Don Otancredo y Doña Marussia (Cap. 1)

Pastel_1Había un pastel que era todo un reino. Con rey propio. En el convivían el azúcar moreno y la azúcar blanca, la crema, la canela, los huevos, y todo tipo de ingredientes que mantenían al país en pie. Dentro, unos subían y otros bajaban, el que viajaba a su interior a probarlo quedaba maravillado de sabores que una vez probado cambiaban de gozo y explotaba en el gusto un sin fin de extrañas proporciones que por irresistible, era menester dar un solo bocado a cada visitante. Era la única forma que el reino perdurara. Los visitantes querían siempre repetir pero las leyes del pastel eran muy rígidas en este tema.

A veces había discordia entre los ingredientes pero la mano dura del rey aplacaba los ánimos de venganza y los reproches de quién le daba mayor dulzura y consistencia al reino. Pastel_2

Otancredo no era un turista más. Quiso repetir. Fuerte, orgulloso, fiero, altivo, había visitado todo tipo de pasteles y era especialista en su cata. Eso decía a todo el que se encontraba en su camino. A los oídos del rey llegó noticia de su entrada. Otro pastel había conseguido comunicarse para decir que el turista en poco menos de un año había hecho desmoronarse al reino que llevaba en pie cientos de años. Y no crean, no era nada fácil mantener un país tierno tanto tiempo. De padres a hijos hacían maravillas para ser un verdadero pastel de repostería.

Otancredo comió su porción y esperó. El rey le puso de escolta dos azucarillos y les decía después de un año, que aun estaba degustando tan rico bocado. Hasta que le dijo a uno de ellos que quería conversar con el rey. Este accedió a regañadientes, pues ya estaba avisado y no para bien. Dio consentimiento. Algo le decía por dentro que su pastel iba a ser troceado. Tenía esa intuición. A un antepasado, muy lejano en el tiempo el Duque de Gula masacró al condado del Sabor, y este linaje sobrevivió porque un hijo suyo estaba visitando el reino del Horno para aprender el grado perfecto de calor. Nuestro rey del pastel, es su antepasado. Otan2

Otancredo tenía sus planes bien dispuesto para que el rey y su pastel tuviera una negativa por respuesta pero en realidad lo que quería aquel era que se la diese, pues el plan iba un paso por delante…

La Asamblea pastelera gritaba:¡¡¡”menudo pastel”!!!

Seguirá…

G.R-M.