido casi completamente eliminado. Entramos en una nueva fase de nuestra producción nacional. Ahora es el momento de reemplazar poco a poco los métodos de trabajo primitivos por otros mejores y sobre todo más perfeccionados técnicamente. Nuestra meta ha de ser apartar cada vez más al obrero alemán de primer orden del trabajo primitivo para llevarlo a una labor de alta calidad. Queremos dejar al cuidado de la máquina, creada por una labor inteligente, la realización del trabajo más primitivo”. Imagen

Para contribuir a la reducción del número de los obreros parados se ha recurrido al servicio llamado ayuda agrícola. Con el auxilio de los anticipos de la Oficina de trabajo y de seguro contra el paro han podido colocarse hasta 160.000 obreros jóvenes procedentes de las ciudades y centros industriales; pronto se familiarizaron con el trabajo del campo; de este modo, a su vez, labradores con propiedades pequeñas y medianas pudieron disponer del personal necesario para sus labores.

Las medidas tomadas por el Estado proporcionaron a las mujeres trabajo doméstico; la colocación de domésticas reduce los impuestos de quien hace uso de sus servicios. Por su parte, las personas en el servicio doméstico están exentas del pago de la cuota de seguro contra el paro forzoso. Las cuotas de seguro de invalidez también han experimentado una reducción importante.

Finalmente, en la reducción del paro, gracias a la colocación de la mano de obra fuera de la economía ordinaria, no prevalecieron puntos de vista relativos a la procuración de trabajo sino causas de índole político-nacional, demografía y educativa, pero sí han
contribuido considerablemente a vencer el paro. Imagen

La primera de estas disposiciones fomenta el matrimonio mediante los préstamos matrimoniales que se conceden si la mujer antes de su enlace trabajaba para ganarse la vida y abandonaba su puesto al casarse. Cientos de miles de mujeres han encontrado de este modo oficio como amas de casa y como madres y han cedido el trabajo que desempeñaban a mujeres u hombres desocupados; La industria del mueble y de los utensilios caseros así como otras similares han experimentado un considerable aumento en su producción.

El servicio militar y el servicio del trabajo obligatorios mantienen alejados por largo tiempo a cientos de miles de jóvenes alemanes de la competencia por el puesto de trabajo.

Incluso el crítico más severo no podrá negar que el gobierno nacionalsocialista ha obtenido una victoria en la lucha contra el paro forzoso. Los números hablan con elocuencia convincente. Frente a los 6.014.000 de obreros sin trabajo que el Führer encontró al ser nombrado Canciller, actualmente hay 338.000, de los cuales más de la mitad corresponden al cambio normal de altas y bajas, y el resto solo en parte, o de ningún modo, son aptos para el trabajo. Se puede decir que el paro forzoso ha desaparecido prácticamente en la nueva Alemania. Imagen

Es interesante observar que en el tiempo transcurrido desde el 1.º de enero de 1933, hasta el momento presente, la cifra de los obreros ocupados ha ascendido de 11,5 millones a 20,4; es decir, que, además de los 5,5 millones de parados, han encontrado
trabajo más de 3 millones de nuevos obreros. Además el término medio de horas de trabajo ha subido de 7,26 a 7,86 horas. El volumen de sueldos y jornales ha ascendido de 45.300 millones de marcos en el año de 1932, a 68.000 millones en el año de 1937, o sea, un aumento de unos 23.000 millones. Los jornales industriales, que en el año de 1933 importaban 5.900 millones de marcos, pasaron en 1937 de 12.000 millones.

La cifra destinada al socorro contra el paro obrero ha descendido de 3.200 millones, en 1932/33, a unos 308 millones en 1937/38. Los ingresos contributivos en el año económico de 1937/38, a pesar de la reducción de impuestos dentro del plan de procuración de trabajo, ascienden a 13.960 millones de marcos, es decir, con un aumento de unos 7.310 millones sobre los ingresos de 1932/33.

Próxima entrada Obreros ocupados y parados en años anteriores. 1938 (Promedio anual).
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¿POR QUÉ?

Interesante capítulo del libro “Los crímenes de los buenos” del autor Joaquín Bochaca. Declaración de Joe Kennedy, padre del famoso asesinado presidente de los EE.UU. del mismo apellido, que ahora se cumplen 50 años del crimen. La Segunda Guerra Mundial la impulsó el sionismo, pero, ¿por qué?. Pasen y lean.Imagen

Sí; ¿ por qué ?. ¿ Por qué esa declaración de guerra ? ¿ Por qué Inglaterra y Francia, los dos mayores imperios coloniales del momento, se meten, sin preparación, en una guerra contra un país que no les pide nada, más aún, que les ofrece su amistad? ¿Por qué el Sionismo se erige súbitamente, en defensor de Polonia, el país de los progroms? ¿Por qué los paladines de la Democracia y del derecho de autodeterminación de los pueblos se oponen al derecho de autodeterminación de Dantzig y hacen una guerra por un ferrocarril y una carretera ? ¿ Por qué las plañideras internacionales que arman un escándalo espantoso por los excesos -indiscutibles- de la “Kristallnacht”, guardan distraído silencio ante las exacciones polacas contra su minoría alemana y pasan, como sobre ascuas, sobre el crimen de Bromberg ? ¿ Por qué un ferrocarril y una carretera y, si se quiere, un pequeño territorio – Dantzig – con un máximo total de unos ochenta kilómetros cuadrados es motivo de una guerra, mientras las anexiones soviéticas, anteriores y posteriores al 3 de Septiembre de 1939, y hasta el momento del ataque alemán a la URSS, que totalizan 6.349.000 kilómetros cuadrados poblados por más de 62.000.000 de habitantes (328), merecen el placet y la alianza de los campeones de la Democracia ? ¿ Por qué un ataque a Polonia desde el Oeste merece la guerra, mientras otro ataque al mismo país merece Imagenel aplauso de las democracias por el mero hecho de haberse realizado desde el Este ? Podríamos continuar inquiriendo porqués que, creemos, han quedado expresa y tácitamente contestados en las páginas precedentes. La guerra se hizo por que los poderes fácticos repetidamente aludidos y expresamente nombrados arrastraron a la misma a los poderes legales, a los gobiernos de Inglaterra y Francia. Por si no bastan los testimonios aducidos hasta ahora, vamos a añadir unos cuantos testimonios de parte contraria, absolutamente irrebatibles que remachan lo ya demostrado: que la Segunda Guerra Mundial fue desencadenada por los BUENOS. Los BUENOS según la tesis masificadora e idiotizante de los “mass media”. En anteriores obras ya hemos dicho quien forzó, obligó, a Chamberlain a dar el paso funesto del 3 de Septiembre de 1939; pero en el contexto de la actual considero imprescindible repetir una de las revelaciones más asombrosas de la Historia, entresacada del diario de James Forrestal, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos. “27 de Diciembre de 1945.- Hoy he Jugado al golf con Joe Kennedy, embajador de Roosevelt en Gran Bretaña en los años Imageninmediatos al estallido de la guerra. Le pregunté sobre la conversación sostenida con Roosevelt y Sir Neville Chamberlain en 1938. Me dijo que la posición de Chamberlain en 1938 era la de que Inglaterra no tenía que luchar y que no debería arriesgarse a entrar en guerra con Hitler.

Opinión de Kennedy: Que Hitler habría combatido a Rusia sin ningún conflicto ulterior con Inglaterra, si no hubiese sido por la instigación de Bullitt sobre Roosevelt en el verano de 1939 para que hiciese frente a los alemanes en Polonia, pues ni los franceses ni los ingleses hubieran considerado a Polonia causa de una guerra si no hubiese sido por la constan- te presión de Washington. Bullitt dijo que debía informar a Roosevelt de que los alemanes no lucharían; Kennedy replicó que ellos lo harían y que invadirían Europa. CHAMBERLAIN DECLARO QUE AMÉRICA Y EL MUNDO JUDÍO HABÍAN FORZADO A INGLATERRA A ENTRAR EN LA GUERRA. ” (329).

Todo un Secretario de Defensa de los Estados Unidos da fe, de su puño y letra, de la confesión que le hizo uno de los tres hombres que, mecánicamente, intervinieron en el hecho de forzar a Inglaterra a entrar en la guerra; nada menos que Kennedy, embajador norteamericano en Londres, personalidad política de primer rango y padre de un futuro presidente de los Estados Unidos. Chamberlain, el hombre que técnicamente cursó la declaración de guerra – ¡si lo Imagen
sabrá el !- afirma que quienes le forzaron a ello fueron “América y el mundo judío”. De las dos entidades aludidas por el Premier Británico, una, “el mundo judío”, es de fácil identificación: el Sionismo. Pero… ¿ América ?. ¿ A qué América podía referirse Chamberlain ? No, ciertamente, a la América real, no ciertamente al pueblo americano, cuya actitud conocemos por los resultados de las encuestas Gallup y Roper, ya mencionadas anteriormente. Por “América” sólo podía entender Chamberlain al gobierno americano de entonces, y no creemos que esa interpretación constituya un juicio temerario. Pues bien, aparte Roosevelt, cuya ascendencia Judaica ya se ha mencionando, y su Brain Trust, cuya aplastante mayoría de miembros eran igualmente judíos, aparte del omnipresente Bullitt, en París y en todas partes a la vez, aparte Davies, en Moscú, aparte los dos tercios de los ministros norteamericanos, judíos, debía contarse con el formidable poder del Dinero, el Money Power. La Finanza internacional, hostil por motivos económicos, políticos y raciales a la Alemania Nacionalsocialista. Esta era la “América” aludida por Chamberlain. No podía ser la América real, la de los descendientes de dignos emigrantes europeos, que inequívocamente quería la paz, como lo demostraba al dar sus votos al candidato Imagenque, como Roosevelt, les prometía que “no mandaría a los ciudadanos americanos a luchar en guerras europeas”. La “otra América” fue la que forzó a Inglaterra a declarar la guerra. Creemos es imprescindible traer a colación unos testimonios típicos, testimonios, como siempre, de parte contraria, que reforzaran este aserto que creemos haber ya demostrado, en esta obra y en las precedentes. Por ejemplo, en ocasión de ofrecer una medalla del Instituto Nacional de Ciencias Sociales a Bernard M. Baruch, el apodado “Procónsul de Judá en América”, en Mayo de 1944, el General George Catlett Marshall dijo a los asistentes que, “ya en 1938 Baruch me dijo que Íbamos a destrozar a ese fulano, a Hitler. No se saldrá con la suya” (330). Entre los asistentes se encontraban cinco ministros del gobierno. Quien hacía la sensacional revelación era nada menos que el General Marshall, Jefe del Alto Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos. El mismo Baruch, en Septiembre de 1939, tras una conferencia con Roosevelt hizo la siguiente manifestación a la prensa: “Si mantenemos nuestros precios bajos, aún perdiendo dinero, no hay ninguna razón para que no podamos quitarles sus clientes a los beligerantes. De tal modo, el sistema alemán del barter será destruido. Hace años que luchamos para conseguirlo. Habrá costado una guerra, pero lo habremos logrado” (331).Imagen

Hitler ponía en práctica el patrón-trabajo, opuesto al patrón-oro. En sus relaciones comerciales internacionales preconizaba el barter (intercambio) y estaba dispuesto a no aceptar préstamos bancarios extranjeros (la banca alemana había sido embridada y puesta al servicio del Reich). Esto era fatal para la Alta Finanza Internacional, no ya por el hecho de haber perdido el importante mercado alemán, sino por el peligro que representaba el Reich, en su doble vertiente de su expansión económica y de ejemplo para otros países que desearan romper las cadenas de la Kapintern. La verdad siempre acaba por salir a la superficie. Así, un año después de iniciada la guerra, nada menos que el Times londinense- y el Times, en Inglaterra es, por múltiples razones, bastante más que un simple periódico, como expresión de los poderes fácticos de la Isla- publicó estas reveladoras líneas: “Una de las causas fundamentales de esta guerra ha sido el esfuerzo permanente hecho por Alemania desde 1918, y agravado desde 1933, para asegurarse importantes mercados extranjeros y fortalecer así su comercio, eliminando el paro interno, al mismo tempo que sus competidores se veían obligados, a causa de sus deudas, a adoptar el mismo camino. Era inevitable que que se produjeran fricciones, dado que los productos alemanes eran más baratos y estaban bien hechos” (332). En otro artículo, el mismo periódico hizo la siguiente sorprendente revelación: “En plena guerra, en Alemania, no se habla de la Imagen
necesidad de aumentar los impuestos, ni de estimular el ahorro ni de lanzar enormes
empréstitos de guerra. Muy al contrario. Recientemente acaba de abolirse un importante impuesto. El dinero es tan abundante que, desde nuestro punto de vista no tiene explicación. Hitler parece haber descubierto el secreto de trabajar sin un sistema financiero clásico y haber puesto en marcha un sistema basado en el movimiento perpetuo” (333).
El Times, el órgano de la Finanza inglesa -o radicada en Inglaterra- sabia porqué había estallado la guerra. Se sabe, por ejemplo, que Baruch dijo a Hopkins -llamado la ” mano derecha” de Roosevelt- que ” estaba plenamente de acuerdo con su amigo, Winston Churchill en que la guerra llegara pronto. Pronto estaremos de lleno en ella y los Estados Unidos también, más pronto o más tarde. Tú (Baruch) dirigirás el cotarro en América, y yo (Churchill), en Inglaterra ” (334). Churchill le decía ésto a Baruch en 1937, cuando no era ni ministro, sino simplemente un miembro del Partido en el poder, el Conservador, pero opuesto a la política oficial de dicho partido. Churchill no era ni siquiera un jefe de la Oposición. No era nada. Pero él y Baruch sabían que uno dirigiría el cotarro en América ( como realmente lo hizo, antes y después de Roosevelt) y que el otro lo haría en Inglaterra (como así fue, mientras fue necesario). En otro lugar nos ocuparemos con cierto detenimiento de la figura de Churchill, que era de los buenos hasta que los poderes tácticos dejaron de necesitarlo y lo echaron por la borda, tras otorgarle un ridículo Premio Nobel de Literatura. Hoy en día, ser churchilliano en Inglaterra es símbolo de
“fascismo reaccionario”. Imagen
Pero volvamos a los azarosos tiempos de la preguerra, en que Churchill, el todopoderoso político que nunca fue votado por el pueblo británico, le decía al General Robert E. Wood, en Noviembre de 1936, que “Alemania se está haciendo demasiado fuerte y deberemos aplastarla otra vez”. Esto lo atestiguó bajo juramento ese general norteamericano ante una comisión
investigadora del Senado de su país (335). Algo similar le dijo Churchill al propio von Ribbentrop, cuando éste era embajador en Londres, pero no lo aducimos como testimonio por no ser de parte contraria. Churchill era el hombre de la Finanza Internacional en Inglaterra y amigo personal de Baruch; él era el instigador de Chamberlain, apoyado en tal menester por el embajador americano Kennedy, por el “itinerante” Bullitt y, naturalmente, por la majestuosa influencia de la Casa Rothschild. Mucho se ha hablado de los “negocios de guerra” y de los beneficios de los fabricantes de armamento, pero ésta es una causa circunstancial. La razón principal siempre estribó en que la política financiera de Hitler significaba, a la corta o a la larga -y más a la corta que a la larga- el fin de lo que actualmente se denomina el Establishment: la Finanza Internacional. Añádase a ésto los mesianismos sionistas y, en menor grado, los intereses circunstanciales de los pequeños nacionalismos, a su vez explotados por los grandes nacionalismos, igualmente explotados o embridados por los Poderes Fácticos. Esta es la respuesta al ” ¿ por qué ? ” del epígrafe. No hay otra.Imagen

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328 / Desde su nacimiento, la URSS se había anexionado Carelia Meridional y Ucrania, y posteriormeníe Georgia,
Armenia del Norte. Kazakhstan, Uzbekistán, Azerbidjan, Tadjikistan, Kirghizia, Turkmenistán, Tanutuva y la
Mongolia exterior. Si añadimos las anexiones llevadas a cabo entre el 3-1X-1939 y el momento de la invasión
alemana de Rusia, es decir, Besarabia/Bukobina, Carelia Septentrional y media Polonia, mas los tres estados bálticos.
Estonia, Letonia y Lituania, llegamos a más de siete millones de kilómetros cuadrados y a 85 millones de habitantes.-
¡Algo mas que Dantzig! En extensión, y aritméticamente, 87.500 veces más (N. del A.).

329 / James V. Forrestal: ‘”The Forrestal Diaries”, Págs. 221-222.
330 / Citado por Francis Neilson in “The Tragedy of Europe”, Vol V. p. 302.
331 / The New York Times”, 14-IX-1939.

332 / “The Times”, Londres, 11 y 13-X-1940.
333 / “The Times” Londres, 15-X- 1940.
334 / Robert E. Sherwood: “Roosevelt & Hopkins”, p. 113
335 / “The New York Times”; 5-II-1941.