PATRÓN ORO O PATRÓN RIQUEZA*

El dinero, como objeto de intercambio en forma de papel moneda, fue institucionalizado ocasionalmente durante el siglo XIX, pero durante unos cuatro mil años existió un acuerdo tácito por el que los metales (oro, plata, cobre) servían como instrumento de cambio. En la actualidad, las monedas se basan en las reservas de oro (mediante operaciones financieras inexplicables), en lugar de fundamentarse en el trabajo, en la riqueza, en los recursos naturales, en la tecnología, en las ideas y en el esfuerzo desplegado por un país y sus ciudadanos. Imagen

 El patrón oro tiene en su desarrollo internacional un grave peligro que constituye, al mismo tiempo, una incongruencia económica y una práctica monopolística, pues está claro que, mientras alguien controle la provisión de oro, ese alguien controlará el monopolio sobre la creación del dinero. Nos referimos, siguiendo a Galbraith, a los tres progenitores de este maravilloso y perverso invento: las casas de la moneda, las secretarías del tesoro y las entidades bancarias, cuyo caso es especial por la explotación sistemática que encarnan sus operaciones y por los sistemas crediticios que no dependen, en absoluto, del número de billetes de banco que decide imprimir una comunidad, ni de la cantidad de oro que un país atesore en las arcas de su banco central. Ya sabemos que el dinero existe, que el dinero circula, que el dinero no desaparece, sólo que el dinero se acumula en unas pocas manos que deciden dónde debe ir o dónde quedarse.
 
La vieja superstición fetichista que concede al rey de los metales un carácter divino ha llevado a la humanidad a continuos desastres económicos cuando se producen descensos en las reservas de oro. Cuando las importaciones superan las exportaciones, cuando se dice que la balanza de pagos se encuentra en déficit, es porque una cantidad importante de oro ha salido del país, sustrayendo inmediatamente de la circulación el papel moneda proporcional al valor del oro en cuestión (esta operación ya no se hace “a peso”, sino por compensación de números). Este peculiar proceso se traduce, en términos domésticos, en la pérdida de poder adquisitivo, provocando la caída de precios y salarios, y frenando la aparente y ficticia época de prosperidad y bienestar anterior a la crisis. Imagen
 
El dinero es un medio internacional de cambio, reconvertido hoy en una mercancía, pero sólo se mantendrá estable mientras su oferta esté equilibrada con la demanda: con ello, el dinero también podrá ser igualmente un instrumento de medida de la riqueza que genera una comunidad. Para ilustrarlo, nada como la definición que sir Arthur Kitson hacía del dinero: el dinero es la nada que se obtiene por algo antes de que se pueda obtener cualquier otra cosa. En fin, cero absoluto.
 
La sustitución del patrón oro por el patrón trabajo o patrón riqueza, se fundamenta principalmente en la demostración del hecho de que el dinero, instrumento de medida y cambio, debe basarse en el sujeto sobre el que actúa, o sea el trabajo y la riqueza generada por éste, y no en un metal hecho mercancía como el oro, con un indudable valor legendario y estético, pero objetivamente impreciso y, desde luego, injusto para valorar el esfuerzo productivo de un país.
 
La lucha entre los partidarios de uno u otro patrón económico siempre ha dado la victoria a los defensores del patrón oro, apoyados por la finanza internacional. Pocos experimentos financieros han intentado llevar el patrón riqueza a la práctica: Napoleón, Lincoln. También se frustró en Alemania durante el III Reich. Un testigo y protagonista de excepción, Winston Churchill, llegó a afirmar que las dos verdaderas causas de la segunda guerra mundial habían sido, por un lado, el éxito del sistema alemán de trueque, y por otro, la determinación alemana de no aceptar préstamos financieros internacionales. John Law, uno de los principales promotores anglosajones de la banca privada, acusado de asesinato, empedernido jugador y dilapidador de herencias, nos ha legado la siguiente perla: “el milagro de la creación de dinero por un banco proporciona a todo el mundo una agradable sensación de bienestar”. Entonces, si ya sabemos quién tiene el poder de decidir la creación y el destino del dinero, por qué cuando se produce una “crisis financiera” nos preguntamos dónde está el oro? Imagen
 
* Este artículo está escrito por JESÚS J. SEBASTIÁN en el MANIFIESTO.COM cuyo enlace es
Las fotos que aparecen en este sitio nada tienen que ver con el artículo original pero no cambia el fondo del artículo. 

 

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11 pensamientos en “PATRÓN ORO O PATRÓN RIQUEZA*

  1. Pero el patrón oro ya no existe, ahora tenemos el dinero FIAT, una variante del dinero fiduciario que emerge de la confianza que se deposita en el dinero que emite el estado, como en el III Reich. En el III Reich no se como hacían para emitir dinero contra trabajo, pero con el dinero actual, se emite (por los bancos con el visto bueno del Gobierno) contra el dinero que tiene que devolverse (la deuda), y normalmente hace falta realizar algún trabajo para poder devolverlo, por ejemplo si queremos devolver la hipoteca de un piso tenemos que trabajar. Supongo que en el III Reich, la emisión era directamente por el proyecto de construcción de una casa aunque no lo acabo de entender, ¿Quizás la diferencia estriba en que el poder de emitir dinero no era el producto de ser el privilegiado emisor de moneda (el banco) sino que a la empresa constructora y sus trabajadores de alguna manera se le permitía emitir/disponer de un dinero y por tanto se cancelada la deuda de emisión a cambio del trabajo realizado? Esta faceta de la economía del III Recih no me queda clara, por desconocida

    Dinero FIAT y fiduciario no son equivalentes y el matiz puede ser considerable.

    El elemento esencial para que una moneda pueda considerarse “dinero FIAT” es su uso obligatorio en una jurisdicción por imposición de una ley de curso legal o ley de curso forzoso. Si en el III Reich era un dinero cuyo contravalor era el trabajo a realizar (en cierto modo una deuda) en el dolar o el euro el contravalor son las deudas que asumen los receptores de dinero por parte de los bancos privados, que son los emisores. Para que se emita dinero se tienen que producir prestamos que son deudas con interés. Unos pocos -los bancos- tienen el derecho a acumular y emitir, de manera que por mediación de ellos el dinero fluye sobre la economía de una manera supuestamente equilibrada y basada también en la confianza en que finalmente se pagarán las cifras recíprocas de endeudamiento de los bancos y también de los países emisores. Estos banqueros financieros finalmente cobran intereses por el mero hecho emitir, sin poder respaldar esas emisiones en la práctica, por medio de la economía financiera o no productiva, pero no se como lo hacen, solo conozco la estratagema del dinero de plástico o tarjeta de créditos. Todo un galimatías, por lo que el patrón oro nos parece el paraíso en este momento.

    El oro era sumamente ventajoso para el comercio internacional antiguo si se hacía bien, ya que su peso era el valor de la moneda, pudiendo servir en todas partes. Con la aparición de los billetes de papel, empezó la francachela de los cambios de divisas, magnificadas con el dinero fiat.

    • Hola MN, como verás de este tema tengo que rebloguear ideas porque no es mi fuerte. Sólo sé que las democracias miraban entonces a la Alemania nacionalsocialista, que tenía mejor economía que ellas y eso que había perdido la guerra, con bastante envidia y no era por la economía de guerra como dicen “los de siempre” . Además ya lo dijo un intelectual de la época: “Hitler ha hecho más por los trabajadores que Lenin y Stalin juntos.
      Otro me comentó también que ya el patrón oro no existía. Pero también me han dicho que si tu fueras a tu sucursal bancaria con 20 euros y lo quisieras cambiar por oro, deberían dártelo, pero como sabrás, eso es imposible.
      Te haremos ministro de economía.
      Así a grandes rasgos, una empresa valía por sus trabajadores y lo que estos producían sin especulación por medio.
      A ver si alguien nos lo aclara.
      Saludos.

  2. Tal y como lo entiendo yo (aunque la economía tampoco es mi especialidad), las principales diferencias existentes entre la economía nacionalsocialista y cualquiera derivada del capitalismo (ya sea patrón oro, fiduciario, FIAT, Ford, o el que sea) son dos: la desaparición del interés fijo (que no hace falta ser un genio para deducir que siempre acaba en oligocracia) y la regulación de precios y salarios por parte del Estado (regulación que ya existe en nuestro sistema, pero que como tantas otras cuestiones, su bondad es exclusivamente de cara a la galería, y su aplicación práctica es una estafa más). En mi opinión la clave es devolver a la moneda su valor real (CERO), y desmontar todo el tinglado pseudocientífico que han montado nuestros colegas los usureros alrededor de la economía. Conseguido eso, la emisión de moneda será un problema tan sencillo que se resolverá de forma natural.

    De todas formas, parece claro que necesitamos un economista por estos lares, yo llevo un par de años intentando conseguir uno, pero está difícil, los que estudian economía suelen tener muy interiorizada su veneración por el becerro de oro.

    PD: a mi me resulto muy útil leer el Manifiesto contra la usura de Gottfried Feder, aunque no lo entendí como me hubiera gustado, me aclaró un par de temas.

    • De acuerdo contigo Werwolf, yo tampoco soy especialista en economía pero no doy nada por sabido y tenemos que desaprender de todas las mentiras que nos han contado para beneficio de unos pocos. Yo estoy convencido que la guerra contra la Alemania fue por motivos económicos. ¿Podría en un futuro desbaratar todo el tinglado de las altas finanzas el régimen alemán? A la vista de los buenos resultados que los países limítrofes incluso querían copiar parece que sí. Y una cosa simplista es achacar la buena economía alemana al rearme, pues todos los países se estaban rearmando. Lo de los economistas y el becerro de oro es verdad. Todos dirán lo del rearme. A ver si alguien puede decirnos algo (algún economista). Y otra cosa, Hitler puso la base con su determinación, el pueblo hizo lo demás. Saludos.

  3. Hombre, tal y como lo veo yo, el sistema económico que funcionó en el 33, con las obligadas adaptaciones al S. XXI, podría funcionar perfectamente ahora mismo. El problema no lo encuentro en el modelo político a desarrollar, eso lo veo bastante sencillo. El problema es conseguir el poder, porque probablemente nos enfrentamos al Imperio más poderoso de la historia. En el 39 era difícil ganar, ahora que Israel es un estado de casi 70 años con ejército propio, lo veo prácticamente imposible. Y no porque tenga en mira el uso de la fuerza como camino hacia el poder, si no porque parto de la firme convicción de que los usureros no van a soltar ese poder sin desatar un infierno en la Tierra. En delicada situación se encuentra la humanidad, sí señor.

    • Estoy de acuerdo. Pienso que nadie se atrevería (sobre todo los políticos pusilánimes occidentales) de probar nada nuevo. Digo nuevo porque en la Alemania nacionalsocialista se probó, pero no la dejaron terminar y queda a los ojos de hoy como algo del pasado, y nada más lejos de esto. La política económica nacionalsocialista fue modernísima en su tiempo y ahora también lo sería. Además nos han vendido que lo que hay, es lo único que existe y eso es lo que ellos quisieran. ¿Te imaginas un país que diga, no pago la deuda, pero que tiene algo (no tiene por qué ser material) que se lo tienen que seguir comprando? ¿Quiero decir, seguiría en el “mercado”?

  4. Bueno, ahí tienes a Irán como ejemplo (mucho petróleo y muy pocas ganas de jugar al monopoly), y ya ves cuál es la respuesta: guerra, guerra y más guerra. Y si no les ha funcionado “la fase Siria” de esas guerras, tengo la sensación de que es porque Putin se ha plantado (muy curioso el tipo este, me cuesta tener una opinión sobre él).

    En cuanto a lo de plantarse con la deuda, si lo hiciese un país europeo importante (entre los cuales incluyo a España) creo que sería el fin del capitalismo. No me imagino a EEUU e Israel invadiendo España sinceramente, no en el S. XXI. Y no me imagino tampoco a los ingleses y a los alemanes sufriendo una crisis mientras en España se nada en la abundancia. Tal y como lo veo, estamos a un estado europeo de ganar. Pero claro, qué fácil es decirlo…

    • A lo segundo que dices, te doy toda la razón y ya ves cómo los del becerro de oro se llevarían las manos a la cabeza.
      Sobre lo primero, es verdad que siempre, antes del bolchevismo incluso, nos cuesta a los europeos tener una idea clara sobre Rusia y sus dirigentes. Sobre Putin, con sus aciertos y errores y un país tan complicado, creo que es, no ya el mejor, que también, sino el único estadista que existe en este planeta en estos momentos. Nada que ver con los políticos pusilánimes europeos.

    • “Hay algo que usted dice que molesta y asusta a mucha gente. Y molesta a muchos judíos de EEUU…” Ahí está la clave. El presentador se delata. Estos son los que mandan de verdad, los más de dos millones de judíos que viven sólo en Nueva York y su Wall Street. La entrevista, demoledora.

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