HITLER (ES PROBABLE) TENÍA RAZÓN

Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar. Fernando Savater.

Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada. Albert Einstein.

Imagen Precisamente la educación reglada, la propaganda política que nos azotó en el pasado siglo sigue serpenteante como un río hasta desembocar en nuestras almas. Porque la Segunda Guerra Mundial fue una guerra política. Político-económica. Todos hemos creído y crecido con los dogmas de los vencedores, de los aliados, y bien que nos llegaron al corazón, a nuestro interior. Este es el gran problema para preguntarse una serie de cuestiones. La propaganda fue directa a nuestro interior más débil, más empático y todavía, pocos, se preguntan a través de la razón lo que no les deja ver, ni por asomo, sus sentimientos. Comprendo que es difícil.

Intentemos preguntar con la razón pues ¿Es posible que a la Alemania de Hitler se la quisiera aniquilar por haber cambiado el patrón oro por el patrón trabajo?

¿A quién perjudicaba esto entonces? A la economía mundial, en concreto a la internacionalización de la economía. ¿A quién perjudicaría hoy? A la globalización, a la economía globalizada. A un gobierno mundial. ¿Eran los mismos los de antes que los de ahora? Creo que sí, que el capital sigue en las mismas manos. ¿Estaba entonces el (gran) poder económico en las mismas manos entonces que ahora en los medios de comunicación, en los bancos e intereses y pretenden que todos pensemos de la misma manera y gastemos productos al unísono? ¡El plan está tan bien urgido que es normal que a uno lo tachen de loco!

El único enemigo que se perfiló contra las democracias occidentales y contra el estamento de cientos de años por no decir miles fue Rusia con sus bolcheviques. Hitler nunca quiso nada de Occidente, sólo del Este, que en este caso era el enemigo de todos. ¿Por qué atacaron a Alemania? Lo único que les ofrecía atractivo los soviets al poder económico era la internacionalización de una idea, de una economía, algo muy parecido a lo que hoy hay (el nacionalsocialismo no se podía exportar). Pero, ¿no habían matado ya a cientos de miles de personas que no pensaban o no acataban el poder rojo? ¿Cómo no se lanzaron las democracias occidentales junto a Alemania contra el oriente de Europa y en cambio fueron todos a por el III Reich?

¿Quiénes estaban en la cúspide de la revolución rusa? ¿Quiénes tenían el poder económico y aún lo tienen en occidente? ¿Quiénes rodeaban a Roosevelt? Las tres anteriores cuestiones se pueden demostrar.

Da miedo decirlo, pero más da pensarlo. Los judíos. Por cierto, Roosevelt también lo era.

La globalización no es el final del plan, es otro paso más. Hitler fue una china en sus zapatos. Por eso digo que Hitler… tenía razón.

Todo esto parece una fantasía, pero ese es el principio del plan y lo mejor conseguido. Investiguen por sí mismos, piensen y empezarán a atar pequeñísimos cabos. Y luego verán maromos, eso sí, grandes cuerdas entre barcos y puertos que destensadas no vemos si están conectadas porque en la curva equidistante de los cabos hundidos en el mar nos impide ver en realidad que son la misma cosa.

G.R-M.

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